Abre los ojos

Fotografía de Leire Pajín
Abel Cádiz
ABEL CÁDIZ RUIZ es el presidente de la Fundación Emprendedores y autor de "La historia del poder". En el pasado asumió un compromiso con la transición política, al lado de Adolfo Suárez. Fue miembro del Consejo Nacional de la UCD y Presidente en Madrid. Tras ser diputado por la Comunidad de Madrid abandonó la política para dedicarse profesionalmente a la docencia y a la actividad empresarial.
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Fotografía de Leire PajínLo absolutamente anómalo tras el despliegue informativo sobre los nombramientos del Presidente Zapatero, es comprobar que existe una sublime ignorancia sobre la facultad que le confiere la democracia para decidir lo que le parezca, pues algo tan lógico como sería esperar del Presidente cierta equidad en la valoración del merito ni siquiera se somete a debate y, sin embargo, una observación sexista burda como la realizada por un alcalde irrelevante, sobre la ministra Pajín, produzca clamor para abrir telediarios de los que cabría esperar al menos un mínimo criterio selectivo para distinguir entre lo accesorio y lo importante. La estupidez del comentario hecho por el tal alcalde no debería recabar tal centralidad en las noticias, máxime cuando ya nos han acostumbrado a escuchar estupideces similares de distintos políticos de izquierda y derecha.

Lo importante debería ser averiguar el criterio que sigue el Presidente del Gobierno para designar a un máximo responsables de ingentes recursos humanos, técnicos y económicos como los que se ponen en mano de un Ministro/a de la Sanidad, por ejemplo. Si un  profesional de Selección de personal, a quien cualquier empresa encomendara la misión de proponer un Gerente Financiero, o de Investigación y Desarrollo, o de Producción, llevara un candidato de experiencia inexistente en el área que se pretende cubrir o de vaciedad en su Currículo, el estupor sería total. Pero es que, además, el Presidente del Gobierno hace un flaco favor al reconocimiento de la mujer para desempeñar las más  altas funciones, pues resulta llamativo que sea en alguno de esos nombramientos cuando deja ver que actúa bajo el concepto de “cuota”, por no decir arbitrariedad, en vez de guiarse por el auténtico mérito contrastado de la persona nombrada.  Y  así es en el caso de Leire Pajin, como lo fue ostensiblemente en el de Bibiana Aído, aun con todo mi respeto para ambas ya que no les compete responsabilidad en la aceptación del cargo. Está probado que no cabe esperar que alguien decline un nombramiento político confesando con sensatez no sentirse preparado para el cargo. Eso solo se da en el mundo empresarial; al menos lo he visto más de una vez.

Si algo nos ha mostrado el fenómeno relativamente moderno de la presencia de la mujer en la vida profesional  y en su brillante acceso a las grandes oposiciones  del Estado, es que la tenacidad, el esfuerzo, la valía intelectual,  no distingue sexos. Por tanto, en términos de equidad, que es el principio esencial de la prudencia y la justicia de quien ejerce el poder por delegación,  Zapatero se  comporta como un caprichoso  déspota que, gracias a la democracia, puede ser solo coyuntural.  En los despotismos permanentes hasta el caballo de un emperador romano fue nombrado cónsul.

Y abundando en esta vertiente que ha mostrado nuestro Presidente de Gobierno, resulta llamativo lo mucho que se ha empeñado, con bastante éxito por cierto, en demostrar que cualquiera vale para ser alto cargo en su Gobierno, desde Director General a Ministro y, más aún,  que en esta crisis crea haber encontrado una solución  efectiva para mantener su liderazgo. Oyéndole pletórico en su comparecencia ante la militancia socialista, tal solución radica en la capacidad de  COMUNICACIÓN de Rubalcaba quien se convierte en Vicepresidente por tal valiosísima cualidad.

La comunicación –deberían enseñarle a Zapatero- la establece el que escucha y no el que emite. En política  este aspecto puramente técnico se hace patente de forma rotunda; el votante cautivo del PSOE no necesita mucho refuerzo para entusiasmarse con Rubalcaba, pues todo lo que diga es oído sin filtro y admitido con fervor.  El filtro lo emplean para cuanto venga dicho por voceros del  PP. Igualmente para los votantes cautivos de éste pasa tres cuartos de lo mismo y  Rubalcaba no dejará de ser considerado un genio tenebroso. Mas para quienes abogamos por regenerar la democracia es fundamental que un número significativo de esos  votantes “cautivos”  abran los ojos y valoren que su voto  es demasiado importante para hipotecarlo  a favor de una sigla. Que abran los ojos para someter a escrutinio las decisiones que se toman por quienes llegan al poder amparándose en siglas administradas por muy pocos. Hay capitales de provincia y ciudades de más de cien mil habitantes que se gestionan por unas docenas de personas que manejan la sigla política y así será cada vez más,  dado el descrédito de la política y el escaso interés de la ciudadanía por participar en su desarrollo, fuera de depositar su voto en un domingo cualquiera cada cuatro años.

Para quien tiene abiertos los ojos, las decisiones fundamentales de Zapatero para el buen gobierno de España no han sido acertadas y esa realidad no podrá modificarla Rubalcaba con sus recursos de comunicador eficaz.

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