Yolanda, contingentemente, Yolanda

La auto-oposición se acelera a ritmos de vértigo

Yolanda Díaz, protagonista de la portada de la revista Yo Dona
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— P U B L I C I D A D —

Soplar y sorber no puede ser y no es posible estar en misa y repicando. Salvo que te llames Yolanda Díaz y practiques la auto-oposición, la oposición a uno mismo. De esta manera puedes sacar la tanqueta de la policía para disuadir una manifestación y al mismo tiempo censurar que la policía trate a los trabajadores como si fueran delincuentes.

Puedes nadar y guardar la ropa en materia de reforma laboral afirmando que derogación sí o sí y al mismo tiempo afirmar que técnicamente sólo es posible reformarla. Pero como el sapo era demasiado grande para la ingesta, puedes tratar de cobrarte la factura -con IVA- soltando que ya advertiste tu que eso del 8M era una barbaridad.

Pero como ya estás instalada en la auto-oposición, puedes contradecirte a ti misma escondiendo tu advertencia para casi dos años después sacarla a la luz para marcar distancias -de ti misma- y tratar de aunar a la izquierda e intentar el ‘sorpasso’. Soñar es gratis.

Y como es gratis, hacemos lo que sea necesario. ¿Que hay que vestirse de cuero? Nos vestimos de mujer fatal.

Lo que Yolanda, contingentemente, Yolanda, no entiende es que su fatalismo no convence ni a hombres ni a mujeres. Que una cosa es el atractivo físico y otro el político. Que el sex-appeal de la política es otra cosa. Y que tan elevada y permanente contradicción no es sostenible en el tiempo. Pero había que intentarlo. Voilá.

La pobreza de la política española se evidencia en que intentos tan mezquinos sean capaces de acaparar tanta atención. Sí hay un debate interno en el PP sobre si la mejor estrategia es aliarse con Vox o con el PSOE. En cambio, no hay un debate interno en el PSOE una vez que ‘su Sanchidad’ ha cambiado sus socios estratégicos de CiU y PNV por ERC y Bildu. ¡Mucho! Ni una crítica. ¿De verdad que el socialismo español es tan indigno?

Pero es que en la extrema izquierda todo lo que tienen que aportar en un momento de paro disparado y colas del hambre kilométricas es más ecología y más ideología de género. ¿Dónde quedó la legítima aspiración a la justicia social?

Y en la derecha, en Vox, nos sorprenden criticando al gobierno por utilizar una tanqueta “contra los trabajadores”. ¿No será que sacaron la tanqueta para garantizar el orden frente a unos delincuentes que utilizaron un conflicto laboral como excusa? Que buen vasallo…


FOTO: Yolanda Díaz, protagonista de la portada de la revista ‘Yo Dona’.

1 Comentario

  1. Esta persona se ha colocado muy hábilmente -como dice el artículo- en la posición que le permite soplar y sorber sin que una gota ensucie su estilosa indumentaria. Y no, no es comunista. Me atrevería a decir que es parte del maquillaje y de la cosmética del momento. No lo es, sencillamente, porque ya no hay comunistas sino pseudo-progres que llevan su esnobismo del tipo «izquierda exquisita» (Tom Wolf) de la costa este de EE.UU.
    Personalmente creo que, tanto sus gestos, como sus palabras, responden a la impostura que ahora se lleva donde nadie sabe de qué va nadie (más allá del poder o del dinero, que es lo mismo). Una impostura que es achacable a la mayor parte del palimpsesto político y corporativo (con honrosas excepciones), que no iría más allá de un espectáculo cómico, si no estuviera ocasionando tanto dolor y sufrimiento.
    Un saludo.

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