Ministerio de Interior o ¿Ministerio de la Gobernación?

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— P U B L I C I D A D —

En tiempos de la dictadura franquista, el ministerio encargado del orden público (léase represión) se denominaba Ministerio de la Gobernación, un nombre que no se asimilaba con sus homónimos europeos, que denominaban de Interior, a la cartera que se encargaba de las labores policiales entre otras. En España en aquel tiempo se implantó un férreo control sobre la población con el fin de detectar lo que el régimen denominaba “células comunistas” aunque para el régimen, eran comunistas hasta Joaquín Ruiz-Jiménez ,ex ministro con Franco y Gil-Robles que aunque eran democristianos, también eran peligrosos porque hablaban con los rojos . En 1962 tiene lugar el Contubernio de Munich como le llamó el diario falangista Arriba, al IV Congreso del Movimiento Europeo, donde participaron políticos españoles de todas las tendencias opositoras al régimen franquista, tanto del interior como del exilio, excepto del Partido Comunista de España. Monárquicos liberales, republicanos, democristianos, socialistas, socialdemócratas, nacionalistas vascos y catalanes, reunidos bajo la alta autoridad moral de Salvador de Madariaga. A la vista de que la oposición se organizaba, en 1963 el Régimen creó el Tribunal de Orden Público (TOP) para juzgar los delitos políticos, que ordenó detenciones de mineros en Asturias durante las huelgas y ejecutó al militante comunista Julián Grimau. El TOP era un pseudorganismo donde se impartía justicia a la carta, según los caprichos de los represores de entonces, que camuflaban bajo togas el escudo del yugo y las flechas que llevaban tatuado en su cerebro opresor. De aquella siniestra época como binomio del terror estaba la temida Dirección General de Seguridad (DGS) situada en lo que hoy en día es la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid en plena Puerta del Sol. Para poner orden con mano de hierro, Franco puso como ministro de la Gobernación a Camilo Alonso Vega, militar sublevado que llego a capitán general, paisano de Ferrol y amigo intimo del dictador, al que cariñosamente se conocía por la población como “Camulo” por su trato cordial, como corresponde al apodo. Desde el ministerio que dirigió desde 1957 a 1969, donde se produjo una tremenda represión ante cualquier intento de democratización y apertura, que pudiese hacer temblar el régimen. Destacó al frente de la DGS Carlos Arias Navarro, mano derecha de Camilo y cuyo paso al frente de dicha dirección general, está lleno de episodios de torturas y represión. Se da la circunstancia, que como el régimen era tan chusco, cuando Arias Navarro fue ascendido a Ministro de la Gobernación, se produjo el atentado que elevó al cielo con coche incluido al entonces presidente del Gobierno el almirante Luis Carrero Blanco. En un alarde de genialidad, al máximo responsable de la seguridad del estado por el grave atentado acaecido, un Franco afectado de la enfermedad de Parkinson, lo nombra Presidente del Gobierno…

Desde la llegada de la democracia se denomina Ministerio del Interior y desde 2011 tiene al frente a un ministro de profundas convicciones ultracatólicas, lo cual debe llevarle a perdonar como buen creyente a sus pecadores altos funcionarios que aun mantiene al frente de la Guardia Civil y la Policía indignos de permanecer en sus cargos. Al frente de la Dirección General de la Guardia Civil está otro natural del Ferrol (vivero de cargos policiales, por lo visto) llamado Arsenio Fernández de Mesa un hombre sin estudios, pedante, arrogante, altivo e incompetente, que en sus orígenes políticos, fue apadrinado como falangista por Jesús Suevos, fundador de la facción gallega de Falange Española, un “camisa vieja” muy cercano al inquilino de El Pardo. Fernández de Mesa al que llaman Cuco sus amigos, participó en su juventud en acciones de las centurias falangistas de estilo paramilitar a las que denominaban cadeneros, por utilizar cadenas, palos y pistolas y salían los lunes a dar una vuelta a ver si pescaban rojos a los que saludar. Este personaje, del cual vengo pidiendo su cese con el mismo éxito que quien aclama a Cristiano Ronaldo en del Camp Nou, debería estar destituido por mentir acerca de la actuación de la Benemérita en la zona del Tarajal en Ceuta, acaecida un 6 de febrero de 2014 donde fallecieron ahogados 15 inmigrantes que intentaban alcanzar a nado la costa española. Este personaje negó que los guardias civiles que vigilaban la entrada de inmigrantes a nado, hubieran sido repelidos utilizando balas de goma y gases lacrimógenos lo que desencadeno la tragedia. Como se pudo comprobar por las imágenes grabadas, la versión de Fernández de Mesa era de tal falsedad, que el ministro Fernández Díaz hubo de desmentir días después en sede parlamentaria, ante la comisión de Interior.

A este personaje se suma otro regalito que engrosa la lista de los demócratas de toda la vida, siempre y cuando la democracia les premie con mayoría absoluta por supuesto, una especie de suerte de lo que en el franquismo se llamaba democracia orgánica. Me estoy refiriendo al Director General de la Policía Ignacio Cosidó un político gris que condecora vírgenes en lugar de hacerlo con voluntarios que dedican su esfuerzo y a veces entregan su vida en salvar a inmigrantes y refugiados. Este tertuliano de programas rancios de televisiones de discurso reaccionario, se descuelga recientemente diciendo que Podemos «defiende proyectos como el que ha representado ETA en nuestro país» y que el partido morado «supone una amenaza para nuestra democracia porque en su doctrina política está un germen de justificación de la violencia porque se consideran los únicos representantes del pueblo». Este individuo se permite el lujo de calificar a un partido político legal que ha sido respaldado por millones de españoles en las urnas, como una formación afín con el «comunismo real» que «llevó a una justificación de la violencia como instrumento político». A Ignacio Cosidó, alguien debería de haberle llamado la atención o haber pedido disculpas, pues ya se sabe que en España solo se cesan a los entrenadores de fútbol. Cosidó está atentando contra el principio básico de la democracia, como es el respeto a las ideologías contrarias a la suya y lo que es aun más grave, tachando de filoterroristas a una organización política legal y democrática que gustará más o menos, pero que merece el máximo respeto. Esto me recuerda cuando en pleno acoso a Zapatero, se tachaba a Rubalcaba y al propio ZP de ser la voz de ETA… Con Camulo, esto no pasaba.

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