Una ley de hierro para el Rey de España

Por
— P U B L I C I D A D —

El título es metafórico y verdadero a la vez porque fue el poeta José Hierro quien transmitió el consejo que inspira el titulo. Fue a través de un discurso de hace más de veinte años, al otorgársele el Premio Príncipe de Asturias. Tenía entonces el futuro Felipe VI doce años y se había vivido por los españoles, unos meses antes, el atentado contra la democracia protagonizado por Tejero. Hierro había sufrido cárcel durante el franquismo y toda su vida fue sobria y comprometida, por eso sintió que era obligado dar al príncipe una lección de convivencia democrática. Sus palabras fueron:

“No soy tan impertinente ni tan sabio como para permitirme dar lecciones. Quiero nada más llamar la atención sobre un acto que, tal vez, cuando sea un descendiente vuestro quien ostente el título de Príncipe de Asturias, quede desvaído en vuestra memoria. Este acto es significativo porque supone un reconocimiento de algo que no siempre los gobiernos toman en cuenta: los valores de la cultura. Las dictaduras ponen la cultura –una sola, la suya—al servicio de su política. Las democracias se ponen al servicio de la cultura, la aceptan como es. En el fondo es una tarea inteligentemente política. Porque de la misma manera que constituía una torpeza la pregunta de Stalin refiriéndose al Papa, ¿Con cuántas divisiones cuenta?, resulta poco inteligente preguntarse con cuántas divisiones cuenta un investigador, un músico, un poeta”

“Este aire de libertad que respiramos permitirá continuar adelante en la tarea de lograr esa España que anhelamos. Si el presente se llamase “tarde del 23 de febrero” no estaríamos aquí. Hemos pasado tantos años oyendo palabras de elogios prefabricados que mucho me temo que alguien puede pensar que son igualmente mecánicas estas palabras que os van dirigidas. Vuestra Majestad no deberá preguntar cuántas divisiones puede movilizar un hombre de cultura. Sabe que un libro o un cuadro creados libremente, importan. No necesitará convertirlos en escritores o pintores de cámara, al respetarlos y admirarlos ha conquistado su respeto y admiración”

“Tal vez un día comprenderéis la importancia que para España ha tenido esta actitud de vuestro padre el Rey, que no ha permitido dar un paso más hacia la tiranía. Ha ido hacia la tolerancia, ha ido hacia la democracia, que consiste en que Santiago Carrillo pueda decir lo que antes no podía, y Blas Piñar pueda seguir diciendo lo mismo que decía”.

Pues bien, después de esta rememoración del consejo de José Hierro, el Príncipe Felipe está a punto de ser coronado tras la erisipela de un republicanismo que, lamentablemente, y de ahí que haya sido una tormenta en vaso de agua, tiene dos pobres modelos como antecedente: La 1ª Republica tuvo tan poca capacidad modernizadora y fue tan caótica que dejó como recuerdo la declaración de guerra de Lorca a Murcia, en un estertor desintegrador que llevó a España al desastre más absoluto. La 2ª fue aun más dramática, pues nos llevó a una Guerra Civil que ha dejado secuelas todavía vivas en la memoria.

Ahora debemos esperar de Felipe VI, tras la muy oportuna abdicación de Juan Carlos I, haga suya como metáfora del discurso del gran poeta, una Ley de Hierro que se apoye en un estimulo efectivo a la cultura, a la tolerancia y a la regeneración democrática. Y en función de cómo lo resuelva, las generaciones nacidas en democracia, cuando les llegue el momento de ejercer el poder, podrán plantearse con más sentido de la oportunidad y mejor justificación histórica, que pudiera llegar a ser cierto que a la 3ª va la vencida. Entretanto actuemos, como pedía Cicerón hace veinte siglos, siendo servidores de la Ley para poder ser libres.

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