El nuevo presidente del PP andaluz ya tiene apodo

José Luis Heras Celemín
Por
— P U B L I C I D A D —

Al nuevo presidente le llaman “MORBO”, pero no porque en su nominación, y elección, se haya reparado en el significado que tiene la palabra en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, sino porque a alguien, buscando quien sabe qué, se le ocurrió formar un acrónimo usando las primeras letras de los dos apellidos del nuevo presidente: Juan Manuel Moreno Bonilla. “Morbo”, con carga semántica y con un punto del duende andaluz que tan apreciado es por las tierras de la Bética. Pero el “morbo” y el “duende”, cuando se juntan, pueden producir cualquier cosa: que los apellidos del nuevo Presidente del PP andaluz sean Moreno y Bonilla, precisamente esos y en ese orden; o que a alguien le dé por consultar el diccionario para conocer que el “morbo” puede ser, y la Real Academia Española de la Lengua dice que es, el equivalente a un “interés malsano por personas o cosas”.

No se sabe quien hizo la primera consulta al diccionario buscando el “morbo” andaluz presente. Puede que fuera alguien afín a los partidos de la izquierda que actualmente ocupan el Palacio de San Telmo. Pero también es posible que el interés por la palabra, lo de malsano es de suponer que aparecería después, tuviera su origen en las mismas filas populares en las que también existen duendes de procedencias varias: sevillanas, gallegas, castellano manchegas e incluso vallisoletanas.

Para averiguar el origen del Morbo, en la doble significación de vocablo de interés malsano y de presidente novato con apodo recién puesto, parece oportuno no ahorrarse el cuarto a espadas y echar un vistazo al panorama político andaluz, a la realidad de las filas populares béticas e ibéricas y a la estructura de poder que se disfruta en el partido de la gaviota azul. En Andalucía, el poder político autonómico corresponde a la coalición entre el PSOE e Izquierda Unida, que le “madrugó” la presidencia al popular Javier Arenas en la última contienda electoral y que, con casos de corrupción y corruptelas varias, para continuar presidiendo la Comunidad Autónoma, debe mantener el consorcio. Además, ha de culminar la sustitución de los líderes, ya amortizados y quemados, que han sido apartados. Al frente de la coalición se ha colocado a la no inmaculada pero sí potente Susana Díaz, la nueva presidenta del socialismo andaluz que, tras dejar a “algunos compañeros caídos por los vericuetos del acceso al poder”, se ha convertido en el novísimo valor emergente del socialismo.

En ese panorama, a algo más de un año de las elecciones autonómicas (si no hay adelanto electoral) y frente a la figura de Susana Díaz, en las filas populares andaluzas aparecía la necesidad de optar por una de estas dos opciones: Usar y potenciar a alguno de los líderes populares existentes, o fabricar y consolidar un líder nuevo. Surgieron así los rumores, normalmente interesados, que potenciaban a algunos de los líderes conocidos: Montoro, Arias Cañete y Fátima Báñez principalmente. Pero todos eran ministros del gobierno de Rajoy y parecía que debería ser él quien decidiera qué hacer o a quien elegir.

Para terminar de completar el diseño del panorama popular, conviene detenerse en lo que se ha dado en llamar las dos grandes tendencias que conviven en el seno del partido; y que, filias, fobias y lobby al margen, se asientan en dos bloques definidos con cabezas femeninas al frente: El Aparato del Partido, que encabeza la Secretaria General María Dolores de Cospedal. Y el bloque gubernamental, con la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría al frente.

En esta situación, con un presidente del Gobierno en estado de silencio, repartiendo poderes y equilibrando influencias, habían de tenerse en cuenta los que ya se conocen como “modos de Rajoy”, que no son otra cosa que una administración especial de tiempos, declaraciones y silencios -que administra de forma personal- y de las decisiones que toma o rehuye. El fruto de esa situación fue la potenciación de un valor personal nuevo. Para unos, afecto a la Vicepresidenta y fiel a Fátima Báñez. Para otros, merecedor de una aparición de Cospedal con la sonrisa puesta. Y para todos, digitalmente bendecido por el dedo de Rajoy.

Primero fue la propuesta, después la nominación y ayer la elección de Juan Antonio Moreno Bonilla como presidente del Partido Popular Andaluz con el apoyo de las dos tendencias del partido y de todas las personas que cuentan en las filas populares. A partir de ahora, puro morbo, empieza el interés (malsano o no) por conocer a la persona que el PP, con Rajoy al frente, ha colocado en situación de disputar la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Ya se ha publicado una parte de la historia de Moreno Bonilla: Un catalán que nació en Barcelona el día primero de mayo del año 1970, que es el día del trabajo, y ha llegado a Secretario de Estadio de Servicios Sociales e Igualdad, que es su puesto actual, hoy día 3 de marzo de 2014. Entre ambas fechas: Afiliación al Partido, Presidente de Nuevas Generaciones de Málaga, Concejal malagueño, diputado autonómico, Presidente Nacional de Nuevas Generaciones, diputado nacional por Cantabria, y diputado nacional por Málaga en sustitución de Manuel Atencia.

A partir de ayer, lo quiera o no, la historia de la nueva figura del PP andaluz no va a pasar desapercibida. Por el contrario, va a ser vista, analizada y remirada de continuo. Buscándole todo: lo mejor, lo bueno, lo menos bueno, lo regular, lo malo… Y algo más, el morbo.

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