Cataluña, a la intemperie rusa

Cataluña, a la intemperie rusa
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Llueve a raudales. Evaristo entra empapado y helado en mi bar favorito donde le espero. SAM, el barman robot, recoge su gabán y lo seca propulsando aire caliente por la muñeca. Mientras, su compañera ANDREA deposita delante de mi sobrino el té muy caliente que deseaba y unas pastas sin que Evaristo pidiese nada. ¡Magnifica inteligencia artificial, la de estos androides!

—¡Este tiempecito es lo que les tocaría a los catalanes si fuesen a independizarse! exclama mi sobrino. Además, fuera de la Unión Europea hace mucho frío …

—En efecto, le respondo. Los británicos lo descubrirán cuando salgan, aunque algunos aún no creen que ocurrirá. Ahora bien, el Reino Unido es mucho más potente que Cataluña y tendrá la ayuda americana.

Evaristo me dice enseguida:

Los indepes han agravado su situación con los occidentales al acercarse a Rusia.

—¡No me digas!

—En los medios cuentan como Moscú ha podido interferir en el “procés”, interfiriendo en las redes sociales, utilizando su televisión oficial internacional (Russia Today) y enviando a personal encubierto de sus servicios de espionaje militar. Lo investiga la Audiencia Nacional. Naturalmente, lo niegan todo y los Ministros de Exteriores ruso y español, Lavrov y Borrell, afirman, prudentemente, no saber más de lo que dicen los medios.

—En la televisión he visto a un influyente profesor de ciencia política del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú confiriendo normalidad al envío de espías a países en crisis. También dijeron que un enviado de Carles Puigdemont fue a Moscú para pedir la ayuda de Vladimir Putin.

—¡Azufre, azufre! exclama Evaristo. Eso dijo Hugo Chávez en NNUU, al suceder a George W. Bush en la tribuna de oradores para dirigirse a la Asamblea General.

—¿Tú crees que también Putin es el diablo?

—¡Vaya que si lo creo! Más aún cuando te cuentan que medra en Cataluña.

Mientras ANDREA nos completa la merienda (“¡No será para tanto Don Evaristo!”), pregunto:

¿No te estarás imaginando una Cataluña con bases aéreas y navales rusas con las que garantizar una independencia puigdemontista?

—No sé qué decirte, responde Evaristo. Según estas noticias, Víctor Terradellas, peón íntimo de Puigdemont, habría pedido en Moscú el reconocimiento de una Cataluña independiente a cambio de aceptar la anexión rusa de Crimea. No le dieron gusto y, además, le dijeron que, a Rusia le importaba un pimiento ese reconocimiento catalán.

—Eso situaría, comento, a los indepes en las antípodas de los occidentales, de la OTAN y de la UE. No ingresarían en ninguna de esas dos organizaciones.

—En la Unión, sí que quisieran entrar, pero los de la CUP, las juventudes de Arran, los CDR, incluso ERC, no les veo yo entusiasmándose por la OTAN y el mundo occidental, me dice con sorna Evaristo.

—¿Crees seriamente que el Kremlin intentaría meter una cuña en España?

—Lo dudo, reconoce mi sobrino, pero cosas más raras pasan. A mí, prosigue Evaristo, todo esto me ilustra, más que nada, sobre la falta de cordura del personal secesionista. Parecen dispuestos a venderse a quien sea.

Llega SAM para despejar los restos de la merienda. “Le veo indignado, Don Evaristo. El ministro Borrell ha negado informaciones que señalaban que Exteriores arrastraba los pies para colaborar con Rusia en la lucha contra la desinformación”.

—Tienes razón SAM. La Oficina de Información Diplomática ha confirmado alguna reunión, efectivamente, pero parece que con poca chicha.

Nuestros líos internos nos debilitan internacionalmente, comento a Evaristo, y tienes razón señalando como todo este desenfreno internacional separatista les ridiculiza.

Tras estornudar, Evaristo me dice:

—Por cierto, los socialistas catalanes rechazarían ahora la “inmersión lingüística” en Cataluña, instrumentalizada por los separatistas.

—Se le podría dar por ello un “like” a Miquel Iceta, señalo juvenilmente, al apostar por una enseñanza “plurilingüe” que, en realidad debiera de ser en esa región bilingüe de español y catalán, con la complementariedad del inglés, pero lo importante es que no adoctrine, lo que se puede hacer en cualquier idioma.

Abandonamos el local. ANDREA nos dice juguetonamente: “¡Ojo con los espías y la desinformación!” ….

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