Tener que gobernar tras perder

Tener que gobernar tras perder
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

¡Qué disgusto! Nadia Calviño no consiguió la presidencia del Eurogrupo, ese selecto agrupamiento informal de los ministros de economía de los 19 países que adoptaron el Euro. No era fácil que lo consiguiese, pues solo cinco ministros en ese grupo son socialdemócratas frente a ocho adscritos  al Partido Popular Europeo. El resto, liberales y algún independiente. A su favor jugaba su prestigio y el apoyo de Alemania.

En su contra, su pertenencia a un país pedigüeño sureño con problemas. El elegido fue Donohoe, irlandés. Su país tuvo grandes dificultades en la última crisis económica, pero ha conseguido llegar a la actual en mejores condiciones. Ha significado, asimismo, un movimiento preventivo de los países duros o frugales que se consideran hormigas eficientes frente a los europeos del Sur, cigarras manirrotas. Los economistas serios están en mejores condiciones para comentarlo, pero, a cada crisis que surge, nuestros datos suelen ser de los peores. Estos últimos años, pe, presumimos de crecer más que los demás europeos, pero no redujimos nuestra deuda. Luego, nos sentimos maltratados…

Algunos afirman que ocupar este puesto permite cortar el bacalao al gusto de uno. El que reparte suele quedarse con la mejor parte, sin duda, pero, en el Eurogrupo las decisiones se consensuan (salvo la elección de su presidente). Además, siendo su papel relevante, en la Unión Europea hay otros foros determinantes para decidir sobre los montos y condiciones del maná que todos esperamos de Bruselas para salir de esta crisis. Por ello, asociar a tal o tal otra presidencia del Eurogrupo la inexistencia o una carga espectacular de condiciones es infantil y una forma de no informar correctamente a la opinión publica. En cambio, recordar que, contribuiremos con nuestro dinero a ese maná, solo que recibiremos mucho más, no estaría mal, como, también, explicar que en esta vida nada es gratis, ni siquiera una carretera o un hospital público. Lo pagamos con nuestros impuestos. Nadie debe extrañarse si a cambio de donaciones y prestamos ventajosos nos piden cosas que puedan disgustarnos. Es lo malo de tener que pedir, aunque Sánchez promete “modernizar” nuestra economía. ¿Es sincero? ¿Qué pretende? ¿Liberalismo encubierto? ¿Lo aguantará Iglesias?

Anecdóticamente, puede comentarse que se vendió bastante la piel del oso, un deporte muy nacional. Sin motivos serios nos considerarnos fácilmente los mejores o los peores de este mundo. Hay cuestiones que deben llevarse preferiblemente con discreción y, si salen, salen, y si no salen, pues no es un drama. Consecuentemente, puede argumentarse que la política de comunicación del Gobierno no ha sido buena, una vez más, e ineficientes sus gestiones internacionales. Afirmarán que se estuvo cerca del sueño, atribuyéndose una buena labor de zapa, pero, para ello, hubiese sido mejor ser, antes, más discretos.

Teníamos en liza internacional a tres ministros: Calviño, Ministra de Economía, para el Eurogrupo; Gonzalez Laya, Ministra de Exteriores, para la Organización Mundial del Comercio, y Duque, Ministro de Ciencia, para dirigir la Agencia Europea del Espacio. Solo queda este último. Algunos especularon que el nombramiento de G. Laya a Santa Cruz fue para proporcionarle una parte ministerial a su currículo de cara a saltar a la OMC, una razón insuficiente para acabar en Exteriores. Además, por sus antecedentes, hubiera estado mejor en Comercio. Ahora, G. Laya ha renunciado a la OMS y se contentará, encantada, con las pompas diplomáticas.

Pero, lo más importante de la no elección de Calviño son sus efectos en España. De haber sido elegida, el Gobierno Sánchez-Iglesias hubiera asegurado bastante durar la legislatura. Al no serlo, la supervivencia de este gobierno es menos clara, algo que satisfacerá, seguramente, a Pablo Casado. La elección de Calviño le hubiera, asimismo, reforzado extraordinariamente en el seno del Gobierno. Al no serlo, puede que el otro Pablo, Iglesias, piense que queda debilitada, de lo que, asimismo, se alegrará. Otra cosa es que alguno de estos dos Pablos sea un buen vidente. Dudémoslo. Además, Calviño es de armas tomar y sabrá imponerse a pesar de este chasco.

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