De proletarios a precarios

Huelga de taxis
Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

Ahí andan los taxistas y los VTC peleando por sus puestos de trabajo, mientras los financieros que montaron el tinglado de los VTC se limitan a ver los toros desde la barrera y amenazar con poner en marcha sus recetas de precariedad laboral. Ahí andan las multinacionales de las grandes superficies Lidl, y demás eliminando el pequeño comercio para llevarse los beneficios del mercado de alimentación mediante la explotación y precarización de los productores del sector horto-frutícola y de los operarios, cajeros y cajeras de los supermercados, amén de los solares mejor situados para sus tinglados. Todos precarizados, productores y comerciales…

Y no digamos nada de los Amazon, de las Editoriales que editan gratis a costa de patrocinadores privados y se quedan con los beneficios que les roban a los autores… de las grandes empresas de distribución a domicilio…

En tiempos pasados, casi hasta anteayer, Wall Street o la City de Londres, el FMI o el BCE o el Banco Mundial, no interferían entre los unos y los otros, y los rendimientos del comercio de alimentación o del comercio en general se quedaban para los que los trabajaban.

En esos mismos tiempos, los Rostchild, los Ford, los grandes capitalistas, asumían las responsabilidades y riesgos de sus negocios a su riesgo, porque sus operarios y servidores sabían dónde encontrarlos, y el Estado estaba en condiciones de aplicarles las leyes oportunas si se salían de las reglas. Pero ahora los grandes capitalistas han desaparecido de la cabecera de las empresas, y sus riquezas están al resguardo en este o aquel paraíso fiscal, y los Estados carecen de medios y poderes para poner orden en las finanzas internacionales.

Y para más “inri”, los medios de comunicación que podrían denunciar sus abusos y exigir al Estado que actuase, están ellos mismos controlados por los mismos que detentan el dominio de las finanzas mundiales. O sea, la zorra se ha erigido en guardiana del gallinero, el ladrón está protegido por el poder, los hombres de Estado y los parlamentos bailan al son que les marcan los medios de comunicación.

Es cierto, el ciudadano de a pie tiene la posibilidad de salir a la calle a gritar y protestar, a pedir justicia… Ahí andan los taxistas, ahí anduvieron las Primaveras árabes en Túnez, El Cairo, Siria, Nueva York, y los del 15-M en Madrid, y los de Podemos en Vista Alegre. Pero su gritos no tienen destinatario, se pierden en los espacios intersiderales…

En los que andan gritando en las calles en los países gobernados por esta o aquella dictadura, el resultado ha sido corto y hasta contraproducente, las viejas dictaduras han quedado reemplazadas o bien por otras dictaduras de nuevo cuño, o por democracias absolutamente incapaces de cambiar el rumbo.

Y el ciudadano de a pie, el precario que fue otrora proletario y militante obrero, el clase media que otrora se sentía orgulloso de vivir un nivel más que agradable de vida, que manejaba sus medios de defensa en los Tribunales laborales y era escuchado, que se solidarizaba con todos los de su clase, ya no se integra en el frente común del “nosotros”, y se limita a defenderse individualmente como un David sin honda y sin puntería contra el Goliat armado hasta los dientes…

Y el Tercer Mundo, esa nomenclatura inventada en los tiempos de Mao para definir a todo el precariado mundial, que empezó con unos límites geográficos perfectamente definidos a África, Latinoamérica, el Sur del continente asiático y poco más, hoy se extiende por los países ricos como una epidemia, y cada vez son más miles de millones los precarios y sus dineros se transfieren por arte de birlibirloque a los bolsillos de cada vez menos “magnates” de las finanzas protegidos por el más oscuro y tenebroso anonimato. Los cuales además se las arreglan para recortar hasta el infinito sus impuestos y obligaciones fiscales y traspasárselas a los precarios para que las paguen ellos.

Cada vez menos ricos que son cada vez más ricos, cada vez más precarios que son cada vez más precarios…

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.