La moda apocalíptica

La moda apocalíptica
Juan Laguna
Por
— P U B L I C I D A D —

Ya apuntábamos en artículos anteriores el cambio de tendencia en el mundo de la moda “climática”, donde se había pasado de decir supinas estupideces científicas, a intentar por lo menos saber de qué se habla. De mirarnos sólo el ombligo terrícola a reconocer que la Tierra depende del Sol y de muchas otras circunstancias planetarias, galácticas o universales.

De todas formas, lo que no debe decaer es el esfuerzo mediático por convertir unos hechos naturales en “anormales”, para que el personal siga el relato que más convenga a quienes tiran de los hilos del “guignol”.

En el “totum revolutum” que llamamos información empiezan a aparecer temas catastróficos de mayor envergadura. Si antes nos asustábamos ante el supuesto aumento de temperaturas de 0,4ºC en cien años, ya nos hemos dado cuenta que eso pasa todos los días a esos “horribles” pronósticos que surjan de los medios de comunicación.

“No dejes que la verdad te estropee una buena noticia” sigue siendo la máxima del periodismo (salvo honrosas excepciones). A ello podemos añadir que la noticia contenga los suficientes ingredientes de escándalo, catástrofe o situación de anormalidad, que siempre se puede aderezar con calificativos superlativos.

Hoy, 15 de junio, el periódico “OKDiario” se despacha con este titular: “Predicciones. Adiós a la vida en la Tierra: la NASA revela la fecha en la que explotará el Sol.” De nuevo han captado la atención de las buenas gentes que creen que NASA sólo hay una y que sólo se ha planteado esta cuestión por los “expertos” que viven de jugar con las simulaciones que permiten sus aparatos

(hay que aclarar que una simulación es la creación de situaciones artificiales con los ingredientes necesarios para suponer una aproximación a cualquier problema; las hay honestas que sólo pretenden conocer y las hay deshonestas encaminadas a que el resultado se ajuste a lo que interesa). En todo caso se acercan más a la ficción que a la realidad de lo que puede ser el futuro.

Vamos a profundizar algo más en la “noticia”: “Científicos de la NASA y la Universidad de Warwick han determinado la cronología del fin del Sol, un proceso que culminará con su transformación en una enana blanca…(?). Este fenómeno natural seguirá una secuencia de eventos que afectarán dramáticamente a todo el Sistema Solar…”

Rápidamente los dóciles ciudadanos preparan la mochila “anti catástrofes” y medios de subsistencia (que no falte el papel higiénico), para enfrentar el final de la Humanidad “tal como la conocemos” desde hace unos miles de años (otra cosa distinta es la edad atribuida al Sistema Solar o al planeta Tierra). Aquí las cifras de muchos ceros bailan, dejando a la especie humana muy por debajo de otras especies cuya permanencia y longevidad, permiten “cumpleaños” de millones de ellos. Como diría el castizo: “No somos nada” por mucho que digamos lo contrario.

Pero, volvamos al artículo de referencia. Cuando ha cumplido con su misión de crear pánico en un largo texto lleno de luces y sombras (ha rellenado el número de palabras que le correspondía), en sus últimas líneas por fin revela la fecha fatal de extinción del Sol y de la Humanidad “tal como la conocemos”. Será dentro de mil millones de años (podrían haber empezado por ahí…).

La gente que ya empezaba a preparar refugios (para no se sabe qué) y sobre todo llevaba a no se sabe dónde todas las pertenencias de seguridad, incluido el papel higiénico, lanzaron un suspiro de alivio. Los más longevos no superaban los cien años en la mayor parte de los casos y, los más jóvenes, no pasarían un test sanitario simple una vez sus ojos estaban afectados por las miradas clavadas en las pantallas radiantes de ordenadores, móviles, etc. Su apariencia física muscular no resistía subir una escalera de seis pisos. Su fisiología estaba resentida por esfuerzos de otra índole. Sus articulaciones se deshacían por horas y horas de gimnasio, por muchos productos de vigor que les dopaban…

No, definitivamente no se veía a nadie capaz de llegar a la edad final del Sol…

Nadie podría celebrar con los “colegas” (tal como los conocemos) el “cumple” de tan sólo 375.000.000 de años. Ni siquiera el periodista que ha escrito la noticia, podría confirmar con su presencia el fin de nuestro actual Sistema Solar o el aspecto de una Humanidad de mil millones de años. En el mejor de los casos se supone que el Sol estaría en su fase de “madurez”. Habría pasado la adolescencia y le quedaría una cifra similar de años a los ya pasados hasta su colapso final. Otros “expertos” colocan la cifra en “ocho mil millones de años”. Hay opiniones para todo, la Ciencia es así y sólo por ello es Ciencia.

Desde un punto de vista teórico, sabemos (hasta el momento) que: “El estado normal de una estrella como el Sol, está relacionada con la combustión del hidrógeno, que permanece estable convirtiéndolo en helio a un ritmo constante cerca de su centro. El Sol permanecerá en este estado durante otros cuatro o cinco mil millones de años, hasta que se agote el combustible: el hidrógeno” (dice el Dr. Paul Davies, profesor de Matemáticas aplicadas en el King’s College de Londres).

Otra vez la Humanidad queda tranquilaporque los pronósticos amenazantes de la nueva información no estropean los planes del día, o de los días, o de los miles de días siguientes… la vida sigue igual. Pero el alarmismo, las crisis y los pronósticos de lo que llaman “información”, seguirán al servicio del poder o poderes de cada momento, magnificando, exagerando, manipulando y creando miedo con tal de que “la verdad no estropee una noticia, una historia, un relato o un cuento”. Dicho de otra forma: “de que la verdad no nos haga libres”.

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