Ada Colau

Juan Laguna
Por
— P U B L I C I D A D —

Reconozco la dificultad de escribir sobre alguien cuya personalidad no se conoce directamente, ha sido interpretada interesadamente a través de los medios de comunicación o, como en el caso de anoche, por la entrevista frente a tres periodistas —de los que tienen ya espolones— en una cadena de TV que, tras intentar “cazarla” en algún titular, comprobaron como el simple sentido común puede dar respuesta a las cuestiones supuestamente más complejas.

En primer lugar se la preguntaba sobre el “daño” recibido por el sector turístico de Barcelona por el “parón” o período de análisis a que lo sometía la política municipal, lanzando esas cifras desorbitadas de supuestos “empleos perdidos” (más de 100.000 se dijo) a causa de no seguir con los planes establecidos y el “modus operandi” tutelado por los llamados “inversionistas” (a los que que nadie conoce por cierto). Algo parecido a aquel “Eurovegas” que trataron de “vendernos” desde el gobierno de la Comunidad de Madrid y fue frenado no por “los populistas”, sino por el propio Sr. Rajoy, presidente del Gobierno de España echando abajo (según se dijo) unos 250.000 empleos en la comunidad madrileña. Luego saldrían las “operaciones” que había en la trastienda.

Frente a tal acusación la Sra. Colau respondió con algo fundamental: era y es preciso conocer las “políticas” existentes, analizar sus aciertos o sus errores, antes de seguir abundando en ellos. Recuperar el timón para orientar el rumbo de situaciones en que, siguiendo modelos especulativos clásicos, se echaba de sus casas y barrios a los habitantes de toda la vida, para crear “guettos” turísticos en una burbuja que, aparte de las consecuencias sociales, traería consecuencias económicas no deseadas. En Madrid se ha vivido ya esta experiencia con la explosión de bares de copas y de “ambiente” en el centro de la ciudad.

Un segundo periodista insistía en la relación de la alcaldesa con “Podemos” buscando los resquicios del “mensaje único” que se pretende transmitir desde los medios de comunicación y de la captura por la formación morada del slogan “Sí se puede” con que la Plataforma Antidesahucios se identificaba. En este caso el “guión” periodístico de ajustar a las consabidas derechas e izquierdas aquellas cuestiones que no se saben cómo analizar, intentaba poner debajo de la alcaldesa de Barcelona la consiguiente “cartela”, pero su respuesta breve y precisa fue la de no pertenecer a ningún partido y trabajar, como debe ser, por todos los ciudadanos cualquiera que fuera su ideología.

La tercera periodista, una mujer bien conocida por sus simpatías políticas pro-PSOE, abundó en el error tratando de implicarla con lo que viene ocurriendo en Venezuela y reclamando una posición de la alcaldesa y de sus “amigos” o “aliados” de “Podemos” con respecto a dicha situación, lo que produjo otra respuesta en el mismo sentido: ni ella tiene nada que ver con la política de Venezuela, ni con las relaciones que hayan existido entre algunas personas de Podemos y el gobierno de aquel país.

En ningún caso, como suele ocurrir, los periodistas no buscaban información sobre proyectos o políticas institucionales sino, como viene ocurriendo con frecuencia, buscaban el titular que siga personificando la Política con los supuestos “líderes” que, al fin de cuentas, son lo más importante. Una crónica político-social de los “personajes” se supone que interesa más al público que aquellas cuestiones políticas de verdad y por ello asistimos cansados a las tertulias mediáticas, a los foros correctos y a los actos estereotipados.

Todavía estoy pendiente de ver qué se dice en los “medios” sobre investigar o conocer las raíces de los grandes problemas con que nos enfrentamos, sin que aparezca de alguna forma el hilo del que penden puestos, cargos y jugosas retribuciones de muchas de las “estrellas” del periodismo nacional. Al final todo se convierte en la repetición cansina de tópicos y argumentos surgidos de las redacciones y de las relaciones entre éstas y los personajes de turno.

La alcaldesa de Barcelona en la entrevista de ayer dejó clara su representación institucional frente a la representación “partidaria” que le era requerida. Una alcaldesa, por muy grande que sea su poder municipal, no puede ir más allá del interés general de sus ciudadanos. Es un mandato imperativo que no debe ni puede ser pasado por el tamiz de los intereses de partido o de grupos sociales de mayor o menor influencia.

Esto quedó rematado con unas advertencias sobre la contratación municipal y la exigencia a los contratistas del cumplimiento de sus deberes laborales y fiscales en las contrataciones públicas, en unos momentos en que se pueden acometer “rebajas” presupuestarias a costa de la precarización del empleo que surge de la externalización de servicios o a partir de fiscalidades privilegiadas en los “paraísos” que vamos conociendo. Rebajas que luego darán lugar a los conocidos “reformados” que acabarán por duplicar y triplicar el presupuesto inicial.

En esta ocasión la Sra. Colau demostró lo que otros políticos más avezados no pueden hacer: el sentido de la sensatez y de la razón al servicio de sus ciudadanos. Ojalá tomen nota.

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