¡Beeeee!

¡Beeeee!
Antonio Imízcoz
Periodista.

A mí se me queda la impresión, mirando alrededor, de que los españoles nos vamos aborregando a una velocidad tremenda. Y es preocupante no solo la rapidez a la que nos vamos ovejunando, sino la magnífica calidad que, como rebaño, vamos adquiriendo.

Aquí una serie de altos cargos, municipales, autonómicos y ya verán como sale más de uno nacional (¿que no se ha vacunado aún Irene Montero y sus criaturas? ¿Qué se juegan?), se saltan a la torera las prioridades en la administración —por otra parte lenta, caótica e imprevisible— de esta o la otra vacunas contra el bicho, y no pasa nada, oiga. No solo eso, sino que alegan, como ha hecho el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Murcia, que “fue sin mala intención” y la gente sigue callada, borrega. A ver, por supuesto que no fue con mala intención, sino con la muy buena —para él y los que con él se prevalieron de su cargo— de protegerse de la enfermedad antes de lo que les correspondía y preteriendo a quienes, ancianos, sanitarios o dependientes, tienen mayor riesgo y por tanto superior necesidad. Pero no pasa nada. Beeeee!

Aquí, un vicepresidente del Gobierno, aunque sea el segundo, tanto me da, compara a quienes tuvieron que exiliarse de España tras la guerra fratricida, con un prófugo de la justicia al que ésta persigue no por sus ideas, sino por sus acciones delictivas —las mismas que tienen a sus conmilitones, sentencia firme mediante, a la sombra en el maco de Lledoners— y a la gente ni se le encanece la lana; cuando debería estar exigiendo que el tal —ya saben, el chepas, el moños, el coletas, ése— dimitiera de su cargo por congruencia con sus opiniones, o fuera fulminantemente cesado por quien lo nombró, por su deslealtad manifiesta a las tesis del Gobierno (aunque con este gobierno, cualquiera sabe…). Nada, seguimos rumiando. Beeee!

En este país se juega a la política con la fecha de unas elecciones autonómicas, y lo hacen además aquellos a quienes más se les llenaba la boca con lo de que el pueblo tuviera derecho a votar, y ni los que acusaban de fascismo, obstrucción a la democracia y no sé cuántas cosas más a quienes aplicaban la ley impidiendo un referéndum ilegal, invalido y ortopédico, levantan la voz exigiendo prontitud en el voto. Se quedan balando en las redes sociales. Beeeee!

Y se vuelve a cerrar la hostelería, y no se llenan las aceras de los palacios presidenciales de cubos de hielo y botellas rotas.

Siguen muriendo cada día tantos españoles como si se produjera a diario un accidente de aviación, y aún habrá quien esté pensando en volver a salir a aplaudir en los balcones cuando, como las elecciones catalanas se celebren finalmente el día de los enamorados, que ya es paradoja, vuelvan a encerrarnos en casa.

Somos, nos estamos convirtiendo, en unos ejemplares ovinos de calidad. Menos mal que nuestra condición lanar nos protegerá, quizás, de la siguiente Filomena. Beeee! Beeee! Beeeee!


FOTO: Ovejas en el centro de Madrid durante una Fiesta de la Trashumancia

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.