Iglesias, ¡vete ya!

Iglesias, ¡vete ya!
Eladio del Prado
Tras pasar por PRISA y Tiempo, fue fundador del diario económico NEGOCIO, donde ejerció como director adjunto y jefe de opinión hasta su cierre. Ahora es corresponsal de 'Crónica Global' en Madrid".
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La permanencia de Pablo Iglesias en el Gobierno de España es ya insoportable. Cada día, cada hora que pasa, es un rotura más en esta vestimenta rasgada que cubre a España. La duda del vicepresidente sobre la democracia en que vivimos, la no condena de la violencia y el apoyo de su portavoz Echenique a los disturbios de Barcelona, Madrid, Valencia y demás ciudades, la niñera de sus niños, el ‘caso’ Neurona, el presunto desvío de donaciones, la democracia en España “no hay una situación de plena normalidad política y democrática”, no aplaudir ni al Rey ni a la presidenta del Congreso Batet en la celebración del 40 aniversario del 23F y “no callar sobre lo que piensa sobre la Corona”, etc., etc. Ya es suficiente. Iglesias, ¡vete ya!

No pierde oportunidad el vicepresidente segundo del Gobierno. Se refirió a la ausencia del Rey emérito en el acto institucional para subrayar que hay “un clamor social” ante el hecho de que en España se “pueda ir a la cárcel por escribir un tuit o hacer una canción”, en alusión a Pablo Hasél, cuando Juan Carlos I está “huido en los Emiratos Árabes”. Lo que hay que oír.

Y Pedro tan tranquilo. Se supone. Pero el PSOE está que trina. Muerde. Están muy cansados de aguantar ‘Al Moños’, como dicen algunos. Comentan por la calle Prado que no pueden más. “Esto no puede seguir así”. “Estamos hasta los mismísimos…”. ‘Porque no gobiernan (los podemitas), nadie sabe a qué se dedica Iglesias, nadie sabe qué es lo que ha hecho en el último año, si su obligación sobre las residencias de ancianos la abandonó totalmente’. Se ha pasado al enfrentamiento: Podemos contra Calvo por sabotear a Montero, y contra Robles y contra Calviño por su ortodoncia presupuestaria. Contra Ábalos por el alquiler; contra Escribá por las pensiones; contra González Laya por el Sahara; contra Campo, ministro de Justicia, por el Poder Judicial. Y claro, todos contra Iglesias por no gestionar, por las filtraciones y por meter cizaña allá donde puede y tiene cierto poder. ¡Ah! Sobre todo. Dicen diputados socialistas que el vicepresidente no da palo al agua, vamos, que no trabaja en nada. No se conoce ningún trabajo, ni siquiera intento, del que pueda hacer gala en el año de gobierno. En León se dice que “eres más vago que la chaqueta un caminero”. Iglesias se está ganando el título.

Iglesias se está ganando irse del Gobierno. Estos días está muy serio. Algo barrunta. Algo debe estar pasando en la trastienda de la política nacional. Porque a Pedro Sánchez y Pablo Casado en el debate del pasado miércoles sólo le faltó besarse. ¡Cuidado! Ha desaparecido la tensión de semana anteriores. ¡Cuidado Iglesias! Puede que te estén sacando el billete del tren de cercanías hasta Galapagar. Puede que estén llegando, Pedro y Pablo (Casado), a acuerdos importantes. Bien para los dos. Pedro se libra de Podemos y Casado se libra del aliento de Vox. Parece que el acuerdo sobre el Poder Judicial ya está hecho. Y más. Sobre todo si el presidente Pedro Sánchez anuncia el fin del gobierno de coalición con Iglesias y Podemos, como desean en el PSOE y en el propio gobierno socialista. Si hay acuerdo sobre la Justicia habrá más acuerdos. Habrá colaboración del PP en el Congreso sobre los temas importantes del Estado. Tendríamos la tan deseada, por algunos, ‘Gran Coalición’. Habría más acuerdos. Nuevo Defensor del Pueblo (¿Gabilondo? Así se lo quita Sánchez del PSOE de Madrid), director de RTVE (¿Pérez Tornero?), y alguno más.

Vayamos despacio. En política todos sabemos que con un café se cambia cualquiera de bando. La ruptura entre PSOE y Podemos, se comenta tras el Congreso, viene por la nula relación del PSC y ERC en Cataluña para formar Gobierno. Esto cambia la relación en Madrid. Pero en dos minutos se cambia la dirección de la fecha. Pero ahora, lo cierto es que está apuntando a Iglesias por todos sus desmanes gubernamentales y comunicativos. Por ejercer más de oposición que de Gobierno en el que está. Por justificar la violencia y promover el separatismo. El pago es el haber permanecido él (y su pareja Irene Montero) un año en el Gobierno de España, que no es tema baladí. El presidente Sánchez se vendería, de nuevo, a la sociedad española como un presidente moderado y centrista, un socialdemócrata con ganas de abrazar a Felipe González. Nueva imagen, como ya hizo cuando recuperó la Secretaría General del PSOE. Veremos cosas esta primavera.

Le vendría muy bien a esta España arruinada, ‘exhausta’ y sin vacunas, como reconoce Sánchez. Le vendría muy bien al PSOE. Crecería. Y sería un servicio a la democracia y a la convivencia. Las imágenes violentas de los días pasados no son presentables en España. Y que las aliente el portavoz, Pablo Echenique, de un partido en el Gobierno (Podemos) es menos presentable aún. Iglesias, te has resbalado hasta la cuneta. Y con barro es difícil salir. Sigue ahí y deja el Gobierno. Así al menos no te echarán. Hay que irse cinco minutos antes que te echen. Iglesias, vete ya.

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