¡Neutral con el Brexit!

¡Neutral con el Brexit!
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

¿Cómo es posible aspirar a ser Primer Ministro del Reino Unido y ser “neutral” respecto del Brexit? Eso es lo que señaló Jeremy Corbyn. ¿Sufrió un apagón arriba o le faltan luces? Además, es más de izquierdas que nadie. El programa laborista para estas elecciones ha sido el más progresista presentado en décadas por el “Labour”. ¡El bofetón electoral, el más duro desde 1935!

Naturalmente, se marcha. Sus “pretorianos” aseguran que su proyecto era acertado. Por cierto, igual Albert Rivera piensa igual del suyo. ¿Puede Inés Arrimadas ser lideresa de un Ciudadanos centrista tras haber admirado a Rivera durante su giro derechista? Volviendo al RU, veremos si los laboristas encuentran a un líder más moderado. Respecto de Europa solo podrán seguir a la deriva en una cuestión que nunca supieron manejar desde que renegaron de Tony Blair. Otros fracasados han sido los LibDems de Jo Swinson, una lideresa con muchas ambiciones de ser Primera Ministra y que ni siquiera ha conservado su escaño.

Con la mayoría absoluta conseguida por Boris Johnson, la mayor conservadora desde Margaret Thatcher, el Brexit es ya inevitable. Donald Trump aplaude. El acuerdo logrado por Johnson con Michel Barnier, el negociador de la UE para el Brexit, merecerá la aprobación del parlamento británico y el RU saldrá de Europa, porque Europa, para los británicos, es la Europa continental.

El acuerdo logrado por Johnson es el mismo que el conseguido por Theresa May con algún cambio cosmético. Eso sí, Irlanda del Norte será más de Irlanda que del RU al instalarse la frontera comercial en el Mar de Irlanda y los escoceses, cuyo partido nacionalista (SNP) obtiene 48 escaños de los 59 atribuidos a Escocia, pretenderán otra vez la independencia para ingresar en la UE. Vienen curvas que, también, nos salpicarán.

El siguiente paso será la negociación para un acuerdo comercial con la UE que regirá, eventualmente, su relación con el RU. No está claro que pueda aprobarse a finales de 2020, pero cuesta creer que no se llegue a un acuerdo, aunque sea después. Algunos piensan que en una década volverán los británicos a pedir el ingreso. Difícil sería que su ego les permitiese volver tan rápidamente. Muy mal les debiera de ir. Además, el General Charles De Gaulle, que nunca los quiso dentro, igual resucitaría para impedir la repetición del dislate.

Probablemente, logren defenderse bien por su cuenta. Además de su ingenio y capacidad comercial, contarán con la ayuda americana y del Commonwealth. Su centro financiero seguirá siendo esencial mundialmente y son genios en publicidad y comunicación. Políticamente la UE encontrará terrenos de entendimiento con el RU de forma tal que en bastantes temas Bruselas y Londres podrán ir de la mano. Sin perjuicio de ello, Londres jugará la carta de una relación especial por separado con Paris y Berlín con el objetivo, conseguible, de que las dos capitales continentales no logren acuerdos perjudiciales para Londres que buscará la desunión de la UE ahora que ha renunciado, porque fracasó, su política del caballo troyano.

La UE solo será ganadora si aprovecha la ausencia británica para integrarse política, económica, fiscal, social y militarmente. Esos son objetivos necesarios para que Europa pueda ser una potencia mundial con una verdadera autonomía estratégica (y su propia disuasión nuclear). ¿Es capaz de ello? Muchos lo creen, pero otros muchos, también, lo dudan. Si Úrsula Von der Layen cuenta con el respaldo conjunto de Alemania y Francia podría lograrlo. De lo contrario sólo dará pasos marginales que aplaudiremos por ver el vaso medio lleno.

Londres apostará por los EEUU, por el vínculo transatlántico y por la OTAN, tres cosas que Bruselas también necesita por la cuenta que le trae y porque culturalmente Europa es parte del mundo occidental, lo que no impide discrepancias y desacuerdos en su seno. ¿Acaso nos son más parecidos en Beijing, en Moscú o en otras partes del mundo?

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