21 de diciembre: “Dios los cría y ellos se juntan”

0
37
Juan Laguna
Colaborador de Fundación Emprendedores.

Es una fecha marcada con expectación en relación con Cataluña, pero también va a constituir un hito en el actual gobierno de España, que ha decidido con toda intención realizar su consejo semanal en la ciudad de Barcelona.

Había expectación, porque ya resulta sorprendente que un simple consejo de ministros en cualquier punto del territorio español deba estar protegido por miles de policías (muchos de ellos desplazados expresamente a tal fin), por las amenazas de boicot surgidas desde la propia representación del Estado en Cataluña. Es más, resulta bochornoso que el presidente del gobierno de España deba pedir un encuentro con el más que dudoso representante del Estado en ese territorio, cuando no solo el protocolo, sino el orden jerárquico de las AA.PP. determina el lugar que corresponde a cada uno, pero según dice el refrán: “Dios los cría y ellos se juntan”. Es decir, la catadura política de cada uno de los oficiantes es similar. Uno intenta permanecer instalado en el palacio de la Moncloa todo lo más posible y, el otro, intenta permanecer instalado de la misma forma en el palacio de la Generalidad. Ambos se necesitan para hacer ese “dueto” de cara a la galería y que la comedia se mantenga.

La respuesta inicial a la solicitud del presidente de gobierno de España era la previsible: una denegación a tal entrevista por quien recibe la petición que, al parecer quiere demostrar de alguna forma el consabido cuento mediático y político del “diálogo del Estado Español con el pretendido estado de Cataluña”, lo que permite tratar el tema “de igual a igual” (eso sí, pagando la fiesta siempre los mismos). Habría que recordarles a ambos que, en todo caso, la representación del Estado la tiene el Parlamento Español delegada en el Parlamento Catalán. Sólo hay que tener esto claro para no caer en la falacia hábilmente repetida y difundida desde la ignorancia y la mala fe de que los interlocutores únicos son los responsables de uno y otro gobierno. Que pretendan ser los protagonistas, no significa que lo sean. Que llamen “cumbre” a esta escena de la comedia, no se lo cree nadie (salvo cuatro iluminados). Que se llamen a ellos mismos “políticos” es la demostración de que no tienen ni idea de lo que es la Política.

Mientras esto ocurre, a partir de los resultados de las elecciones andaluzas, el “guirigay” político sigue produciendo estupefacción por unos u otros motivos. La aparición de “Vox” en la vida política está siendo un revulsivo de la misma, al igual que lo fue en su momento “Podemos” (ya convenientemente aburguesado y capturado por la “casta”, tal como denuncia el profesor Sergio Vilar en su libro “Crisis y nueva política de la izquierda española”).

La recolocación en el tablero político existente presenta unas características que siguen tratando de enmarcarlo en el simplismo anacrónico de “derechas-izquierdas”, si bien todos tienen el mismo denominador socialdemócrata. Todo consiste pues en una cuestión de imagen, empatía o habilidad para “fidelizar” clientela electoral a través de los presupuestos. El viejo maniqueísmo de “buenos” y “malos”, con independencia de sus programas, propuestas o ideas (que luego no van a servir de nada), suele ser el “topicazo” electoral de unos y otros. Al final es seguir tomando a los ciudadanos por ignorantes a quienes se puede manipular.

No es de extrañar que la confusión, el desánimo y la decepción, apabullen al ciudadano y, tal como se ha visto en Andalucía, lo lleve finalmente a la abstención. ¿Qué legitimidad puede tener un gobierno sostenido sólo por un cuarto del censo electoral? Hace ya años (en tiempos del dictador Ceaucescu) un taxista rumano me decía sobre la política de su país: “aquí hay dos millones del partido y el resto somos la oposición”. Algo de eso empieza a ocurrir con el tramposo sistema electoral que tenemos.

En medio de todo ello han surgido cuestiones como las relacionadas con el mundo de la Justicia, con sentencias cuestionadas social y políticamente (lo que supone que la normas aplicadas también son cuestionables), con mensajes desgraciados sobre la captura de la magistratura por un miembro importante del PP, con el debate sobre la independencia real o no del poder judicial, con los ERES de Andalucía, con el 3% y Banca Catalana… y tantos y tantos casos que van apareciendo en un lento goteo y demuestran el despilfarro, la corrupción y las arbitrariedades que, en demasiados casos corresponden al mundo de la política o sus aledaños relacionado con:

  1. El pulso que el actual gobierno de la Generalidad de Cataluña mantiene con el Estado del que depende donde, por ahora, parece más fuerte el separatismo de una gran parte de la sociedad catalana. El encuentro final de los presidentes ha sido una nueva escenificación del esperpento interminable en que se ha convertido, donde sería interesante conocer al guionista. En la escena siguiente la parte burguesa o capitalista y ERC (los que tienen poder efectivo) parecen separarse de los CDR y la CUP por su violencia (alentada por el Sr. Torra).
  2. La convocatoria electoral del próximo año, donde la desorientación parece la tónica general a partir de la irrupción de “Vox”, y se habla de “cordones sanitarios” desde determinados grupos políticos. Cuanto más abunden en las descalificaciones, las agresiones, las falsedades y los insultos, “Vox” seguirá sumando apoyos sociales a sus propuestas.
  3. La aprobación o no de unos presupuestos públicos que llevan colgados sin que pareciera vislumbrarse un final. En ello están comprometidos el PSOE y su socio de gobierno “Podemos”, así como los partidos que apoyaron la moción de censura con sus correspondientes contraprestaciones. Cuando se haya obtenido el apoyo suficiente (ya que todos se necesitan mutuamente), quizás asistamos a nuevas situaciones en el tablero de juego.
  4. La remota posibilidad de que, al final, el gobierno tenga que convocar elecciones (tal como se comprometió en la moción de censura), si los socios en que se apoya actualmente no reciben lo acordado. En todo caso a ninguno le interesa cambiar el actual “statu quo”, sino prorrogarlo el mayor tiempo posible. Fuera del poder hace mucho frío.

En medio de todo ello se nos distrae con ocurrencias varias, casi todas ligadas a la figura del general Franco: memoria histórica (o histérica), exhumación de su cadáver, pero sin saber qué hacer con él, comisiones de “la verdad” y otras “ideas políticas” (la última cambiar el nombre al aeropuerto de Barcelona), que nada tienen que ver con los intereses de los ciudadanos. Es el “guirigay” desordenado, surrealista en muchos casos, en que nos ha tocado vivir este 21 de diciembre de 2018. Feliz Navidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.