Siempre nos quedará Ferraz

Siempre nos quedará Ferraz
José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Fundador y presidente de Cibercotizante. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

No sé con qué motivo, ni por qué, de repente al empezar a escribir este artículo, me ha asaltado cual inspiración otoñal la frase “Prefiero morir de pie, a vivir arrodillado», atribuida a Che Guevara, Emiliano Zapata o la mismísima Dolores Ibárruri, Pasionaria. Es una frase de profundo sentido revolucionario, que llama a la insubordinación, a la insurrección y a la lucha en función de ideales de justicia e igualdad, pero también en cierto sentido recuerda la heroicidad y el sacrificio en la batalla, antes que la sumisión y el acatamiento de un sistema injusto.

Prefiero morir de pie, a vivir arrodillado

De allí que sea una afirmación fuertemente política, idealista e insurrecta, que recuerda la importancia de tener un compromiso férreo con los ideales. A lo largo de los años, esta frase la habrían utilizado muchos líderes en momentos determinantes de su discurso político y tal vez sea el momento de reivindicarla dentro de las filas socialistas. Este pensamiento hace referencia a la dignidad del ser humano, válido no solo en política, pues está basado en sus principios y en el hecho de no permitir ser vejados o ultrajados por nadie, por mas status que tenga quien así lo pretenda. Ser digno es un don de grandeza.

Al hilo de esta frase lapidaria, el rumbo que va tomando la posición de los socialistas ante la futura investidura de Mariano Rajoy, deja al tejido social de sus votantes rendidos y arrodillados ante quien nunca quisieron que fuera presidente, más aún, jamás con la suma de sus votos en, pues eligieron socialista con la mira puesta en desalojar de la Moncloa al presidente del partido más corrupto de Europa. Ver en estos días el espectáculo del compadreo de Francisco Correa con Bárcenas, con Paco Cascos (léase Francisco Álvarez Cascos) o con el jefe de campaña de Aznar Jesús Sepúlveda, marido de Ana Mato y coleccionista de coches de gorra, además de alcalde de Pozuelo, hace aún mas intolerable que se ponga puente de plata a quien ocupa el puesto de presidente del gobierno en funciones durante casi un año.

Si hay que votar tres, cuatro o cinco, se vota, pero con dignidad

Yo, que he vivido la dictadura y he ido a votar por primera vez después de la oscura noche del franquismo, vimos que las urnas de verdad existían, siento especial emoción cada vez que voy a introducir mi papeleta, estando orgulloso y feliz de poder ser escuchado y representado como ciudadano libre en democracia. Ahora parece que eso de votar tres veces seguidas es algo vergonzoso, cuando lo realmente vergonzoso es permitir que gobierne el partido que ha amparado la corrupción, se ha beneficiado de ella y aun sigue diciendo que son el adalid de la lucha contra semejante lacra. Si hay que votar tres, cuatro o cinco, se vota, pero con dignidad y si se pierde, que también sea por la noble causa de no ceder ante quien ha mentido durante años, incumpliendo su programa de gobierno y viendo como todos aquellos a los que ensalzaba como dirigentes ejemplares, están todos imputados, muy imputados y muchos imputados, como diría el propio Mariano.

Después de la presumible abstención a favor de Rajoy, nada bueno se presagia en el futuro del partido centenario en vísperas del Comité Federal próximo, donde los susanistas entusiasmados aclamaran a su lideresa como la heroína que ha sido capaz de cargarse al jefe anterior, con las peores armas imaginables. Cierto es que Pedro Sánchez debió de provocar el dialogo antes de verse impotente para controlar la que se avecinaba aquel triste 1 de octubre de 2016, que quedara en la historia socialista como el día en del fratricidio político del líder socialista, de manos de quien nunca se debió fiar. Raudo y veloz Mariano Rajoy se aprestó a felicitar al recién nombrado Javier Fernández, pues sabía que parte de su éxito, estaba conseguido. Días después como confirmación de la infinita gratitud del PP a los socialistas, pudimos contemplar ese tierno gesto del Hernando genovés, hacia el Hernando ex Pedro Sánchez, sujetándole el paraguas el día de la fiesta nacional mientras desfilaban las tropas. De bien investido es ser agradecido.

Poco o nada va a quedar de la esencia del partido después del día 23 de octubre, pues el propio presidente de la gestora ya ha venido a anunciar que: «El edificio político está muy dañado, pero conservamos el solar». Al igual que en la inmortal película Casablanca, a los socialistas solo les quedará decir que siempre nos quedará Ferraz, pues el solar de aquella casa habitada por el fundador del partido Pablo Iglesias, es de lo poco verdaderamente venerable que le queda al partido de los 137 años de historia.

A esto habría que añadir que siempre nos quedará Iceta y más aún Borrell, acérrimos defensores del NO, al igual que la diputada por Zaragoza Susana Sumelzo que en una frase que quedara para la historia dijo: “Algunas en el PSOE apostamos por no perder la dignidad, la credibilidad y la coherencia por el compromiso ante los ciudadanos”. También la número dos por Madrid la jueza Margarita Robles, pieza de gran valor en las listas electorales socialistas, dijo no compartir el discurso catastrofista de la gestora sobre que las terceras elecciones serían nefastas para el PSOE. Recordó que el PSOE «asumió un compromiso con los votantes que era sí al cambio y no a las políticas de Mariano Rajoy».

Los actuales dirigentes no quieren consultar con las bases y yo me pregunto ingenuamente, ¿es que el partido no es de los militantes?, ¿en qué punto de los estatutos dice que los dirigentes tienen un voto ponderado para decidir por las bases sin consultarlas? ¿el PSOE no era el adalid de la democracia interna? Me parece que estas cuestiones tienen una sencillísima respuesta, sin embargo si le preguntas a la gestora al igual que Amy Winehouse contestan NO, NO, NO… pero con menos arte.

Fin de una parte muy sensible de la historia del PSOE, que al igual que los jarrones de porcelana cuando se rompen, por muy bueno que sea el pegamento, siempre se notaran las fracturas. Parafraseando el principio de este artículo, mejor morir en las urnas que vivir arrodillados… y abstenidos.

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