Albert Rivera “Chévere”

José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

Europa Press había convocado a un desayuno informativo en el hotel Villa Magna para presentar a Albert Rivera, el líder de Ciudadanos convertido en el hombre del momento.

El interés por oírle era doble. Por una parte, porque tras las últimas noticias y encuestas su formación política ha superado al histórico PSOE en intención de voto y se acerca a sólo unos puntos del PP. Por otra, porque Ciudadanos, de la mano de Inés Arrimadas, lidera en Barcelona los grupos políticos que desde la oposición se enfrentan a las últimas maquinaciones del separatismo catalán.

A mi lado, en una de las mesas de la prensa, cuestión de protocolo, se había sentado una mujer guapa, morena, y con el dulce acento caribeño de los naturales de La Española.

AR, había anotado yo en mi libreta para referirme al acto que había tenido a Albert Riera como protagonista, sin darme cuenta que “ar” es la abreviatura de “mar”, la voz ejecutiva que en los ejercicios de orden cerrado del ejército indica el preciso momento en que el movimiento que se mande ha de ser ejecutado. Pero A.R. era una simple abreviatura formada por la unión de las dos iniciales del nombre y primer apellido del líder de C´s. A.R. no tenía otro significado; al menos, de momento, no implica a una orden de movimiento.

Albert Rivera, en su discurso, se había mostrado como lo que es: un orador brillante, con unas facultades considerables para empatizar con un auditorio no demasiado crítico; y capaz de desgranar con seguridad un discurso hecho con frases hechas hiladas con inteligencia.

Pensando en ello, mientras cerraba la libreta de notas y en el salón se extendían los comentarios, le hice una pregunta a la caribeña compañera de mesa:

—¿Qué te ha parecido?

—¡Qué chévere!— contestó simpática mientras me entregaba una tarjeta de visita en la que constaba su condición de Consejera de Embajada.

Chévere. No habituado al uso del adjetivo, conecté a internet y consulté el significado: Primoroso, gracioso, bonito, elegante y agradable en unos países. Estupendo, buenísimo y excelente en el Caribe del que procedía la compañera de mesa. Benévolo o indulgente en otros lugares. Y petimetre en Puerto Rico.

La interjección de la mujer, más que una definición, era un hallazgo. ¿Todo eso podía ser Albert Rivera?

De camino a la calle y después, mientras iba recordando la estructura del discurso de Rivera y sus respuestas, intenté contestar a la interrogación.

Bajo el paraguas que me protegía de la lluvia que caía en el Paseo de la Castellana, como dentro del salón, la convicción era la misma: Albert Rivera es un político joven, puede que a punto de convertirse en importante, que es capaz de encadenar con soltura un conjunto de ideas que expone con fluidez y con las que transmite convicción:

Valores Civiles y patrióticos que hay que defender, Regeneración y Reformas profundas (Partidos políticos modernos y democráticos. Sistemas de control. Reforma de la Administración. Separación de Poderes del Estado. Reforma de la Educación…)

Una visión sobre el problema de Cataluña que consigue aceptación: “Lo que está pasando en Cataluña es consecuencia de lo que está pasando en España. Les han hecho creer que la solución es romper España y el 20 D vamos a ver quiénes son los independentistas… En Cataluña lideramos que partidos que no se han puesto de acuerdo nunca lo hagan ahora”. “Espejo va a ir a la reunión de Junta de Portavoces (del Parlament) donde está tomando nota para denunciar a los que se salten la ley”.

Una estrategia doble: En el corto Plazo, Ciudadanos dará apoyo al Gobierno. A largo plazo, C´s está demostrando capacidad de diálogo. Tiene solidez y valentía. Lo próximo es que tome las riendas para una nueva transición”

El resto de la intervención de AR, recordé, fueron respuestas pre-vistas, pre-estudiadas y pre-elaboradas sobre temas del momento y generales: Voluntad de llegar a acuerdos. Capacidad de consenso. Convicciones demócratas y patrióticas. Toques populistas en temas que interesan (Paro, Recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. No a un estado de Sitio.) “Esto (de la familia Pujol y CDC) es una banda organizada que nos ha robado y nos enseña la estelada… La huida hacia adelante es una huida de la justicia. Nos han robado hasta de Barcelona 92. Se han vuelto independentistas a medida que han ido a por ellos”… ¿Paralizar transferencias? El FLA lo que tiene que hacer es hacer pagos finalistas. Apoyo a funcionarios profesionales, como Dolores Asenjo que se negó a dar las llaves de un Colegio. No a territorios de primera y de segunda. Mecanismos estatales de vigilancia. El Senado, o lo cerramos o lo transformamos, tiene pocas funciones y muchos senadores. “A Pedro Sánchez le reto a que vaya a debatir conmigo en Antena 3”

Y, como final, una afirmación solemne para ser recordada: “Si no somos la primera fuerza, no seré vicepresidente ni ministro. No me he planteado un gobierno rotatorio”.

Al plegar el paraguas, creí entrever una conclusión: La estrategia de Ciudadanos, con Albert Rivera de líder, ¡qué chévere!, no es sólo adquirir solidez y demostrar valentía y capacidad de diálogo.

La jugada política, diseñada por el estratega José Manuel Villegas, como se le escapó a AR, es de largo alcance: hacerse con las riendas para emprender una nueva transición y, de paso, colocar a Rivera en situación de esperar su momento.

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