Triángulo fatídico

Triángulo fatídico: Rusia, EEUU y China
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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Tras la reunión bilateral de nivel ministerial entre EEUU y China en Anchorage, Alaska, celebrado la semana pasada, a los glaciares del Estado adquirido al Zar Alejandro II les ha entrado la duda de si esperar al cambio climático para licuarse o aprovechar los rayos, truenos y centellas que salieron del encuentro, tal fue la altísima temperatura desprendida en la apertura pública del encuentro.

Cuando la diplomacia cede ante la propaganda, sale perdiendo. Las dos delegaciones acordaron ofrecer en Anchorage una imagen alentadora al inicio de su encuentro, un tiempo breve para darse, eventualmente, unos pocos cachetes simbólicos para contentar a sus propias audiencias. El guion se torció y acabaron a bofetada limpia ante las cámaras.

Sin embargo, parece que los encuentros a puerta cerrada fueron más distendidos y productivos. Desgajados los temas “nacionalistas”, donde los americanos hurgaron inicialmente ante las televisiones, como la democracia en Hong-Kong, los derechos de los uigures musulmanes, o Taiwán, territorio irredento para Beijing, los chinos habrían sido, según los americanos, dialogantes, aparcando su belicosidad inicial al señalar a EEUU como invasores de territorios, exterminadores de nativos americanos y maltratadores de afroamericanos además de tener un sistema político imperfecto como demostraría el asalto al Capitolio.

China y EEUU parten de posiciones muy diferentes. Una democracia liberal y un régimen comunista-capitalista; una actitud diferente respecto de los derechos humanos; una concepción enfrentada en las reglas de competencia que unos ignoran y los otros quieren más a su medida; y, entre otros temas adicionales, posturas diferentes respecto de sus respectivas supremacías estratégicas, global y regionales. Sin embargo, son conscientes de que pueden acercar posturas y que hay otros campos en los que ambas potencias pueden colaborar como el cambio climático o el frente sanitario contra las pandemias.

China estaría dispuesta a mantener regularmente estos encuentros de altos vuelos. EEUU, prefiere, por ahora, adentrarse en ello esporádicamente. Como señalaba un diario americano, tras el acotamiento inicial de las posturas, ahora cada parte necesita confabularse con sus amigos. El Secretario de Estado Blinken, que previamente a Anchorage estuvo, junto al Secretario de Defensa, Austin, con sus aliados asiáticos, Japón y Corea del Sur, se reúne esta semana con los aliados europeos en la sede de la OTAN en Bruselas y con la Unión Europea. En Beijing, el Ministro de Exteriores chino recibirá a su homólogo ruso.

En las reuniones de la OTAN y con la UE estará China más presente que en el pasado porque el mundo es más global, sin perjuicio de que lo primordial para la Alianza sea Rusia. La semana pasada la Casa Blanca hizo público un documento sobre estrategia nacional de seguridad que señala que China tiene el potencial de combinar sus capacidades económicas, diplomáticas, militares y tecnológicas para amenazar la estabilidad internacional.

La Administracion Biden también ha sentado el tono con Moscú, más abrupto que con Beijing con esa respuesta afirmativa, otro abandono de la liturgia diplomática, del Presidente americano a la pregunta de si Putin es un asesino en referencia a los envenenamientos a sus disidentes.

Los Presidentes americanos también matan con sus drones, piensan muchos. Sin embargo, lo de los drones estaría en el capítulo, amplísimo, de las acciones contra el terrorismo, una “guerra” de hecho, no declarada, mientras que lo del “asesino” está en el contexto del trato del Kremlin a sus propios opositores, algo que no responde al Acta Final de Helsinki, documento constitucional de coexistencia en Europa que Rusia no cumple.

El de Biden es un gobierno débil que intentará ser, en contraste con Trump, más social internamente y multilateral internacionalmente, pero, por esa misma debilidad, igual de duro con China que el magnate y más que éste último con Rusia al haber interferido ésta con la elección de la demócrata Hillary Clinton. Washington se va a entender con Moscú en ciertas cuestiones, como la renovación del “New START” nuclear, pero, parece, tendrá que ser a otro nivel que el supremo, y si no hay entendimientos por ello, la Casa Blanca señalará al Kremlin como el responsable.

1 Comentario

  1. Interesantes reflexiones sobre el encuentro (o encontronazo) de los actuales gobiernos de China y EE.UU. donde no podía faltar las referencias blandas a un Biden marioneta, frente a las referencias siempre tan duras al ex presidente Trump. De momento el gobierno social internamente queda por conocer. Trump sí lo hizo y por eso estorbaba. Miles de refugiados se siguen agolpando en la frontera con Méjico; el muro no se ha derruído (debe ser como recuerdo a Obama) y el «multilateralismo» se llama en realidad «globalismo» o NOM (totalitarismo) que se trata de imponer desde hace bastantes años.
    Un saludo y gracias por las reflexiones.

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