La UE planta cara a la delincuencia organizada

Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.
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En 139.000 millones de euros cifra la Unión Europea los ingresos anuales de la delincuencia organizada. Equivale al 1% del PIB de la UE, lo que ya es considerable, pero su impacto social es tan brutal que raro es el ciudadano europeo que no haya sido víctima, consumada o en grado de tentativa, de estafa por parte de estos grupos delictivos. Es una de las mayores amenazas a las que se enfrenta la UE, según se desprende de la nueva estrategia contra la delincuencia organizada, presentada en Bruselas por los comisarios de la UE Margaritis Schinas e Ylva Johansson.

Para Schinas, vicepresidente de la Comisión Europea para la Promoción de nuestro Modo de Vida Europeo, “los grupos delictivos utilizan cada vez más las nuevas tecnologías, y aprovechan cualquier oportunidad para expandir sus actividades ilegales, tanto en línea como fuera de línea. Se impone una estrategia que se centre en golpear a estos delincuentes donde más les duele, atacando su modelo de negocio, que prospera por la falta de coordinación de los Estados”.

La descoordinación facilita el rápido desarrollo y evolución de esta delincuencia, que ha demostrado, por ejemplo, adaptarse a la pandemia del coronavirus. La oferta de productos médicos falsificados se ha disparado, pero también se observa un fuerte incremento en el tráfico de drogas, la delincuencia organizada contra la propiedad, el fraude, el tráfico ilícito de inmigrantes y la trata de seres humanos.

En el mismo frente de combate, la comisaria de Asuntos de Interior, Ylva Johansson, estima que es fundamental en esta lucha que la Policía y la Justicia se adapten definitivamente a la era digital. “Han de pelear contra delincuentes muy profesionales que actúan internacionalmente. El 70% de las organizaciones delictivas operan en más de tres Estados miembros. Su capacidad la demuestran las tentativas de vender más de 1.000 millones de dosis de vacunas falsas”.

La Comisión Europea propondrá en consecuencia un Código de Cooperación Policial de la UE que sustituya al actual mosaico de instrumentos y acuerdos multilaterales diversos. El objetivo es que en 2023 estén informatizados todos los sistemas de información para la gestión interoperable de la seguridad, las fronteras y la migración. Es un dato plenamente verificado que los delincuentes se comunican y cometen delitos en línea, que dejan rastros digitales en internet. Y, puesto que el 80% de los delitos tienen una dimensión digital, la Policía y la Justicia necesitan un acceso rápido a las pistas y pruebas digitales, así como emplear tecnologías modernas para contrarrestar las formas actuales de operar de la delincuencia.

Pero, el corazón de esta lucha se centrará prioritariamente en asegurarse de que el delito no salga rentable. A día de hoy, más del 60% de las redes delictivas activas en la UE están involucradas en actos de corrupción, y más del 80% utilizan empresas legítimas para sus actividades, mientras que tan solo se confisca el 1% de los activos de origen delictivo. La lucha contra la financiación de la delincuencia es, pues, fundamental para castigar y prevenir este cáncer.

El muy rentable negocio de la trata de seres humanos

La explotación de personas, especialmente mujeres y niños, con fines sexuales es uno de los grandes negocios de la delincuencia organizada. Pese a la lucha a escala nacional de los Estados que componen la UE, la Comisión ha detectado más de 14.000 víctimas en régimen de esclavitud en el territorio comunitario, de las que las bandas criminales obtienen un beneficio anual de 29.400 millones de euros.

La lucha contra la lacra que es la trata de seres humanos es vital, a juicio de Schinas y Johansson, para construir una Europa que proteja a sus ciudadanos, especialmente a los más débiles, sobre los que se ceban los explotadores. En la nueva estrategia la UE adopta un triple planteamiento, basado en el recurso simultáneo a la legislación, el apoyo político y operativo y la financiación. El objetivo también es triple: reducir la demanda que estimula la trata, atajar las actividades delictivas desarticulando el modelo de negocio de los traficantes, y proteger y apoyar a las víctimas.

Dado que la mitad de las víctimas detectadas en la UE son nacionales de países terceros, la cooperación con los socios internacionales es clave para hacer frente a la trata de seres humanos. Sin la cooperación de los países de origen y tránsito de las víctimas el negocio de las bandas internacionales para la explotación de las personas seguirá tan boyante como lo ha sido hasta ahora.

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