
Amigos de la Fundación Emprendedores, yo antes les contaba las noticias en Alcalá, y ahora la noticia me la disteis vosotros con la concesión de este premio. Esta ciudad en la que me inicié como periodista fue una plaza pequeña, pero no fácil. En la prensa local, nos tocaba fingir que había noticias, cuando algunos días no pasaba casi nada. En Rusia, el poder quiere que finjamos que no está pasando nada cuando cada día es una noticia.
El día que empezó la gran invasión de Ucrania, Christian Lindner, el entonces ministro de Finanzas alemán, le dijo al embajador de Ucrania en su país que no había nada que hacer, que Kiev caería al día siguiente. El embajador Andrij Melnyk, agarrando el teléfono con fuerza, intentó discutir, pero se rompió y lloró al otro lado del auricular. Los que estábamos en Kiev vimos que Kiev no se rompió.
La Unión Soviética fue la principal autora de la derrota de Hitler. Desaparecido el nazismo su sistema prevaleció como lo más parecido al III Reich que había en Europa, y aun así se le permitió posar como su antítesis.
¿Y nosotros qué? En las democracias los ciudadanos viven con la certeza de una continuidad, seguros de que el sistema sobrevivirá al gobernante. Las dictaduras, obsesionadas con el pasado, están enmarcadas en un presente eterno donde nadie sabe qué pasará cuando el líder no esté. En una democracia se cree en el futuro. En una dictadura, el futuro es una amenaza para el sistema, y el sistema es una amenaza para el futuro. En una democracia el futuro es el lugar donde residen unas promesas que muchas veces no se materializan. En una dictadura, el futuro es donde supuestamente residen sólo amenazas, que en la mayoría de los casos no suceden jamás. En una democracia los políticos gestionan en nombre del bien común unas promesas de cambio. En una dictadura un hombre fuerte demuestra su poder impidiendo, por el bien de la gente, que algo cambie. En una democracia el cambio se produce dentro del sistema. En una dictadura, el sistema colapsa si es vencido por la voluntad de cambio. Vladimir Putin movió el mito fundacional ruso del divisivo y fracasado 1917 a un triunfal y eterno 1945. Se puso el destino en el pasado y al final el país avanzó hacia ese pasado.
Hablo de noticias de estos días, en los que los medios hablan de Victoria Roshchina, de 27 años, que fue capturada por Rusia en agosto de 2023 mientras informaba desde los territorios ocupados por Rusia. Se desconoce exactamente quién la detuvo. Sabemos que al principio, la periodista estuvo detenida en Energodar y Melitopol. Luego fue trasladada al centro de detención preventiva nº 2 controlado por el FSB en Taganrog, en la Federación Rusa.
Victoria contó a su compañera de celda que uno de los militares que la transportaron de Melitopol a Taganrog le ofreció un trato, que ella rechazó. Los prisioneros ucranianos llaman a la cárcel de Taganrog, donde acabó Victoria, el infierno en la Tierra. “Incluso la definición de ‘campo de concentración’ sería demasiado indulgente” han dicho. En mayo de 2024 Rusia confirmó por primera vez que tenía detenida a la periodista. En agosto de 2024, a Victoria Roshchina se le permitió llamar a su padre. La muerte de Roshchina se conoció a principios de octubre de 2024.
La organización Reporteros sin Fronteras informa que Roshchina fue sometida a torturas eléctricas en cautiverio y perdió hasta 30 kilos. Su cadáver ha sido devuelto a Ucrania. Ahora sabemos que el cuerpo de la periodista ucraniana Victoria Roshchina fue devuelto incompleto. Faltan los ojos, el cerebro y parte de la laringe. En efecto, el cuerpo presenta numerosos signos de tortura y tratos crueles: abrasiones y hemorragias, una costilla rota, una herida en el cuello y posibles rastros de descarga eléctrica en los pies.
Esto es lo que está pasando en los territorios ocupados de Ucrania. Sobre esto haremos películas dentro de 10 años. El caso de Roshchina es indignante pero no sorprende a nadie. En cautiverio, ella y muchos otros civiles ucranianos detenidos han estado y siguen incomunicados: no tienen ninguna conexión con el mundo exterior.
La única fuente de información para los familiares son los compañeros de celda liberados de entre sus parientes. Tenemos que reconocer la categoría de víctimas de los rusos. Recientemente hemos sabido que, en Kazán, un tribunal condenó a un adolescente de 15 años a un año de libertad restringida por grafitis en los que ponía «Navalny» y «Putin: guerra y pobreza». En la televisión rusa un presentador declaró que las esposas de los veteranos de guerra rusos deberían soportar las palizas de sus maridos y “besarles los pies”. En las escuelas y jardines de infancia rusos han comenzado los ejercicios antiterroristas. Los niños están sentados en el suelo y les apuntan con réplicas de ametralladoras.
Las frivolidades europeas ante los abusos sobre los ucranianos, los bielorrusos y los propios rusos son la muestra de que nuestro antifascismo y anticomunismo fue más dogmático que ético y moral. El disidente soviético Alexander Solzhenitsyn avisó de que la violencia sólo puede ser disimulada por la mentira y la mentira sólo puede ser mantenida por la violencia: “Quienes han proclamado la violencia como su método están inevitablemente forzados a tomar la mentira como su principio”. Esa es la gran batalla que se abre paso hacia nosotros cada cierto tiempo en Europa. Ante ella debemos estar en nuestra mejor versión.
Gracias por el premio a la Fundación Emprendedores, y por seguir dibujando molinos.
Xavier Colás
Ganador del I Quijote de Plata de Fundación Empendedores

FOTO: Xavier Colás en su discurso como ganador del Quijote de Plata 2025.


















El relato directo y verídico de los hechos allí donde se producen, tiene un gran valor. Más aún, si -tal como parece- el autor se jugaba la vida en ello. La búsqueda de la verdad en situaciones de peligro personal, es un ejemplo a seguir.
Dicho ésto, el conflicto entre Ucrania y Rusia, no parte de ahora. Ucrania ha sido -como otros países- de interés geopolítico de la OTAN (EE.UU) al estar lindando con Rusia. Ucrania puede considerarse la base de Rusia desde el siglo XIII y los ucranianos originarios eran (y son rusos) en gran medida.
Cuando Ucrania se independizó de Rusia y tuvo el primer presidente (Yanukovitch) pro ruso, se produjo el golpe de estado de la plaza del Maidán, alentado ¿por quien?…. pues eso.
Ucrania firmó acuerdos con OTAN para evitar el expansionismo militar de esta organización, que no se cumplieron. De hecho OTAN estaba ya infiltrada en Ucrania donde exsite una población pro rusa que ha sufrido durante años agresiones que provocaron miles de víctimas. Su régimen político es muy cuestionable y -al parecer- corrupto (mucha de la ayuda militar y humanitaria parece haberse perdido por Africa) como viene ocurriendo en algunas de las llamadas «democracias liberales» donde «el dinero no es de nadie».
Rusia hizo algo imperdonable: invadir un territorio para «salvar» a sus habitantes. Lo aprendió de EE.UU. y de su interés en extender su mesianismo y fundamentalismo (Galtung)… y los negocios.
Las guerras siempre han sido negocio para quien las promueve. En unos casos se las aplaude (si se es parte del negocio), en otros se intenta la paz y se la sabotea…..
Un saludo.
Gracias bien por remitirme la conferencia