Nuevas incógnitas

Dolores Delgado
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Mi sobrino Evaristo y yo estamos en mi bar favorito saboreando unos batidos hechos por SAM y servidos por ANDREA.

—¿Piensas que el Parlamento Europeo concederá el suplicatorio para levantar su inmunidad a Puigdemont y Comín?, pregunto a Evaristo.

—Jurídicamente la petición está fundamentada y los tres principales grupos políticos del Parlamento, populares, socialdemócratas y liberales, parecen dispuestos a votarlo. Pero, el PP se está enajenando a los populares europeos por no condenar a los populismos de derechas en Hungría y Polonia. Nada es seguro ….

—¿Piensas que levantar su inmunidad facilitará las conversaciones gubernamentales “hispano-catalanas”?

—No, responde Evaristo, pero convendría que los indepes se comporten como adultos. Su secesión unilateral fracasó y violaron tanto la Constitución como el “Estatut”: eso tiene un precio.

—Aitor Esteban, diputado del PNV, partido que fácilmente pide la bolsa a diestra y siniestra (sin renunciar al independentismo), dice que la sociedad española no está preparada para la autodeterminación.

—Un juicio supremacista que no sorprende en un nacionalista, opina Evaristo. Consideran que “el fruto no está maduro”, incluso, que los españoles no somos “suficientemente” demócratas. Los nacionalistas/independentistas reniegan imprudentemente de los pactos que facilitaron la Constitución del 78 que consagra la soberanía compartida de todos los españoles, como en Francia o Alemania.

“Entonces”, interrumpe ANDREA, “¿nos echarían de Cataluña o de Euskadi si no somos unos androides “made in Basque Country o Catalonia?”

—Igual, responde socarronamente Evaristo.

—También, señalo, puede verse como un mensaje para calmar a Bildu y a los más independentistas del PNV.

—En efecto, y Esteban parece tener la suficiencia propia del vasco “genuino” para, así, calmar a sus impacientes.

—¿Una superioridad racista?

—No sé, responde mi sobrino, pero pienso que los nacionalismos catalán y vasco tienen que ver con la importante inmigración que les vino, por la revolución industrial, del sur de España desde mediados del XIX.

“Como ocurre ahora cuando reaccionan contra la inmigración africana y latinoamericana, necesarias por la crisis de la natalidad europea”, irrumpe esta vez SAM. “Los androides estamos inquietos, no vaya a ser que acaben prohibiéndonos …”.

—Mejor, señaló resignadamente, la supuesta superioridad de Esteban que si reclamase la autodeterminación como los indepes catalanes …

—En efecto, aunque se retroalimentan. Toca paciencia y ver qué pasa con los suplicatorios de Puigdemont y Comín. Si se conceden, debieran los indepes de asumirlo. Luego, vendrá el lío del juicio y, antes, el de una eventual prisión provisional. Igual sería mejor evitarla.

“Una Europa en busca de integración debe evitar la explosión de sus países miembros, accionistas esenciales de la Unión Europea”, insiste SAM mientras se lleva nuestros vasos vacíos.

—¿Qué papel confieres, insisto con Evaristo, a la nueva Fiscal General del Estado y antigua Ministra de Justicia, Dolores Delgado?

—El propio de su cargo, aunque sorprenda su elección con José Manuel Villarejo y Baltasar Garzón a cuestas. ¿No había nadie más para elegir? Pedro Sánchez debiera explicar mejor los acuerdos contraídos con Oriol Junqueras para que ERC se abstuviese en su Investidura y las razones de trasladar a Delgado a la Fiscalía. ¿Estará ligado?

—Hay inquietudes al respecto, indico a mi sobrino, sin perjuicio de que los partidos de la derecha se desacreditan con una oposición gestual y de mal tono.

“Flota en el aire”, tercia ANDREA, que nos trae los abrigos, “la sensación de que se quiere liberar a los condenados del “procés”. Yo, que ustedes, añade con aparente inocencia, no me importaría si olvidan la independencia”.

—Para ello, le dice Evaristo, haría falta más trasparencia y un cambio entre los separatistas que no muestran por ahora ni Torra, ni Junqueras, ni Puigdemont.

—Por otra parte, señalo, no se podrá llegar a acuerdos estables sin el refrendo, al menos, del PP. Las vicisitudes del “Estatut” lo demuestran. Asimismo, ahora viene el juicio de Trapero. Otro Tribunal enjuiciará el “procés” en plena “desjudialización” de la política. Vienen más curvas.

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