Cartas al Rey

“A todas las gentes que, cuando se habla de España, saben de qué va...”

Juan Laguna
Promotor y fundador de Tiempo Liberal con actividad política desde la Transición. Funcionario jubilado. Empresario. Productor y dramaturgo. Conservador de Bienes Culturales.

Con ese título y dedicatoria, el periodista y director del periódico “Pueblo” Emilio Romero, dedicó en el año 1973 al todavía príncipe Juan Carlos de Borbón, unas reflexiones que luego serían publicadas por “Planeta”. En aquel momento, la ley de Sucesión a la Jefatura del Estado de 6 de julio de 1947, dejaba abierto el tema de la sucesión dinástica: “…pero no estáis en posesión todavía de este derecho, que os ha de proporcionar vuestro padre D. Juan de Borbón”, dice en su primera carta, añadiendo: “vuestra persona está a un paso del Trono, pero es preciso salvar el obstáculo de vuestro padre, con una olímpica y oportuna pértiga”.

En ellas transmitía sus interesantes opiniones sobre el sistema político español y el momento histórico en que vivía la nación, con sus “familias” diferentes en cuanto a ideologías, que fueron capaces de superar para aplicarse en la necesaria reconstrucción nacional y llevar España desde el trauma de la guerra civil y sus consecuencias económicas y sociales, hasta el puesto undécimo de los países industrializados, con un desarrollo y crecimiento continuos. Pero sobre todo, con la superación del enfrentamiento político anterior. “Haga como yo, no se meta en política…” decía Franco a uno de sus ministros.

Han transcurrido casi cincuenta años de aquellas cartas, cuando otras cartas al Rey han surgido desde unos pequeños grupos de militares jubilados y, por lo tanto, en perfecto uso de sus derechos como ciudadanos (artº 23 y 29 de la Constitución Española), en las que transmiten su preocupación al actual Jefe de Estado ( S.M. D. Felipe VI), por la deriva de los acontecimientos políticos en España y el riesgo que suponen para el mantenimiento de la unidad nacional (artº 2 de la citada Constitución): “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles…”. Unidad de la que el artº 56 del mismo texto constitucional hace al Jefe del Estado “símbolo de su unidad y permanencia”  y responsable “de arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones” .

Dichas cartas han sido respondidas en forma desacertada por la propia ministra de Defensa que se contradice en sus argumentos. Por una parte alude a la situación ajena al Ejército de los autores (y por lo tanto ciudadanos no sometidos a ordenanzas y en plena posesión de sus derechos), mientras por otra se dirige a ellos como si estuvieran bajo su mando, olvidando que, en todo caso, el artº62 h) de la Constitución, atribuye “al Rey” “el mando supremo de las Fuerzas Armadas” , con lo que sigue la tónica general de confusión entre lo que son funciones institucionales de gobierno y lo que son competencia u titularidad de la soberanía nacional (artº 1.2 de la Constitución Española). Es más, parece olvidar que las ordenanza militares, aprobadas por R.D. 96/2009 de 6 de febrero, se refiere en varios de sus artículos a la cuestión:

“Artº 1º.- Constituyen  (las RR.OO.) el código de conducta de los militares, definen los principios éticos y las reglas de comportamiento con arreglo a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.”

Artº 4º.- …el militar guardará y hará guardar la Constitución como norma fundamental del Estado.

Artº 8º.-  ...tienen su expresión colectiva en el acatamiento a la Constitución.

Artº 11.- …en ningún caso estarán sometidos , ni someterán a otros a medidas que suponen menoscabo de la dignidad personal o limitación indebida de sus derechos…

Artº 12.- … en su actuación, el militar respetará y hará respetar los derechos fundamentales y libertades públicas reconocidos en la Constitución…

Artº 15.- …dará primacía a los principios éticos….

Artº 21.- …se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española….. con el homenaje a los héroes que la forjaron….

Artº 41.- …tratará al militar retirado con el respeto y la consideración que merecen….

Artº 48.- …cuando las órdenes entrañen la ejecución de actos que constituyan delito, en particular contra la Constitución, ningún militar estará obligado a obedecerlas y, en todo caso, asumirá la grave responsabilidad de su acción u omisión.”

Hay que recordar a la Sra. Robles en su calidad de jurista (más que ministra de Defensa), no sólo los artículos citados y que sólo el artº 30 de las RR.OO. habla de “…respeto y cortesía (que no sumisión) en sus relaciones con el gobierno…”, así como que el el artº 3º de las mismas dice: “la disposición permanente para defender a España”  lo que está de acuerdo con el mandato constitucional del artº 8º: “Las Fuerzas Armadas… tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.” Compárese con lo que está sucediendo.

Por todo ello, las cartas al Rey de los militares jubilados no sólo son adecuadas sino que tienen su legitimidad en todo el ordenamiento constitucional e incluso en las Reales Ordenanzas Militares. En el primer caso les acredita como ciudadanos responsable y cívicos que participan con su opinión en los asuntos públicos, dirigiéndose a quien corresponde la responsabilidad del Estado. En el caso estricto de las ordenanzas a las que ya no están sometidos, siguen demostrando no sólo su profesionalidad, sino que requieren el respeto y la consideración de sus compañeros en activo y de toda la sociedad que carece de la valentía para ejercer la soberanía que le corresponde.

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