Gibraltar bien explicado

Arancha González. FOTO: International Trade Centre (ITC)
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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El miércoles pasado, la Ministra de Exteriores compareció en el Congreso de los Diputados, en la Comisión para la Unión Europea, para explicar el acuerdo de principio entre Madrid y Londres para determinar la relación, tras el Brexit, del Peñón con la UE y, evidentemente, con España, miembro de la Unión. La comparecencia ha permitido a González Laya desarrollar en sede parlamentaria y de cara a la opinión publica las líneas directrices que han gobernado este acuerdo y sus consecuencias. Algo que era necesario.

La noción de corresponsabilidad en el caso del Peñón, mencionada por la Ministra, es tan exigente como una cosoberanía. Es asimismo importante pues, como relata un diario de Algeciras, se trata, dijo, “de conseguir que el futuro de Gibraltar no sea una cuestión que enfrente al Reino Unido y España sino un vínculo positivo que nos obligue a cambiar dinámicas para conseguir una relación sólida y beneficiosa para ambas partes”.

Para ello ha sido preciso, añadió G. Laya, según la misma fuente, “aparcar las cuestiones de soberanía durante el tiempo necesario hasta que las circunstancias nos permitan abordarlas en beneficio de todos”. Un enfoque realista que, evidentemente, no significa renunciar a la reclamación. Recoge así la Ministra la herencia de su predecesor socialista Moratinos, que, tras el fracaso de la cosoberanía de Aznar, un intento respetable, promocionaba, con los acuerdos de Córdoba, el pragmatismo de resolver los problemas que afectan a las poblaciones que viven a ambos lados de la verja y que Margallo dinamitó.

Para la Ministra hubiera sido paradójico que, tras el Brexit, la UE no contribuyese a encauzar una cuestión irresuelta durante tres siglos. “En vez del histórico ´más vale honra sin barcos que barcos sin honra, la UE nos está ayudando a salvar los barcos al tiempo que cambiamos los conceptos de ‘honor y humillación’ por otros como la corresponsabilidad y la gestión conjunta de la interdependencia”, subrayado que el buen funcionamiento de este acuerdo permitirá a españoles y gibraltareños “descubrir muchos elementos que nos unen y explorar nuevos cauces para abordar los muchos intereses comunes que compartimos, desde el respeto a cómo cada uno se ve a sí mismo”.

Es llamativo el reconocimiento de la recíproca interdependencia entre el Peñón y el Campo de Gibraltar y la extensión de esta consideración a la situación de Ceuta y Melilla y sus respectivos “hinterlands”. Una evidencia de la que todos saben, pero, de la que no todos sacan consecuencias constructivas. La Ministra sugirió, según el diario algecireño, que “así como la prosperidad de la orilla europea necesita de esta imbricación entre Gibraltar y el Campo sobre bases saludables, la prosperidad de la orilla africana será una quimera si no se promueve una visión similar entre Ceuta y Melilla y las regiones vecinas marroquíes”.

Completó su intervención dando datos sobre la reducción del contrabando y señalando, según un diario de Madrid, que el compromiso de que Gibraltar se acogerá a la legislación europea sobre el IVA y sobre los impuestos especiales, así como la participación española en los controles fronterizos en el puerto y en el aeropuerto es beneficioso para España.

González Laya advirtió de los costes de no haber alcanzado un acuerdo con Londres. “La verja, construida en 1908 (por los británicos), hubiera pasado a ser más rígida y más dura como ya sucedió en tiempos pasados. La verja hubiera sido el único Brexit duro”, resumió, dando, así, su valor simbólico a la empalizada que, según se señala en el diario capitalino, hubiese “consolidado” la separación del territorio británico y de sus ciudadanos del resto de España. “Nadie duda hoy que el cierre de la Verja en 1967 fue negativo para nuestros intereses a largo plazo“, ha recordado sobre la decisión que adoptó entonces el régimen de Franco.

PSOE, Podemos y nacionalistas, así como, tácitamente, Ciudadanos. respaldaron a la Ministra y PP y Vox se mostraron contrarios, según señala el medio madrileño. Es de esperar, pues, que cuando vuelva a gobernar el PP, pondrá en Santa Cruz a un discípulo de Margallo. Biden señaló en su toma de posesión, ese mismo día, la importancia de tres conceptos: unidad, verdad y democracia.  


FOTO: International Trade Centre (ITC)

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