Israel versus Irán, a un paso del punto de no retorno

Benny Gantz, ministro de defensa de Israel
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— P U B L I C I D A D —

Lo lleva advirtiendo desde hace años: que Israel no tolerará bajo ningún concepto que Irán se dote del arma nuclear y que hará todo por impedirlo. Y parece que ha llegado el momento porque, según las informaciones que le proporcionan sus servicios de inteligencia, Irán estaría ya a pocas semanas de conseguir el material necesario para la fabricación de su bomba atómica.

Los firmantes del acuerdo multilateral para la desnuclearización de Irán –Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y la Unión Europea- han intentado revitalizarlo tras la ruptura unilateral del mismo por Donald Trump en 2018. Las negociaciones de Viena no han servido hasta ahora para semejante propósito ante la condición preliminar de Irán de que se le levanten todas las sanciones antes de entrar en la negociación propiamente dicha. Así llevan seis meses, tiempo en el que las centrifugadoras iraníes han estado funcionando a pleno rendimiento, de manera que ya han facilitado el enriquecimiento de uranio al 60%, traspasando ampliamente su hipotética utilización para fines pacíficos y entrando de lleno en su capacidad de uso militar.

Llegados a este punto, Israel está preparándose abiertamente para ejecutar algún tipo de acción que destruya en embrión la capacidad atómica iraní. De manera contundente lo ha desvelado el ministro de Defensa, Benjamin Gantz, que ha reconocido haber dado orden a las FDI, las Fuerzas Armadas de Israel, de estar listas para desencadenar un ataque militar contra Irán. Lo ha hecho mientras sostiene en Washington conversaciones con sus homólogos en el Pentágono y en la Secretaría de Estado, Lloyd Austin y Antony Blinken, respectivamente. La simultaneidad de todo ello obliga a considerar que Israel está lanzando un ultimátum a su gran aliado para que o bien refuerce e intensifique las sanciones contra Irán, de manera que se corten de raíz las ambiciones nucleares del régimen de los ayatolás, o bien Israel terminará actuando por su cuenta y riesgo para defender su propia existencia.

Y, de momento, algo parece haber conseguido Gantz, ya que la propia portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, ha reconocido tanto que el presidente Joe Biden ha pedido a su Consejo de Seguridad la preparación de diversas opciones “por si fracasa la diplomacia”, como que el líder norteamericano tiene el compromiso de que Teherán nunca se hará con armas nucleares.

Antecedentes y escenario actual

Ya existen antecedentes en que la poderosa aviación de combate israelí destruyó la incipiente industria nuclear militar de sus adversarios: la destrucción del reactor Al Kibar en Siria en 2007, y la de Osirak en Iraq en 1981. El propio Irán ya ha sufrido diversos sabotajes en sus instalaciones nucleares así como el asesinato del cerebro de su programa nuclear, Mohsen Fakhrizaddeh.

Ha pasado ya mucho tiempo desde tales precedentes así como que se han operado muchos cambios en las condiciones y situación de la región. El propio régimen iraní se ha endurecido considerablemente, como lo prueba la sustitución en la presidencia del país de Hasán Rohaní, el menos extremista en un régimen de por sí radical, por Ebrahim Raisí, un superduro del gusto del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.

La multiplicación y capacidad de las centrifugadoras está constatada, así como la dispersión de las instalaciones subterráneas por todo el país. Ello hace mucho más problemático ejecutar un ataque quirúrgico como en el pasado, de manera que caso de llevarlo a cabo, los pilotos israelíes no tendrían garantizado el repliegue con suficientes garantías de supervivencia tras el lanzamiento de sus bombas perforadoras.

Israel, que nunca ha reconocido disponer de sus propias armas nucleares, pero que es un secreto a voces que dispone de ellas, podría plantearse su utilización en caso de no contemplar otra salida a la amenaza a su propia existencia. Rompería así el compromiso que acordaron hace ya cuatro décadas el presidente Richard Nixon y la primera ministra Golda Meir. Cabe esperar que  sirva como disuasión la propia amenaza de servirse de  su potencia atómica. Pero, tal deseo no tiene garantizado su cumplimiento.

En todo caso, Israel no se cruzará de brazos. Como ya le advirtiera a Biden el primer ministro israelí, Neftalí Bennet, en su entrevista del pasado mes de agosto, “Israel nunca externalizará su propia seguridad”. Mucha presión, pues, habrá de meter Estados Unidos para que Irán se avenga a razones y no traspase el punto de no retorno ante un Israel al que no le deje otra opción.  

1 Comentario

  1. Siempre interesantes los análisis del Sr. González en este foro sobre cuestiones internacionales que, por desgracia, parecen no formar parte del mundo oficial de la comunicación.
    Desde el supuesto final de la llamada «guerra fría» en que la antigua URSS dejaba de ser el enemigo a batir al haberse logrado su fragmentación territorial que la debilitaba, muchos han sido y son los movimientos en el tablero geopolítico mundial donde EE.UU. perdía fuerzas ante un rival que las renovaba ampliando su poder en todos los países (muchos de ellos quebrados por el exceso de deuda).
    Bzerzinski y sus proyecciones de poder para EE.UU. se han visto alteradas por nuevas circunstancias: un presidente de EE.UU. cuestionable por su forma de llegar a la presidencia manejado por intereses ajenos a los de los estadounidenses (con los que ganó Trump). Rusia ha encontrado un discurso de recuperación nacional que también parecen apoyar los rusos que tienen en Ucrania la espina pendiente de arrancar. Europa es como ese «pollo descabezado» que corre de un sitio a otro sin encontrar su verdadero proyecto, sino sometida a los intereses de los que «mandan» desde el capitalismo mundial.
    En este escenario estábamos olvidando que el conflicto árabe-israelí sigue estando latente y que -como bien se apunta en el artículo-cualquier cosa puede desencadenar un conflicto que no estaba en las «agendas» distópicas los gobiernos europeos.
    Un saludo.

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