Cólera magrebí por el giro de Francia en su política migratoria

Cólera magrebí por el giro de Francia en su política migratoria
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.
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Argelia ha sido el primer país del Magreb en “protestar enérgicamente” contra la medida adoptada por el Gobierno de Francia de reducir de manera drástica el número de visados a los viajeros procedentes de la propia Argelia, además de Marruecos y Túnez. El Ministerio de Asuntos Exteriores argelino convocó y notificó al embajador francés, François Gouyette, la “protesta formal por una decisión unilateral del Gobierno francés que afectará a la calidad y fluidez de circulación de los viajeros argelinos con destino a Francia”. 

Marruecos ya había calificado de “injustificada” la medida mientras que Túnez no había emitido reacción oficial. Sin embargo, medios oficiosos de ambos países aludían a la “fractura” que Francia estaría provocando en sus relaciones de cooperación con estos tres grandes países árabo-francófonos. 

Aunque el decreto del Gobierno del presidente Emmanuel Macron entre en un territorio claramente electoralista, es un clamor en Francia que los niveles de la inmigración ilegal han alcanzado cotas insoportables, lo que abona el terreno para que el nacionalismo exacerbado del Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen tenga más posibilidades que nunca de conquistar el Palacio del Elíseo. Las promesas de esta de convocar un referéndum específico sobre la cuestión migratoria, doblado de una ley general que imponga la preferencia de los ciudadanos nacionales franceses para ocupar cualquier puesto de trabajo, son escuchadas con agrado y complacencia en no pocos barrios y ciudades en donde la Policía no se atreve a entrar. Ahí está la denuncia de la senadora socialista y teniente de alcalde de Marsella Samia Ghali, que pedía abiertamente la intervención directa del Ejército para luchar contra las mafias de la droga, vista la impotencia policial. 

La multiplicación exponencial de los delitos ha provocado que la tensión haya subido tanto en algunas localidades que ya no son solo los candidatos y militantes del RN quienes exigen también al Gobierno poner coto a la “islamización” de la sociedad francesa. Una cuestión adicional pero de enorme trasfondo, suscitada por el sentimiento de discriminación que albergan la segunda y tercera generación de árabes franceses, pero agravada por la llegada masiva de inmigrantes ilegales que azuzan a los ya instalados contra la injusticia de su discriminación en Francia, radicalizan a no pocos jóvenes en plenos procesos personales de decidir su camino, e imponen la Sharía en sus barrios, convertidos en verdaderos guetos.

Una medida que también afecta a España

Esta inmigración ilegal, llegada en gran parte en pateras, primero a España, y a través de la península después, es la que Francia pretende atajar repatriándoles a sus respectivos países de origen. Pero, esa determinación se ha encontrado con un obstáculo mayor, cuantificado por las autoridades francesas: la dilación cuando no el rechazo frontal de los Consulados de Argelia, Marruecos y Túnez a expedir el necesario salvoconducto consular para la repatriación de los inmigrantes ilegales. 

Gabriel Attal, portavoz del Gobierno galo, que ha calificado la decisión de “drástica y sin precedentes, pero necesaria”, venía a reconocer implícitamente el fracaso de la iniciativa en base a sus datos oficiales, ampliamente aireados por los medios de información galos. Según Europe1 la gota que habría colmado el vaso era la estadística del primer semestre de este 2021, que arrojaría la repatriación de tan solo 22 argelinos ilegales sobre un total de 7.731 detectados y con expediente de expulsión. O sea, tan solo el 0,2%, mientras que Marruecos readmitía al 2,4% de 3.301 y Túnez lo hacía con el 4% de sus 3.224 nacionales denunciados por entrada ilegal en Francia. 

Como es natural, la fuerte reducción de visados de entrada en Francia de los viajeros procedentes de Argelia y Marruecos (50%) y de Túnez (30%) supone un mazazo tanto para los que aspiran a emigrar legalmente como a viajeros ocasionales, que se ven rechazar su demanda de visado. Son estos precisamente los que en vez de cargar las tintas exclusivamente sobre Francia culpan también de inacción a sus respectivos Gobiernos. Le Monde cita entre otros testimonios a directores de agencias de viaje, como el tunecino Choukri Boubaker: “Nuestros dirigentes están durmiendo desde noviembre de 2020. Francia les había prevenido y no han hecho nada. Es nuestro Gobierno el que debe moverse y arreglar el problema de los clandestinos para que los viajeros legales puedan hacerlo con normalidad”. 

La medida francesa tiene asimismo una fuerte incidencia en España. Desde hace ya nueve meses, la vigilancia en la frontera se ha hecho mucho más intensa, y ha crecido exponencialmente el número de emigrantes ilegales que se han visto rechazados y enviados de vuelta al País Vasco, Cataluña y Navarra. Parece obvio que ese rechazo se intensificará de ahora en adelante.   

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