Atribuciones en el mundo del arte

Artículo en colaboración con Sofía Laguna

Los dos cuadros del pintor flamenco Bouts que fueron expoliados por los nazis y localizados recientemente
Juan Laguna
Promotor y fundador de Tiempo Liberal con actividad política desde la Transición. Funcionario jubilado. Empresario. Productor y dramaturgo. Conservador de Bienes Culturales.

Algunos medios de comunicación —especialmente los gallegos— incluían la noticia de la aparición en el Museo Provincial de Bellas Artes de Pontevedra, de “dos cuadros del pintor flamenco Bouts que fueron expoliados por los nazis y localizados recientemente” en dicho museo, indicándose la antigua colección de procedencia: “la familia Czartoryski de Polonia”.

Se trata de dos cuadros de los llamados “de devoción” representando un “Ecce Homo” (“Varón de dolores”) y una “Virgen Dolorosa” (“Mater Dolorosa”) ambos enmarcados y con una leyenda en el perímetro de los marcos refiriéndose al suplicio de Jesús y al dolor de su madre. Están realizados con óleo sobre soporte de tabla de 43×32 cm.

Probablemente esta noticia habría pasado desapercibida, si no tuviera el morbo de su relación con el expolio artístico que los alemanes llevaron a cabo durante la 2ª Guerra Mundial en los territorios conquistados, sobre todo en bienes de familias cuyas colecciones artísticas eran importantes. Su objetivo era la selección y recogida en un gran museo en la ciudad de Linz (Austria). Nuevamente se repetía el ejemplo de otras conquistas que, como suele ocurrir en todas las guerras, el saqueo de bienes artísticos por parte de los vencedores parece justificado.

En todo caso la cuestión es que el Ministerio de Cultura de Polonia los ha reclamado “ya que están incluidos en el catálogo de arte incautado por el régimen nazi” y, como en tantas otras ocasiones, llegaron a manos de coleccionistas particulares (en este caso el gallego José Fernández López), que los depositó en dicha institución provincial gallega, siendo comprados con fondos institucionales en el año 1994 “sin sospechar que procedían de un expolio”. Algo muy habitual en el mundo del arte.

La atribución genérica a Bouts, nos permite una cierta digresión sobre la autoría de ambas obras que, como ya se ha dicho, se consideraban obras de devoción doméstica o familiar en el mundo flamenco, producidas casi en serie en los talleres de los artistas. En este caso, Dirk (o Dieric) Bouts, un pintor flamenco de Lovaina, discípulo de Van der Weyden y autor de varios retablos, cuyos hijos Dieric y Albrecht (el más conocido) siguieron la tradición familiar y colaboraron con su padre en el taller, siendo a veces difícil establecer la mano que sostenía el pincel. A partir de unos modelos determinados, las obras eran reproducidas en número más o menos grande, e incluso eran copiadas por seguidores y alumnos durante años, por lo que es lógica la existencia de numerosas versiones del mismo tema y formato doméstico.

En el libro de Lynn H. Nicholas “El saqueo de Europa”, referido al Tercer Reich, se hace mención de la colección de “más de 5.000 pinturas y antigüedades” de la colección de la familia Czartoryski, que estaban recogidas en los museos familiares de Goluchow y Cracovia y fueron enviadas a cámaras acorazadas en la pequeña ciudad polaca de Sienawa, donde serían detectadas por los alemanes. Entre sus obras más importantes, se seleccionaron un Rembrandt (“Paisaje con buen samaritano”) de 46,5×66 cm., que todavía en el año 1966, figura localizado en “Cracovia. Muzeum Czartoryski”, al igual que el “Retrato de un joven” de Rafael de 72×56 cm. (considerado copia de van Dyck), que —al parecer— sigue desaparecido. Asimismo, estaba en la misma fecha y en el mismo lugar localizada “La dama del armiño” de 54×39 cm. original de Leonardo de Vinci, adquirido por el príncipe Adam Czartoryski a finales del siglo XVIII y donado al castillo de su mujer Isabella en Pulany (más tarde acabaría vendida en el año 2016 al estado polaco por los herederos de la familia).

A dicha colección pertenecerían las obras a que nos referimos, aunque no hemos encontrado referencia alguna a las mismas en la propia página del museo de Pontevedra. Por el contrario, hemos encontrado varias referencias a obras similares, como la “Dolorosa” procedente del legado Ricardo Blanco Asenjo en el Museo del Prado (P001253), un óleo sobre tabla de 36×30 cm., en el que se advierte en la esquina izquierda la inscripción “T 1244” clasificado como “copia” de Dirk Bouts depositada en Palma de Mallorca (Boletín Museo del Prado XIV.1993) de un cierto parecido con la pintura de Pontevedra.

Hay que señalar que la “marca” Bouts se extiende a diversas obras con la misma temática devocional, todas ellas con la calificación de “escuela de”, o “copia de” tal como ocurre con los “Ecce Homo” del Museo del Prado, del Lázaro Galdiano o de la colección de los duques de Bailén en Madrid, donde aparece la “Mater Dolorosa”, así como en la colección Weisberger también de Madrid entre otras, como las del Metropolitan Museum de Nueva York y en el mercado de arte. Obras cuya calidad no se discute pero que carecen de lo más importante en el mercado: su originalidad. De hecho, todas parten de unos patrones iniciales, incluso de formatos parecidos para su realización (la arqueóloga e historiadora belga Valentine Henderiks, se ha ocupado del estudio y catalogación de la obra de Albrecht, así como de la exposición “Sangre y lágrimas” en el Museo Nacional de Luxemburgo y ya se anuncia una retrospectiva en Lovaina en el año 2023).

Se desconoce la obra original de la que han partido tantas copias o versiones. Desde luego lo más posible es que las obras aparecidas en Pontevedra sean unas más de las existentes y dispersas en colecciones públicas y privadas. Su procedencia habla de la adquisición a los herederos del Sr. Fernández López, lo que supone la existencia de un expediente público donde consten los oportunos antecedentes del caso (tal como ocurre en todas las adquisiciones públicas) así como la resolución oficial que autorice la transacción.

Su trascendencia a la prensa es —indudablemente— por la relación con la Alemania del Tercer Reich, al estar incluidas en el catálogo de obras expoliadas, no por el valor artístico de las mismas. Es lo que, como titular, parece dar más juego en el mundo mediático actual, donde existe escaso o nulo interés por dispersiones, expolios y confiscaciones de colecciones más cercanos a nosotros a lo largo de la Historia.


Un artículo de Juan y Sofía Laguna.

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