¡Qué grande eres, Presidente!

¡Qué grande eres, Presidente!
Eladio del Prado
Tras pasar por PRISA y Tiempo, fue fundador del diario económico NEGOCIO, donde ejerció como director adjunto y jefe de opinión hasta su cierre. Ahora es corresponsal de 'Crónica Global' en Madrid".

Fin del Estado de Excepción. Fin del Estado de Alarma. Tanto da. Cien días sometidos. Cien días sin libertad. Cien días enterrando muertos, menos en las televisiones, de familiares, amigos, conocidos,… ¿Se ha terminado la pandemia? No. Gran error pensar que se ha terminado. Por parte del Gobierno y por parte de los ciudadanos. Gran irresponsabilidad. Pruebas. Hay varios rebrotes. Hay dos hospitales en Madrid saturados. Las UCIs llenas. Y… peligro. Ahora hay bastantes jóvenes. Mucho peligro. El bicho  ataca ahora a los jóvenes. No tiene esto buena cara. Hemos pasado de la prisión al desmadre. Y no puede ser. Hay que ser más responsables.

Comenzando por el presidente Sánchez. Ha dicho adiós al Estado de Alarma, el pasado sábado, con un mensaje triunfalista. ¿Triunfalista? Eso pareció. O electoralista, que tanto da. Nada de autocrítica. España ha tenido la mayor crisis y a la vez el mejor salvavidas. Pedro Sánchez. Ha salvado vidas y haciendas. Y nos ha devuelto la libertad. ¡Que habría sido de nosotros sin Pedro Sánchez y su escudero Pablo Iglesias! Pedro y Pablo, los salvadores de España y los españoles. Tal como se explicó en su último ‘Aló Presidente’ parece que se lo cree. Todo lo ha hecho bien. Nada ha hecho mal. No ha pasado nada. Lo que las televisiones no dan, no existe. Lo único que existe es Pedro con sus discursos para convencernos de lo bueno que es y lo bien que lo ha hecho. ¡Olé Presidente!

Seguimos con la epidemia. Nada tiene que ver con aquellos días de marzo y abril, pero han surgido rebrotes. Y ya tiembla el gobierno. Hemos pasado del cierre hermético en casa a que se puede salir hacia donde se quiera y, lo peor, que puede venir quien le de la gana. Empiezan a llenarse los aeropuertos y el único control es la toma de temperatura. Mal vamos. Vienen de América, de Brasil con rebrote en A Coruña, y de Inglaterra, que ya no pertenece a la Unión Europea, pero llenan la Costa del Sol y Benidorm. Hay que recuperar el turismo y algunos negocios aunque la muerte esté sobrevolando. Hemos pasado del todo al nada y puede que volvamos al principio y los cien días de enclaustramiento no sirvan para nada. Si volvemos al Estado de Alarma, ¡oh, no!, ahórrenos, por favor, sus mítines televisivos en Aló Presidente. No nos golpee más con su cara. Preferimos a Clint Hisgus pegando tiros de mentira.

No más trampas del ejecutivo. No más ocultamientos. No más maniobras en la oscuridad. Queremos transparencia. Y datos reales. Si son 48.000 los muertos como dice el INE, son 48.000. No la mitad. No se atribuya tanta vidas salvadas porque no calcula las que se podrían haber salvado de haber confinado a la población una semana antes, o dos, pues ya había casos en febrero y los hospitales llevaban tiempo pidiendo socorro. Lo sabemos todos. Lo sabíamos todos excepto el Gobierno. ¡Qué casualidad! 

Pero en su despedida del pasado sábado Sánchez es autoproclamó salvador de vidas. Salvador de haciendas. Fabricante de uniones. Pues las Comunidades Autónomas, amigo Sánchez, están más separadas que nunca. Unas fueron mejor y otras peor, como la Generalitat, la peor. Enfrentamiento entre Madrid y Moncloa. El Tribunal Constitucional está dividido. El Consejo de Estado, desaparecido. Y la Corona, debilitada, como mínimo. ¿Ha sido éste su gran trabajo de unión? Ay. ¡Qué hubiera sido de nosotros sin Pedro y Pablo al mando del timón durante la clausura! Medio millón de vidas salvadas, ¿cómo lo habrá calculado? Ha contado las vidas y no los muertos sobre los que hay papeles. Un genio. Eso hemos tenido al mando. Y ahora empieza a recuperar la nación. Con esa Comisión parlamentaria que se dedica a enaltecer las broncas y ordenar cerrar las puertas cuando alguien se va. O le echan.

Cerrar la puerta, para que no salga nadie hasta que tengan un proyecto. Con Pablo dentro hay que desconfiar. No gobernó las residencias de ancianos. “Para el Gobierno es prioridad absoluta responder a la situación de los centros de mayores y el fondo de 300 millones de euros va a emplearse para este fin”. Muy bien, Iglesias. Siguen esperando los centros ese dinero y esa preocupación. ¿Dónde habrán ido esos 300 millones de euros? Iglesias conocía día a día la situación de las residencias de ancianos. Lo ha confirmado la CEAPs, Círculo Empresarial de Atención a Personas. Pero no hizo nada. Eso no da publicidad. Ahora los medios al servicio de Podemos y del Gobierno intentan quitarle la responsabilidad para salvarlo. El enfrentamiento del Gobierno con Madrid sigue en pie. Los jueces dirán. ¿Los jueces? ¡Ay, la Justicia! Otro poder sometido. 

No debemos preocuparnos. Pedro y Pablo nos van a devolver el Estado de Bienestar que hemos perdido. Vendrá dinero de Europa. ¿Con Pablo en el Gobierno? No desesperemos. Está Pedro para solucionar los malos entendidos. Hay que reactivar la economía –‘la bolsa o la vida’—con el turismo extranjero. ¿Hacia dónde vamos? Si volvemos al Estado de Alarma… Tranquilos. Pedro Sánchez nos saca de ésta. Agarrarse fuerte los machos. Por si no lo vemos. Porque el terremoto ya se escucha a lo lejos. Ya lo adelantó Frederick Douglass, “no es luz lo que necesitamos, sino fuego; no es la llovizna suave, sino el trueno. Necesitamos la tormenta, la tempestad y el terremoto”. En ello están Pedro y Pablo.

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