2019: Balance 0

Antonio Imízcoz
Periodista.

Llegadas estas alturas de año, a los periodistas se nos impone, casi como una liturgia, el deber de “hacer balance” de lo que ha sido el ejercicio en la faceta que nos corresponda. Y te pones a rebuscar en tus archivos, en la hemeroteca y las redes para refrescarte la memoria de lo más llamativo, noticioso o escandaloso que aconteciera en los últimos doce meses.

Bueno, pues este año no. Este año parece que lo más mollar, que diría Forges, se va a quedar para el final, como las campanadas, las uvas y el anuncio de Iberia. Porque empiezas a repasar y ves que la historia de 2019, en lo político, es la de una profunda tristeza, un vacío cósmico que nos engulle, un agujero negro, muy negro, del que nos consolaría que nos fuera a sacar la Nochevieja, si no fuera porque la oscuridad que se avecina parece aún mayor. Balance 0.

Ha sido un año de urnas: dos elecciones generales, elecciones europeas, autonómicas, locales. Casi cada tres meses, hala, al colegio electoral, a que pareciera que los ciudadanos tenemos algo que decir. Y ha sido un año, también, del que cualquier político, de cualquier ideología, de cualquier nivel, haría bien en avergonzarse.

Porque de nada ha servido llevarnos una y otra vez a votar. Que parecemos tontos, oye, que no somos capaces de votar de forma que salga un gobierno claro, estable, solvente. ¡Con lo bien que lo hacíamos el siglo pasado, hombre!

Fíjate si votaremos mal que el Gobierno en funciones ha castigado a los andaluces a no tener bajada de impuestos, por no haber mantenido al PSOE en San Telmo.

Ese estado de inanición política, incapaz de gobernar más que a golpe de decreto ley, incompetente para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado desde hace dos años, nos lo han decorado, eso sí, con toda suerte de humos de colores, desde el cambio climático, con la niña Greta de pareja de Bardem; a la condena definitiva del patriarcado a ritmo de ridículas coreografías; o con sentencias escandalosas por exceso o por defecto…

O sea, que no es que no nos hayamos entretenido, este 2019. Lo que pasa es que el postre, lo gordo, lo relevante, lo que nos va a marcar el futuro, nos lo han guardado para el día 30, si es que no nos lo sirven, triste Inocentada, el 28 de diciembre: el próximo Gobierno de España. Que ya sabemos que va a durar dos telediarios y nos conducirá de nuevo a las urnas. Pero que, para cerrar el ejercicio, va a hacer que se nos atraganten las uvas, los turrones, el roscón de Reyes y hasta la cuesta de enero.

Así que, miren, ustedes no hagan caso, celebren las fiestas con los suyos en amor y compañía, disfruten los encuentros y hasta los desencuentros. Les felicitaría el Año Nuevo, pero viendo el panorama, ¿saben que les digo? Feliz Navidad.

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