Primero PP, después Pablo Casado

Pablo Casado y Ana Pastor en el Fórum Europa
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

Tras el verano, Nueva Economía Fórum empezaba la actividad con la Presidenta del Congreso, Ana Pastor, como ponente. La presentaba el recién nombrado presidente del PP Pablo Casado. Como recuerdo, la Moción de Censura a Rajoy que hizo Presidente de Gobierno a Pedro Sánchez. Y en perspectiva, un futuro con un Gobierno débil, sometido a quienes le apoyaron y ante los problemas del momento: Exigencias de independentistas, Deterioro de la situación económica, y posturas de Podemos y otros grupos para permitir, o no, la aprobación de unos Presupuestos Generales que faciliten la continuidad del gobierno.

La expectación era máxima. Cuatrocientos asistentes. Hasta la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, había ido al acto.

Presentaba Pablo Casado y, además de su relación con la Presidenta del Congreso, era importante saber si, como Presidente del PP, iba a marcar directrices al partido o si iba a optar por el silencio. Presentación protocolaria, parca y muy medida (“Reconocimiento a la figura de Ana Pastor, lo tuviste difícil en Sanidad como ministra; y más en Fomento con un presupuesto escaso”). Cita a Gregorio Marañón, “la Ciencia en lucha contra la superstición, hoy la superstición es el populismo”. Crítica al Gobierno (Tras unas semanas la economía se resiente. Sube el paro en Agosto. La crisis que se estaba resolviendo sigue ahí. Nacionalismo y chantaje catalán con amenazas. Propuesta de Referéndum pactado. No se puede engañar a los españoles ni a la Historia; ni votar un estatuto que está en vigor. Y unas frases amables: A lo largo de cuatro décadas, hemos podido contar con políticos valiosos, uno de ellos Ana Pastor. Por su brillantez, considero que Ana Pastor es una de las políticas imprescindibles en la política española. Nada más.

La ponente, consciente de la realidad y de su figura, comenzó con una frase para definir la situación “Estar en esta tribuna no es fácil. He querido estar para considerar asuntos de importancia sobre nuestro futuro y nuestra razón”. Después, como inicio de la actividad política tras el verano y con vistas a su partido (escorándose a la derecha o centrándose), se aplicó en lo que a la postre resultaría un triple empeño: Exposición de la situación antes de la Moción de Censura. Realidad propiciada por ésta. Y futuro.

Las frases, unas leídas y otras improvisadas, fueron sucediéndose: Demostramos, con Rajoy, que teníamos un proyecto. EL FMI preveía un aumento del 2,5%. Recuperación económica. Buena imagen. En 2017, ataque a la unidad de la Nación y demostramos que estábamos unidos para afrontar el reto. Estabilidad que reclamaban todos frente al desafío independentista. En julio, vuelco con Moción de Censura. Por primera vez en la historia, gobierna quien perdió las elecciones. Moción de censura no prevista en la Constitución para gobiernos débiles. Debilidad del Ejecutivo porque le han vuelto la espalda. Avatares sometidos a vaivenes. Los españoles no necesitan aliados excluyentes sino que vayan buscando la unida de España. Que los nacionalistas se unan en acuerdos de Estado que atiendan las necesidades de los españoles. Ante los que descalifican, lo que hoy se espera es compromiso y mirada honesta. Política de centro y ser centrado. Unas citas de Adolfo Suárez (Pacto de convivencia y evitar divisiones entre ciudadanos) y del Rey Felipe VI (los españoles se oían pero no se escuchaban, veían, ni entendían). Y una propuesta: “No pasado, futuro”: Somos un país tolerante. Junto a la defensa de la Nación, respeto al Estado de Derecho. Cabemos todos. Libertad de expresión y lingüística. No es normal que todos no celebren la Constitución. En defensa de la Constitución, debemos rechazar el chantaje separatista y garantizar la libertad de los catalanes no constitucionalistas. Cuando queramos, cambiamos (la Constitución), pero hoy es la que hay. Debemos respetar la separación de poderes sin atajos. Claro que se nos entiende (al PP). Hoy es una obligación la concordia y el progreso. Reformar la Constitución en vez de abrirla en canal. No al culto a la personalidad, sino a los proyectos políticos con coherencia y solvencia. Partidos fuertes con políticos comprometidos para cosas importantes. Diálogo con los agentes sociales. Diversidad de Comunidades con entendimiento entre todos. Estado del Bienestar. Promoción de la mujer. Trabajar por unidad contra la violencia de género. Sociedad de conocimiento y digitalización. País solidario y política conjunta con la UE para atender la inmigración. Junto a las víctimas y sin la verborrea fácil de algunos (frente a la realidad del Valle de Los Caídos, sin citarlo).

Una frase de Salustio: “Concordia es hacer crecer las pequeñas cosas, la discordia arruina las las grandes”. Y una oferta: “Animo a Torra a que venga al Parlamento a exponer y oír. En el Parlamento debe haber espacio para todos los planteamientos dentro de la ley”.

Como final, una frase no partidista, de Presidenta del Congreso: “Deseo muchos años de vida a este sistema”.

Al terminar, quedó un regusto doble: Para los que esperaban un apoyo entusiasta al nuevo Presidente del PP, Pablo Casado, de frustración. Para otros, los que advirtieron las ideas expuestas en negrita (Política de centro y ser centrado y No al culto a la personalidad, sino a los proyectos políticos con coherencia y solvencia. Partidos fuertes con políticos comprometidos para cosas importantes), de conformidad.

Todos habían entendido que para la ponente y Presidenta del Congreso, tras su compromiso institucional, primero es el PP, después Pablo Casado.

FOTO: Nueva Economía Fórum

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