Ahal Dugu-Podemos ante el conflicto vasco

Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

Las primarias de Ahal Dugu-Podemos para elegir al candidato o candidata para la Lehendakaritza en las próximas elecciones del 25 de setiembre, que han dado el triunfo a Pilar Zabala, hermana del que fuera asesinado y enterrado en cal viva por los Gal, marcan una preocupación de este partido por el conflicto vasco en clave nacionalista y de superación del clima de violencia que viene sufriendo la política vasca, en perjuicio de la atención preferencial que Podemos viene dedicando desde sus orígenes a la crisis económica, la precariedad laboral, el paro, los recortes y la corrupción.

Los resultados de la votación del 25% de los miembros de Ahal Dugu-Podemos arrojan una victoria clara de la candidata Zabala, que en su campaña señaló como sus objetivos la superación de la crisis, el logro de un modelo territorial para Euskadi, y un marco definitivo de paz.

Sin embargo, la lectura que han hecho de los resultados los mass media y los ciudadanos de a pie, sin duda condicionados por el historial de Pili Zabala y la muerte trágica de su hermano enterrado en cal viva, se han centrado casi únicamente en el tema nacional y el clima de violencia heredado del pasado reciente.

Ahal Dugu-Podemos no ha querido desprenderse de este condicionamiento, y se sitúa en un plano paralelo con el ideario político-nacional del PNV, Bildu, PP-PSOE, y en una posición a la que se califica de próxima a Bildu, como si los “podemistas” vascos pretendiesen disputar a la izquierda nacionalista el espacio político que han ocupado hasta ahora en exclusiva.

Y por otra parte les enfrenta a la Asociación de Víctimas del Terrorismo y a los sectores tildados de españolistas del PP y PSOE.

Este posicionamiento de Ahal Dugu-Podemos ha sido bien recibido por los partidos políticos vascos con cierta satisfacción y hasta aplauso. Por su parte, la dirección de Ahal Dugu-Podemos ha dado un trato privilegiado a la candidatura de Pili Zabala, a la que ha apoyado preferentemente sobre las otras candidaturas, y el periódico bilbaíno de Vocento El Correo, de clara tendencia capitalista, le ha dedicado unos espacios y una atención especialísimas.

Quizá todos estos datos podrían significar que la candidatura de Pili Zabala favorecerá a sus competidores de otros partidos, y restará votos a Ahal Dugu-Podemos. Justamente en las elecciones del 20-D y las del 26-J el éxito de este partido se basó seguramente en que puso en primer plano el objetivo de la superación de la crisis económica.

Lo cierto es que la política vasca al uso alardea de que Euskadi padece menos que el resto del Estado español las consecuencias de la crisis, el paro, la precariedad laboral, los recortes, y de que aquí la corrupción es menos escandalosa. Pero los votantes de Ahal Dugu-Podemos, con sus votos de diciembre y junio pasados, han preferido destacar que aquí los problemas de la crisis también son graves y sangrantes.

La candidatura de Pili Zabala señala un intento de equilibrio entre la política al uso en Euskadi, tan preocupada por el problema nacional y la superación de la violencia y la salida de la crisis. ¿Comprenderá la ciudadanía vasca la propuesta podemista?

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