La UE: ¿«nini» internacional?

AUKUS
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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El nacimiento de AUKUS, un nuevo polo de seguridad entre Australia (A), Reino Unido (UK) y EEUU (US), sorprendió a todos, especialmente a los franceses. Hace tiempo que EEUU sabe que, superada la Guerra Fría y la confrontación con la URSS, el adversario global más peligroso para su supremacía es China.

El enfrentamiento con la Rusia soviética fue esencialmente ideológico y militar. Perdieron el comunismo y la economía dirigida desde el Estado. La pugna con China es de otro carácter. Tecnológica, económica, comercial, de influencias, pero no deja de tener una vertiente militar. Esta confrontación viene incubándose desde los años ochenta del siglo pasado, cuando la China comunista adoptó el capitalismo, incrementándose exponencialmente a partir de entonces su potencial militar y tecnológico.

China puede llegar a ser tan importante como los EEUU, o más. En el espacio exterior, colonizando y explotando cuerpos del sistema solar, en nuestro planeta, dominando o monopolizando avances tecnológicos con repercusiones económicas.

La eventual preponderancia de esta China no sólo inquieta en Washington, también en capitales de países democráticos, pues a pesar de los defectos e inconvenientes que pueda tener el predominio estadounidense, con una China dictatorial sería peor. La pugna entre Beijing y Washington también tiene su coloratura ideológica y quienes prefieran el socaire chino es que no deben de dar importancia a los valores democráticos.

Cabe intentar estar entre medias. Reeditar el no alineamiento de la Guerra Fría. Más bien una hipocresía oportuna, porque, entonces, sus componentes euroccidentales, como Suecia, no hubieran sobrevivido a una victoria de la URSS, al igual que otros europeos obligados a ser neutrales, como Austria (condición para la retirada de las tropas rusas tras la Segunda Guerra Mundial) o Finlandia (limítrofe del peligroso oso ruso que se quedó con media Karelia suya en 1944).

Europa debe preservar la relación transatlántica, no solo por motivos históricos, sino también geográficos, culturales, lazos familiares, lingüísticos, de seguridad, militares y democráticos. Los habrá que preferirán seguir la estela rusa o China, incluso renegar de los EEUU, pero, ello, no parece realista ni provechoso. No obstante, los europeos y la UE mantienen al respecto una postura a veces ambigua a la vez que impotente.

Se ha percibido claramente con el final afgano en el que muchos europeos no han dudado en criticar a los americanos, unos con inquietud, otros con fruición, algunos irresponsablemente. Biden sería el hermano gemelo de Trump y los EEUU, además de no tener en cuenta a los europeos, acabarán, añaden, dejándonos tirados.

Depende. Frente a una Rusia insatisfecha e intimidante, EEUU se mantiene en la OTAN, la alianza que define los que podrían contar con Washington. Ahora bien, desde Clinton (hace casi 30 años) los EEUU piden a los europeos que hagan un esfuerzo por su propia defensa ya que, si bien durante la Guerra Fría los gastos militares para el teatro europeo estaban equilibrados a ambos lados del Atlántico, esta relación pasó a ser después de un 75/25 a favor del americano. El actual baremo referencial, comprometido por todos los aliados, es el de invertir en defensa al menos un 2% del PIB. Pocos lo hacen y los demás, como cualquier mal alumno, encuentran toda clase de pretextos.

En el plano estratégico, no se ven suficientes obras que justifiquen los amores y suspiros por una UE integrada y hasta Federal. Tras el surgimiento de AUKUS y, sobre todo, la cancelación del contrato comercial de Australia con Francia sobre los submarinos, Michel y Von der Layen, Presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión, arman un gran revuelo como si fuesen sabuesos franceses. Es verdad que Francia forma con Alemania la clave de bóveda de la Unión. Muchos decibelios comunitarios contra Biden, calificado incluso de “traidor”, justificados en que, recientemente, en el G-7, los líderes occidentales acordaron en sus debates estar muy unidos frente a China, pero con reducida carga de razón europea.

En efecto, Europa ni gasta lo que debiera en su propia defensa, ni pone seriamente en marcha su Defensa Europea, que solo saca del armario como una gabardina cuando llueve, ni es capaz de integrarse en un Estado Federal, casi condición previa para una verdadera Defensa Europea, ni le suele gustar ayudar al americano fuera de las fronteras de la Alianza Atlántica, ni parece partidaria de involucrarse militarmente en el Pacífico.

EEUU necesita aliados por esos lares donde china inquieta en términos militares. Beijing se está armando, sigue siendo una amenaza para Taiwán, se apropia de aguas marítimas en el Mar de China Meridional, amplía unilateralmente sus espacios aéreos e interfiere en la libertad de navegación. Inquieta no solo a los EEUU, sino también a Japón, Corea del Sur, Filipinas, Vietnam, India o Australia.

En el Sudeste Asiático EEUU puede contar con FIVE EYES, un acuerdo de informaciones reservadas entre cinco países anglosajones, EEUU, RU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, así como con QUAD, en el que EEUU, Japón, Australia e India tratan cuestiones estratégicas. AUKUS, es un desarrollo coherente con la creciente inquietud australiana por el expansionismo chino y que un RU “brexitado” necesita pegarse a su primo americano, así como a su antigua colonia.

La cuestión de los submarinos es la guinda que amarra a una Australia hasta ahora ambigua a pesar de su preocupación. ¿Quién puede negar la superioridad de unos submarinos de propulsión nuclear respecto de los convencionales franceses cuya compra ha cancelado Camberra de conformidad con las cláusulas del contrato? ¿Por qué no se consideraron submarinos franceses de propulsión nuclear? Con los enormes océanos Pacífico e Indico, que rodean Australia, ofrecen mayor autonomía en inmersión además de ser más silenciosos. Fuentes australianas también señalan que los submarinos americanos solo necesitan una carga de combustible nuclear en su vida útil.

Francia se ha llevado un bofetón a ocho meses de la elección Presidencial. De ahí la airada reacción de Macron, pero puede que se olvide de ello antes que después por la misma razón. Este fracaso es también europeo porque, en defensa, Europa necesita de Francia, única potencia de la UE con armas nucleares. Por cierto, Suiza acaba de elegir al F-35 americano, descartando al Rafale, el avión de combate francés. Luto galo.

¿Qué va a hacer, ahora, la UE? ¿Qué va a hacer Francia? ¿Y España? ¿Palabrerías? ¿Serán capaces de reconvertir los “ninis” señalados en respuestas verdaderamente positivas?¿Habrá alguna aportación constructiva al respecto en el nuevo Concepto Estratégico que la Alianza Atlántica aprobará en 2022 en España?

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