Tanteos

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Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

En julio iniciará Alemania su Presidencia de la Unión Europea. Tendrá tres prioridades principales: el COVID-19, un asunto con dos aspectos esenciales, el sanitario y el económico; el fortalecimiento en nuestras vidas de las nuevas tecnologías que con su Imperio nos divide entre los que están al día y los nuevos analfabetos; y, asimismo, la salida definitiva del Reino Unido de la UE que debiera tener lugar cuando el año 2021 llame a la puerta.

Ya sabemos que el mundo será distinto tras el virus, aunque no está claro cuanto distinto será. Posiblemente es pronto para responder a esta pregunta como para saber en qué cosas notaremos más la diferencia. Será probablemente una mezcla entre un antes y un después en casi todo y en proporciones diferentes según los asuntos.

La respuesta sanitaria de la UE deberá mejorarse y, como con cualquier alarma casera, incrementar su sensibilidad sin que ello signifique que los previos fallos colectivos puedan ser vistos con complacencia. Mal de muchos, consuelo de tontos. El post COVID-19 también incluye la cuestión económica. Debe aún aprobarse la propuesta comunitaria y a pesar de la urgencia, en Bruselas las cosas van despacio. Queda por determinar tres aspectos importantes: la cantidad final global; la proporción entre ayudas y prestamos, así como los condicionamientos que puedan tener, aunque las pautas ya las dieron el dúo francoalemán. La ausencia de hombrecitos negros y las tendencias neokeynesianas no aseguran tampoco cheques en blanco.

Esta cuestión afectará al Eurogrupo a cuya presidencia aspira Calviño, aunque hay otros dos candidatos, irlandés y luxemburgués, conservador y liberal. Como los conservadores tienen la mayoría, hará falta que rompan su disciplina ideológica, algo posible cuando se pretende que son votos “personales” y muy especialmente si Alemania no se asocia a los “duros” y apoya a Calviño, trasladando así varios mensajes. En primer lugar, fortalecerla en el seno del Gobierno español en el que Podemos no comparte la ortodoxia económica de la Ministra. En segundo lugar, dar un rol en la solución de la crisis económica a los sureños a través de España. Son argumentos importantes. Sería la primera mujer y primer nacional español en presidir el Eurogrupo. Solo falta que diez ministros, al menos, le voten el 9 de julio. Un buen resultado con substancia en la Comisión parlamentaria española para la recuperación económica ayudará, como toda imagen de entendimiento entre PSOE y PP.

La tecnología ya lleva tiempo cambiando gradualmente nuestra vida, pero es una tendencia que se acelerará tras el virus porque el distanciamiento social lo facilita. La UE debe liderarlo. No obstante, las reuniones presenciales seguirán teniendo prioridad en los casos en los que el intercambio de ideas o pareceres sean prevalentes. El Brexit será una cuestión importante durante el semestre alemán ya que aún hemos de ver si la Unión puede llegar a un acuerdo comercial con el RU o si los británicos se irán abruptamente, algo malo para todos, pero, en Londres, hay quienes lo desean con vistas a una competencia desleal con sus antiguos socios.

En medio de estas incertidumbres y una sensación generalizada de cambios, a lo que hay que sumar el interrogante de quién ganará la elección presidencial en los EEUU en noviembre, comprobamos como Putin, en perdida de velocidad interna a raíz de los estragos del virus en Rusia, aspira a poner orden en el mundo “a la antigua”, abogando por que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad asuman la responsabilidad colectiva de liderar el mundo. Esto puede no gustar a países que aspiran a reformar la ONU o ser permanentes en su Consejo de Seguridad, como Alemania, Brasil o India, ni a la propia UE con sus importantes aspiraciones internacionales. Ello revela, también, que Rusia no es la Super Gran Potencia que fue cuando era URSS, como tampoco lo es China, ambos a algún peldaño, aún, de los EEUU, aunque ya baje la escalera. Sin embargo, el amo del Kremlin tiene razón: pragmáticamente hablando, es lo que hay. Privilegiemos de nuevo el multilateralismo.

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