Giro al centro

Cuando las cosas se tuercen en el PP siempre se recurre al giro al centro. La sombra de Arriola es alargadísima

Giro al centro

Cuando los populares afrontan retos siempre encuentran la misma solución: el giro al centro. Del centroreformismo de Aznar al ‘talante’ moderado de Feijóo, heredero del Fraga de su última etapa. El reciente volantazo de Casado no es nada original. Es ‘arriolismo’ tradicional: si quieres gobernar tienes que descafeinarte porque la sociedad española es mayoritariamente de izquierdas.

Un análisis correcto, pero pesimista que renuncia a la batalla cultural. Nada de pedagogía. Nada de ambición transformadora. Cuando Zapatero anunció el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo se le rebeló gran parte de la sociedad. No sólo el PP -salvo Esperanza Aguirre- y la Iglesia sino también algunos de sus barones como el extremeño Ibarra. Hoy el ‘gaymonio’ es mayoritariamente aceptado y apenas han pasado 15 años. No es una buena noticia, pero sí una buena muestra de que la ambición transformadora tiene sus frutos.

El PP prefiere sumarse a los bonos sociales en lugar de ‘predicar’ las bondades de la rebaja de impuestos y de premiar el esfuerzo. Prefiere sumarse al ‘carajal’ autonómico en lugar de hacer pedagogía de las sinergias y la fortaleza de la unidad. ¿Qué tal el actual desmadre educativo? Prefieren no tocar el aborto antes de tener que enfrentarse a las feministas de todos los partidos, Gamarra incluida. Todo por una idea muy convincente: si ofrecemos nuestro programa nadie nos votará y no podremos ejecutarlo, será un simple brindis al sol.

La realidad es que la incomparecencia en el partido siempre da la victoria a quien salta al terreno de juego. Puede que la estrategia sirva para “ensanchar el electorado”. Pero si una vez llegado al gobierno se mantiene la estrategia el resultado es un PSOE bis. O sea, un Feijóo, perfectamente asimilable al PSOE. Gobernamos, pero hacemos políticas de izquierdas. Este parece ser el camino emprendido: hagámonos como ellos para que nos perdonen la vida y nos permitan existir e incluso gobernar… para ellos.

Lo que no parece haber entendido Casado es que esa es una estrategia fallida. Que la única vez que realmente ganó el PP fue con un Aznar que hizo una oposición dura y que ejecutó un gobierno de transformación, con agenda y ambición. La victoria de Rajoy fue más bien la derrota de Zapatero con reformas cero. La mejor forma de no equivocarse… y de no acertar.

Y lo que tampoco parece entender Casado es que hoy existe una formación, Vox, que sí que ofrece alternativa, que goza de ambición y que tiene clara voluntad transformadora. ¿Para qué saltar al terreno de juego si no quieres marcar goles? Su estrategia de llegar a todos puede resultar en llegar a nadie. De primero de marketing. Perderá a su electorado natural, salvo los de mayor de edad, que son casi incondicionales. Y puede que no alcance el voto socialista al que aspira que probablemente prefiera el original a la copia. En definitiva, un pan como unas tortas.

1 Comentario

  1. Totalmente de acuerdo Sr. Losada. Cuando la bisoñez política ha inundado el mundo de los partidos (ya que son más manipulables) están todos (excepto Vox por ahora) remando en la misma dirección: la destrucción de la nación española y su fragmentación a corto plazo para debilitar el Estado. Los mismos perros con distintos collares….
    Un saludo.

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