Asaltar el cielo no es tan fácil

Juan Laguna
Promotor y fundador de Tiempo Liberal con actividad política desde la Transición. Funcionario jubilado. Empresario. Productor y dramaturgo. Conservador de Bienes Culturales.

Todavía suena ese grito que, el líder de “Podemos”, dirigía a sus seguidores hace sólo unos meses al conocer el resultado obtenido en las últimas convocatorias electorales, europeas primero y de carácter local las siguientes. Aún suena en los oídos de mucha gente aquella soberbia con que, siguiendo los pasos del primer PSOE, se han adjudicado cargos entre sus cuadros y nuevos fichajes, contando con una posición preeminente en las encuestas demoscópicas.

El triunfo de esas nuevas formaciones híbridas como “Ahora Madrid” en la alcaldía de la capital de España o el de la activista Ada Colau en la ciudad de Barcelona, hacían prever el empoderamiento ciudadano sobre las elites que, hasta el momento, habían ejercido el poder municipal. Asimismo, los buenos resultados de “mareas” y otras organizaciones sociales surgidas al calor del 15M, hicieron saltar los resortes de la soberbia que, poco a poco, iba destilando el líder de la formación “Podemos”, mientras iba trenzando alianzas que sirvieran para nutrir y extender su proyecto político.

Más tarde iríamos descubriendo los fallos que, al menos en cuanto a coherencia y cohesión política, iban a surgir por la enorme heterogeneidad de los componentes, tal como antes había ocurrido con aquella Izquierda Unida que ha ido perdiendo su identidad inicial para convertirse en otra amalgama de personas que pugnan por los cargos y representación de proyectos ya fallidos o amortizados. La “nueva” política se iba adaptando gradualmente a las “formas” de la vieja y tan denostada “casta” pasando del poder asambleario al poder ejecutivo elitista de quienes controlan el “aparato”.

Para “asaltar el cielo” se hacía necesaria una nave potente, con capacidad en sus ilusiones y propuestas para alcanzar la velocidad suficiente para su propósito. Unas propuestas rigurosas fruto de un trabajo previo que, lejos de ser “paseadas” por el elitismo de las redes sociales, pudieran discutirse directamente con los ciudadanos de toda índole. Lo que mediría tal cosa era el apoyo electoral en las elecciones generales aunque, eso sí, sujeto a un sistema electoral injusto e interesado donde cada voto tiene un valor diferente.

Los resultados de “Podemos”, al igual que ha ocurrido con los de “Ciudadanos”, no han llegado a las altas expectativas demoscópicas (también interesadas a veces) preliminares. Además, de los 61 escaños con que aparecen los primeros, hay una tercera parte que son “prestados” por otras organizaciones sociales que, como es lógico, piden ahora su parte de recursos, voz y representación. La cuestión es que, cada una de estas organizaciones es otra mezcla de personas y grupos con intereses no coincidentes en buena parte, donde al lado de ingenuos “asaltantes de cielos”, existe una gran parte de “veteranos” que solo se conforman con el viaje pagado y además son los que, de hecho, controlan al personal. La veteranía siempre ha tenido plusvalía como demuestra que, en gran parte, las cúpulas dirigentes se han formado con muchos rebotados de otros grupos, partidos, sindicatos, etc. Nada nuevo bajo el sol.

Es evidente que, como decía en un artículo anterior, los resultados electorales no permiten conformar mayoría parlamentaria (que no “gobierno” como se repite machaconamente) suficiente para proponer un gobierno de la nación. Es también evidente que, durante el tiempo que sea necesario realizar los trámites pertinentes que señala el protocolo parlamentario, cada formación será observada con lupa en cuanto a los pactos, acuerdos y compromisos que les lleven a una aritmética parlamentaria suficiente para lograr, al menos, la investidura presidencial de un candidato político. Es pues en estos momentos donde mejor se van a “retratar” en cuanto a sus intenciones verdaderas y van a descubrirse los “agujeros negros” que se escondieron cuidadosamente durante la campaña electoral.

“Podemos” y su asalto del cielo está hipotecado por su extravagante posición ante el “derecho a decidir” que, tanto sus socios gallegos, como catalanes o valencianos, cargan en sus mochilas. Primero, para contentarlos y sumar escaños, parece que tal cuestión era una “línea roja” al igual que lo era el no apoyar a los viejos partidos de la “casta”. Una línea que, de ninguna forma, estaban dispuestos a cruzar. Luego, en una segunda fase y en palabras de uno de sus líderes Sr. Errejón, tales líneas pueden ser borradas a conveniencia, algo que ha provocado la primera escisión y el socio “Compromís” ha puesto sus escaños en el grupo mixto de la cámara baja y que, en el caso de los otros socios, parece haberse saldado bajo el extraño nombre de “confluencias”. El asalto del cielo se va poniendo cada vez más difícil.

En cambio, no parece tan difícil el “asalto al poder” aunque para ello deban dejarse al margen las soflamas incendiarias contra el PSOE identificado por “Podemos” como un ejemplo de corrupción. Un PSOE convertido de la noche a la mañana en costaleros de su secretario general y de sus ganas de tocar poder. El que sea el único partido que se ha postulado en la primera ronda de consultas para ocupar cargos de gobierno con el PSOE vistiendo al muñeco de “gobierno de progreso”, sigue siendo una bajada del “suflée” regeneracionista y de cambio que hubiera deseado el 15M pero, lo más grave en mi opinión es que por ninguna parte aparezcan las iniciativas de política real en que se vaya a sustentar el apoyo a la corrupción durante muchos años en el PSOE. Si a esto unimos las reivindicaciones territoriales de independencia de otras formaciones como Convergencia, ERC o las “mareas” regionales, con las que (con la boca pequeña) no parecen estar muy a gusto los “barones” (actuales) y “príncipes” (los antiguos) del socialismo español a pesar de las actas de Suresnes, parece que el dichoso “asalto del cielo” se va a llevar a cabo como en el caso de las naves interplanetarias por fases. En la primera el cohete está completo, en la segunda debe desprenderse de lo que ya no es útil, en la tercera se verá quien permanece en órbita, quien sobrevive en definitiva para cruzar los cielos finalmente. ¿Será “Podemos” o, más previsiblemente, será el PSOE que, como en el caso de Cataluña con las CUP, se aprovechará de tener el colmillo más retorcido?

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