Almeida en el laberinto

Almeida en el laberinto 360
Juan Laguna
Por
— P U B L I C I D A D —

Siguiendo el caos ideológico y político que afecta al PP, el alcalde de Madrid se ha venido enredando en disquisiciones pseudojurídicas sobre el mantenimiento de aquel “invento” llamado “Madrid Central” (que prometió eliminar con vistas electorales) y que luego no sólo mantuvo, sino que extendió en sus límites en forma coactiva (multas) hasta llegar en la actualidad —al parecer— a todo el término municipal de la capital. Todo ello —según dice en entrevista con el periodista Jiménez Losantos en la cadena esRadio, publicada por Libertad Digital— para cumplir un auto judicial (que no se conoce en sus términos) y una directiva de la UE que obliga a lograr una calidad de aire en la ciudad (pero no en espacios periféricos), como si el aire no estuviera sometido a vaivenes meteorológicos constantes.

La propaganda posterior institucional que recuerda los sistemas totalitarios (no en vano sus aliados municipales en el ayuntamiento decían aquello de “hay que educar a los ciudadanos”) en todas las vías y soportes publicitarios de Madrid, con el fin de convencer de la realidad de sus imposiciones (las multas son un elemento coercitivo, pero también es la obligación de cambiar de coche a través de las prohibiciones, cuando los vehículos pasan por controles de ITV igualmente obligatorias). En definitiva, las instituciones al servicio de intereses particulares (siempre económicos) revistiéndolos de supuesto “interés general”.

Pero hay más. Las competencias en materia de medio ambiente (la calidad del aire lo es) son de las comunidades autónomas (artº 147.9 de la C.E.), no de los ayuntamientos que deben ocuparse de otras materias más concretas y menos evanescentes. Así parece haber dictaminado el sistema judicial europeo en relación con las ordenanzas municipales al respecto. Sería en todo caso la Comunidad de Madrid el órgano que debería aplicar medidas siempre que no sean inconstitucionales y restrinjan derechos básicos y valores superiores como es la libertad de movimiento de los ciudadanos (artº 1 y 19 de la Constitución Española). Sobre todo, cuando no hay elementos contundentes contrarios que la puedan justificar.

Los tratados y directivas de la UE no pueden afectar a las constituciones de cada uno de sus miembros, salvo que se produzca una reforma constitucional. Entonces podemos hablar más justamente de “recomendaciones” (una figura que se ha ido pervirtiendo para convertirse en imposición). Por eso, el ayuntamiento de Madrid presidido por el Sr. Almeida se limitó a ejecutar un auto judicial (cuyo contenido jurídico se desconoce), sin tener en cuenta:

  • 1º.- La restricción de valores y derechos constitucionales que, además, eran ajenos a su competencia.
  • 2º.- Los motivos reales debidamente contrastados por los órganos consultivos como las Reales Academias de lo que llaman “descarbonización” (ahora ya no es el CO2 el gran contaminante, sino otros gases derivados de la combustión de los motores (controlados en las ITVs).
  • 3º.- Los intereses particulares existentes tanto en el mundo de la “calentología” o “descarbonización” como en la renovación obligatoria del parque móvil.
  • 4º.- Los efectos más graves de la contaminación derivada del uso de pilas eléctricas, su composición y su posterior eliminación, al igual que no se tiene en cuenta las radiaciones producidas por millones de antenas telefónicas o las producidas por el gas radón en el granito empleado en las obras públicas.

En todo ello no se tiene en cuenta los intereses reales de los ciudadanos a los que, además de las multas, se amenaza con impuestos para dar subvenciones a su vez. La degeneración del sistema fiscal público y el “mix” de lo institucional con lo corporativo, es ya un hecho incuestionable.

Y es que estamos ante una farsa de proporciones mundiales —al menos en el llamado mundo occidental o desarrollado— que no seguirán países importantes de más de medio mundo. Los llamados “BRICS” tienen sus propias agendas y contemplan atentamente el suicidio económico y social de los peripatéticos países “desarrollados”.

El llamado “calentamiento global” se quedó desahuciado hace ya tiempo, al comprobarse que, al revés, todo apunta hacia un enfriamiento progresivo de las temperaturas en lo que tiene mucho que ver la eliminación de los llamados “gases invernadero” sin los cuales la temperatura actual media de la Tierra sería de unos 17/18 grados negativos (Ferrandiz). El CO2 se convirtió en el enemigo a batir sin tener en cuenta que, desde el origen del planeta, este gas ha estado en el origen y mantenimiento de la vida a través de la producción de oxígeno para la respiración. Surgió la “descarbonización” como nueva religión para ignorantes y nuevos beneficios para los “listos” (que hay muchos) capaces de poner las instituciones a su servicio.

Luego llegó lo de el “planeta verde”, otra simpleza que demuestra la estupidez o malevolencia de quienes parecen ignorar las más elementales ciencias de la Naturaleza: a mayor cantidad de CO2 en la atmósfera más alimento para las plantas y su proceso de fotosíntesis (a lo que ya hemos aludido) que sirven para mantener no sólo a la especie humana, sino al resto de los seres vivos.

Quienes desde el mundo institucional se han convertido en cómplices de tales despropósitos con los consiguientes efectos adversos en las economías y en la riqueza de las naciones, sin cuestionar a través de los muchos órganos científicos o académicos tales barbaridades, son simples lacayos de un tipo de capitalismo mundial que llaman “nuevo orden mundial” o simplemente “globalización” que sería el colmo del mundo totalitario a que se enfrenta una democracia real y fuerte.

El alcalde de Madrid, por unas u otras razones (electorales, sobre todo) se metió en el laberinto de la Ciencia y cada vez parece más enredado entre las numerosas ramas de sus jardines. Con ello no sólo ha dado la imagen de estar al servicio de los restos de la anterior corporación (según la anterior vicealcaldesa: “Almeida hace lo que nosotros decimos”), sino que se está ocupando de una cruzada anticientífica sólo por mantener el apoyo de su teórica (nunca mejor dicho) oposición, perdiendo votos a chorros (los actuales se los debe a su compañera la presidenta de la Comunidad de Madrid). El día que eso se acabe veremos que su teórico tirón popular se ha ido por el sumidero al igual que las muchísimas sanciones discutibles por tal motivo.

2 Comentarios

  1. Muchas gracias Jesús por tu comentario.
    Soy consciente de que es una lucha desigual porque el gregarismo suele proceder de cosmogonías en las que domina el temor, el miedo o la resignación. En ese aspecto lo «mediático» es esencial para formar conciencia de grupo.
    No obstante no estoy de acuerdo en que los esfuerzos del mundo racionalista frente a los disparates negacionistas, sean simples «pataletas». Por experiencia propia sé que calan precisamente en la gente normal que, hasta ese momento, han vivido solamente en la caverna de Platón mirando sombras chinescas y olvidando la luz exterior.
    Muchas gracias de nuevo.

  2. Magnífico resumen de la esperpéntica situación actual. El problema es que la población lo tiene asumido y digerido como algo normal y lógico y es que el bombardeo mediático diario ha hecho ya el efecto que se perseguía. El esfuerzo de magníficos artículos como éste apenas sirven, desgraciadamente, salvo de pataleta.

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