Virus providencial

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Distanciados por estas fechas, mi sobrino Evaristo y yo mantenemos nuestra tertulia telemática arropados por los dos eficaces androides de mi bar favorito, ANDREA y SAM.

—Algunos consideran que Sánchez tiene la “baraka”, una bendición divina, casi mágica, que tanto respeto produce en el mundo islámico, afirma enfáticamente mi sobrino. Se enfrenta a imposibles y, como “Sir       Lancelot”, el caballero emblemático de la Mesa Redonda del Rey Arturo, los va tumbando irremisiblemente.

—Estás muy literario…

¡Si es verdad!, protesta Evaristo. Prevaleció en unas primarias socialistas no siendo el favorito. Con alma izquierdosa quiso ser socialdemócrata con Rivera para, luego, optar por la radicalidad del “no es no” que nos podía haber costado unas terceras elecciones seguidas en 2016. Le echaron y volvió con el voto militante para adueñarse de la maquinaria interna socialista y situar a los leales suyos, no siempre inventores de pólvora. Se encaramó en La Moncloa  de forma inhabitual y, luego, fue a por el voto de Podemos y tras no lograrlo se negó a pactar con Iglesias para, después de otra elección, decir que donde dije digo, digo Diego. Montó un gobierno para no dormir tranquilamente ni él ni, al menos, media España con una vinagreta de independentistas y radicales. Llegó el virus y Sánchez se hizo cargo de todo el país, relegó a un Iglesias descafeinado y en la Cumbre Europea le tocó una lotería que por su naturaleza refuerza la corriente socialdemócrata de su gobierno, amparada por un Bruselas que algo tendrá que decir respecto de cómo se lleve la economía. Sin el virus estaría peleando con Iglesias por la sensatez económica, mientras que, ahora, el podemita le dirá amén a todo para seguir en la poltrona. ¡Calviño es la verdadera reina del Gobierno!

—¡Que exageración! “Baraka”, sin duda, y estar a la que caiga, también …

“La verdad”, interviene ANDREA, impresionada por la parrafada entusiasta de Evaristo, “es que, ante la mala gana de Casado en ayudarle a luchar contra el virus, solo Sánchez está en el podio”. “Ciertamente”, señala SAM, “pero queda el futuro …”.

—El futuro es, observo, unos presupuestos que gustarán más al PNV y a Ciudadanos que a ERC, Bildu y Podemos. Si Casado fuese inteligente, los pactaría, como quieren los empresarios. Así podría apuntarse a la recuperación económica.

“Se comprende que tras la Cumbre aplaudieran los ministros a Sánchez y bailaran con castañuelas …”, ironiza SAM. “Los aplausos fueron muy pueblerinos”, admite ANDREA, “pero, lo de las castañuelas, solo un vídeo irónico, hasta simpático”. SAM se ríe.

En definitiva, el virus ha favorecido a Sánchez, concluye Evaristo, satisfecho.

—Puede, señaló, por ahora, pero queda mucho por hacer. Para empezar, llevar a la UE proyectos viables para gastarse el maná llovido de Bruselas y siguiendo sus normas. Además, algunos temen que, con una segunda ola fuerte del virus, nada evitará la ruina.

No hay porque ponerse en lo peor, replica Evaristo.

—No, admito, pero no está claro que nuestra sanidad se haya repuesto como para aguantar un segundo embate ni que le hayan proporcionado los medios que necesita y carecía a principios de año por la imprevisión colectiva de los políticos y la mala gestión gubernamental en febrero. Además, prosigo, algunos ven equivocadamente en la UE un cajero automático sin límite y, quisieran, sin necesidad de justificar su gasto. Habría que trabajar duro para que dentro de diez años seamos nosotros quienes le demos lecciones a Holanda. Asimismo, insisto, al sur de nuestras fronteras falta la deseada estabilidad y Turquía y Rusia medran en el Mediterráneo central y oriental. Al Este, Moscú quiere a Ucrania como felpudo.

—Puede ser, admite Evaristo. En todo caso nuestro futuro está ligado al de la Unión Europea y el de ésta con el del mundo occidental al que pertenecen también los EEUU, con los que estamos en el grupo     regional occidental, en NNUU. Por cierto, esperemos que gane Biden.

—Probablemente. Con él, señalo, los entendimientos serán más factibles con la UE e internacionalmente. El autocratismo ruso y el comunismo chino no son buenos ejemplos ni benefician a España o a Europa. Hemos de mantener nuestra autonomía frente a EEUU y China en su enfrentamiento total y mundial, pero sin perder de vista que histórica, cultural y estratégicamente, los intereses europeos suelen ser más cercanos a los de Washington. Los hay que no han aplanado aún, mentalmente, los Pirineos y que, al igual que cuando Franco, creen que España es diferente del resto de Europa.

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