Black fried day

Black fried day
Antonio Imízcoz
Periodista.

Los españoles, cuando nos venden algo con cierta gracia, lo compramos compulsivamente, como si no hubiera un mañana. El famoso “Black Friday” era un día, tío, que los americanos señalaron para hacer promociones y que se convirtió en un hito.

Y aquí, como nosotros somos así, el puñetero viernes negro dura semana y media. Que no abres un email, un wass o una página web sin que te salte el anglicismo a los ojos, oye. Sí, sí, ríanse. Miren en su buscador de internet de referencia el término, y verán como les pasa como a mí: 4.450 millones de resultados de la búsqueda.

El Viernes Negro comenzó a celebrarse en España en 2012 y desde entonces ha crecido sin parar, arrastrando no sólo al comercio online sino a las grandes superficies y hasta el pequeño comercio, al punto de que según la Asociación Española de la Economía Digital, en 2018 se movieron 1.560 millones de euros en compras a través de Internet. Y eso que el año pasado las ventas solo crecieron un 6% respecto a 2017.

Porque en España, todas las ocurrencias foráneas, pero especialmente si son americanas, hacen fortuna. Ya nos pasó con el gordo de Papa Noel o la estúpida calabaza de Halloween. Como si nosotros no hubiéramos tenido inventos comerciales tan exitosos como el Día de la Madre.

Así que las rebajas lo inundan todo. Absolutamente todo. Pedro Sánchez, por ejemplo, ya se muestra más que dispuesto a hacer un sustancioso descuento a la unidad de España para afianzar a sus clientes independentistas. Y la “campaña de bonificación” llegará, sin duda, al tiempo que los condenados catalanes por sedición deberían pagar por su delito.

La Justicia aplica también en beneficio a algunos condenados, como el canalla ése que asesino a un señor por llevar unos tirantes con la bandera española; y veremos si no hace lo propio con el asesino de Diana Quer, librándolo de la más que recomendable prisión permanente revisable.

El PNV, con el apoyo de Podemos, ya tiene preparado para su futuro estatuto una España a precio de saldo en su Comunidad Autónoma; a la que procurarán añadir a Navarra -que es la única que puede darle la historia y la extensión geográfica que les falta para ser “algo”-, cuya presidenta socialista tiene en liquidación la promesa del PSOE de no pactar con Bildu y se presta ya a venderse a bajo precio a cambio de su apoyo a los presupuestos. ¡Pero si hasta el Real Madrid le “hizo precio” al París Saint Germain!

Pero, ay, ya sabemos cuán caras salen, a menudo, las gangas. Y cualquiera de las descritas puede no ser una excepción. Y mientras, a ver si pasa de una vez el maldito viernes, que mejor debería llamarse “black fried day”. Porque, chico, nos tienen fritos.

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