Argelia espera que las empresas españolas se lleven buena parte de sus 262.000 millones de dólares de su plan quincenal

Taous Ferrouki, embajadora de Argelia | FOTO: Executive Forum
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

Autopistas, ferrocarriles, puertos marítimos y aeropuertos, junto con las energías renovables y la economía digital, llenan el ambicioso Plan Quinquenal 2014-2019 de una Argelia que apuesta por la diversificación y, en consecuencia por el progresivo menor peso de los hidrocarburos en su PIB.

Así lo desgranó la nueva embajadora de Argelia, Taous Ferrouki, en el curso de un desayuno informativo, organizado por Executive Forum y patrocinado por Gas Natural Fenosa. La señora Ferrouki cifró en 262.000 millones de dólares el volumen de dicho plan, incitando a que nuevas empresas españolas se unan a las ya existentes en invertir en su país aprovechando la flexibilización del nuevo código de inversiones extranjeras directas.

El sector energético es la columna vertebral en el comercio hispano-argelino, cuyo volumen global es de 15.000 millones de dólares. España es el primer cliente y el cuarto proveedor de Argelia, que está aprendiendo del desarrollo agrícola de Almería y Canarias, por la similitud de climas, para impulsar fuertemente su producción agraria. Petróleo y gas no obstante componen el principal capítulo de las importaciones españolas, suministros que empezaron a desarrollarse de manera masiva desde principios de los años setenta del siglo pasado. El primer gasoducto entre ambos países lleva el nombre del catalán Pedro Durán Farrell, primer impulsor de la cooperación hispano-argelina.

Ferrouki insistió en la necesaria estabilidad política y social para impulsar estos objetivos, y no rehuyó admitir la fragilidad en que se encuentra el norte de África, que, “caso de persistir podría hacer que se derrumbe todo lo que llevamos construyendo en los últimos quince años”.

Esta alusión al terrorismo la completó contestando a la pregunta sobre lasituación con Marruecos, cuya frontera común sigue cerrada. La embajadora señaló que fue “Marruecos quién la selló a raíz del lamentable atentado de Casablanca”. Señaló que fue Rabat quién acusó a Argel de “exportar al Reino alauí a sus propios terroristas”, aunque, según la embajadora, la posterior investigación marroquí no descubriera a ningún argelino. Abundó en que su país lleva luchando a brazo partido contra el terrorismo islamista, y alabó que Marruecos esté en esa misma onda de intransigencia frente a la lacra yihadista.

“Paz, cooperación y seguridad son nuestros valores, que compartimos con el resto del mundo civilizado, valores que algunos no quieren fortalecer e incluso socavarlos”, dijo aludiendo a la necesidad de que las dos orillas del Mediterráneo se involucren a fondo en el mantenimiento de la estabilidad.

Ferrouki señaló en cambio su desacuerdo con Rabat respecto de la espinosa cuestión del antiguo Sahara español. Enmarcó su discrepancia en que Argelia —junto con Vietnam— “son los dos únicos países del mundo que han mantenido larguísimas y muy cruentas guerras para conseguir su independencia”. Evocó el referéndum organizado por el general De Gaulle (¿prefiere una Argelia francesa o una Argelia independiente?), y reprochó que Marruecos no dé la más mínima muestra de querer esa consulta al pueblo saharaui. “Deberían hablar con el [Frente] Polisario y dar la oportunidad de que ese pueblo se pronuncie”, concluyó la embajadora.


FOTO: Executive Forum

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