PSOE y PNV: Menos izquierda y menos derecha

PNV-PSOE
Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

El tan esperado y tantas veces retrasado gobierno de España al que otros llaman “del Estado” dio el antepenúltimo día de 2019 su primer paso en serio con la firma de un pacto a varias bandas entre el PSOE y el PNV, a la que concurrieron con otros acuerdos “pequeñitos entre el mismo PSOE y PNV por un lado y Bildu y Elkarrekin-Podemos por el otro en torno a la abstención de Bildu y con relación a los presupuestos de la Comunidad Autónoma Vasca entre el Gobierno Vasco y Elkarekin-Podemos.

No digamos que han pactado izquierda y derecha, España y Euskadi, nacionalismo español y nacionalidades litorales de esta Piel de Toro, hablemos más bien, de un juego en el que hacen una demostración de cintura y flexibilidad, de búsqueda de una gobernabilidad y convivencia semiamistosa entre diferentes, que supone un paso adelante en la famosa Transición democrática y en la satisfacción de ilusiones largo tiempo soñadas. Digamos que se intenta en serio conciliar unidad y diversidad lejos de independentismos y de proclamas de Una, Grande y Libre.

Por fin se hace posible hablar sin ruido de sables, sin altos discursos como aquellos de las guerras carlistas o napoleónicas, sin estruendo de cañones y series negras de Francisco de Goya y Lucientes, de un concierto de unidad con variedad, de capital con mundo obrero y campesino.

Porque este primer paso en Euskadi ha puesto en marcha procesos similares que parecen cuajar en Cataluña, entre Castilla y León, y toques de alarma por parte de otras derechas más derechas que las que intervienen en lo que nos ocupa, y de otras izquierdas que discrepan discretamente, como parece hacer Elkarekin-Podemos

Porque en lo que respecta a la mejora de las pensiones de jubilación, es bien sabido de todos los conciudadanos de la península y de Europa que los sindicatos españoles (otros dicen “españolistas”) CCOO y UGT andan a la gresca por su convenio del metal con el sindicato vasco ELA, cercano al PNV y el de LAB más adicto a Bildu, y otros de corte también “abertzale”.

Y en el lado de los pensionistas, van ya por más de cien y durante dos años las concentraciones de los lunes ante los ayuntamientos de toda Euskadi reclamando pensiones dignas, hasta ahora monolíticas y férreamente disciplinadas, pero últimamente parece que se resquebrajan y reflejan también viejas y enconadas enemistades entre trabajadores de tendencia de CCOO y UGT y los de tendencia abertzale. Que por cierto era quizá la primera vez en que se mantenían unidos en sus objetivos y en sus acciones y preocupaban al mundo empresarial vasco, hasta ahora encantado de esa división de la clase obrera y la consiguiente comprensión de los gobernantes vascos a sus chafullerías y sus paraísos fiscales. Y algunos se felicitaban porque los “yayoflautas” vascos estaban resucitando sus viejas luchas de los años 1960 contra el franquismo.

Pero, en fin, menos da una piedra. Que ya sabemos que las autonomías vigentes dentro del Estado español esconden no pocas maniobras de distracción de tantos Pujoles, Amancios Ortegas y otros personajes de menos relieve de los que cuentan y no acaban de contar los medios informativos minoritarios y digitales.

Pero dejemos una puerta abierta a la esperanza, y la mirada hacia el horizonte de la aurora que despierta por el lado del Oriente.

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