Claro que hay semejanzas

Carlos Entrena
Presidente del Club Liberal Español

El pasado 30 de agosto, el expresidente del gobierno Sr. González publicó en el diario El País una carta abierta “A los catalanes”, en donde reflejaba su preocupación por la vía independentista del gobierno del Sr. Mas, lamentaba “el disparatado frente de rechazo y ruptura de la legalidad”, enumeraba las consecuencias de la desconexión pretendida y afirmaba que se está limitando la libertad de los ciudadanos catalanes para “expresar su repudio a esta aventura, porque le niegan o coartan su identidad catalana y española”.

El antepenúltimo párrafo decía que: “es lo más parecido a la aventura alemana o italiana de los años treinta del siglo pasado”.

Esta ha sido la frase que más han criticado los independentistas catalanes e incluso ha merecido una respuesta del Sr. Mas, presidente de la Generalidad, dirigida “A los españoles”, en la que expone sus altos sentimientos de identidad catalana y se atreve a afirmar que “ahora es casi imposible ser catalán en el Estado español” lo cual, le consta, es absolutamente falso.

En alguna ocasión he aludido a esta misma semejanza y voy a exponer los puntos de conexión entre ambas aventuras. Tienen semejanzas ambos procesos en la utilización y exaltación del concepto de pueblo, en las estructuras utilizadas, la intensa propaganda (adoctrinadora, unilateral), los movimientos de masas, y los sistemas de represión de los disidentes.

1.- El concepto de pueblo (nación) como palanca de ambas aventuras.

El nazismo exaltó el concepto del pueblo ario, integró los territorios de habla alemana (Alemania, Austria, Sudetes…) e intentó el dominio de Europa y la implantación de la ideología nacionalsocialista.

El independentismo catalán, tan reciente como beligerante, persigue la construcción de un estado nuevo, separándose de España, utilizando también el concepto de pueblo e identidad nacional. Sin embargo el fondo es distinto; en efecto, los líderes independentistas pretenden tener un Estado para tener poder exclusivo sobre todos los ingresos fiscales que se devenguen en tal territorio, sin compartirlos con nadie, considerando que esa masa dineraria les llevará al máximo bienestar y felicidad terrenal. Además, se acabarían las penalidades por corrupción que algunos sufren. Los catalanes independentistas afirman que la nación catalana es diferente del “pueblo español”, por sentimiento y por la lengua catalana, pero falsean la realidad social porque los españoles catalanes, tienen esa doble identidad, acumulativa, muchos son bilingües y no tienen porqué ser desprovistos de su condición de españoles. Los líderes independentistas quieren “marcar” diferencias con urgencia, incumpliendo leyes (la Constitución de 1978) e imponiendo el uso de la lengua catalana (educación, administración, rótulos) para excluir la lengua española. Asimismo, los más fervorosos pretenden, tras la independencia, la incorporación de las Islas Baleares y el País Valenciano a su ámbito de dominio (“Lebensraum”, a la catalana).

Por otro lado, el caso catalán es más difícil que la aventura nazi porque pretenden, ilegal y unilateralmente, romper la cinco veces centenaria unidad de España y la nación española a costa de dividir una sociedad que aprobó la Constitución Española de 1978 mayoritariamente, incluido el voto masivo de los catalanes, y que ha vivido unida con total normalidad.

2.- La nación necesita un enemigo.

En Alemania eligieron a los judíos; y los independentistas catalanes han elegido como enemigo a España (que les roba) y a los españoles (que les oprimen y no los aprecia, según dicen). La construcción nacional del Estado la hacen contra ese enemigo, apoyada en la discriminación de la igualdad de todos los españoles, desde el sistema educativo, fomentando que el sentimiento catalanista es “algo diferente” de lo español e imponiendo en la escuela, exclusivamente, la lengua catalana.

La persecución del enemigo y la marginación del disidente fue el sistema seguido en la Alemania de los años 30, y, basta recordar las leyes para la diferenciación entre ciudadanos, unos con derechos plenos y políticos y los “no arios” (Nichtarier) a los que se prohibía el ejerció de profesiones, cátedras, y de actividades económicas (Nürnberger Gesetze, septiembre 1935).

3.- La propaganda, el movimiento de masas y la megalomanía para demostrar la unidad.

La propaganda fue uno de los principales pilares del Tercer Reich. Crearon el Ministerio para información y propaganda (Ministerium für Volkanfklärung und Propaganda) que lanzaba las consignas que se repetían desde la muy potente y monopolista radio oficial (Reichsrundfunkgesell schaft).

También el gobierno independentista catalán, ha organizado un sistema de propaganda y de control de los medios de comunicación, subvencionados desde el poder oficial, sin admisión de libertad de expresión ni de pluralidad de opiniones. (TV3 y prensa subvencionada)

Los actos de las Diadas, desde 2012 (cuando Mas pidió el concierto fiscal y amenazó con la independencia) con asistencia de cientos de miles de personas, con signos y banderas independentistas, son organizados desde asociaciones nacionalistas y recuerdan los actos de exaltación, las manifestaciones masivas y los desfiles de Die Dutzendteich Parade (Nürnberg). Sobre los amenazantes desfiles de antorchas, mejor no lo comento.

Hay gran presión sobre la sociedad catalana no interesada en el independentismo que está, lógicamente, desorganizada y sin capacidad de respuesta a la que, progresivamente, se le ha ido reduciendo sus libertades, de expresión y opinión. Ven la marea independentista que puede generarles temor de marginación. Hay excesiva manipulación de los ciudadanos que, en una auténtica democracia, necesitan de la pluralidad informativa y política; y, hay demasiadas terminaciones nerviosas (ayudas) a los independentistas.

CONCLUSIÓN

Tiene razón el expresidente Sr. González al afirmar que el proceso independentista en Cataluña tiene semejanzas con la aventura de la Alemania nazi de los años 30. Basta ver las coincidencias en la exaltación de un pueblo (nación), la elección de un enemigo del pueblo, la propaganda, los movimientos de masas y la pérdida de las libertades de los ciudadanos no organizados a los que el poder nacionalista registra como amigos o enemigos del proceso. La sociedad catalana necesita despertar y ejercer sus libertades. ¡Catalanes- españoles, vayan a votar el 27 S!


 

Publicado originalmente en la sección “Notas en Libertad” del diario Melilla Hoy y en la web del Club Liberal Español, del que es presidente D. Carlos Entrena.

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