Telón y obsolescencias

Telón y obsolescencias
Por
— P U B L I C I D A D —

Con la caída del Muro de Berlín en 1989 se derrumbó el telón de acero impuesto por Stalin tras la Segunda Guerra Mundial. Pasaba entonces desde el Mar de Barents hasta pocos kilómetros del Egeo, dividiendo Europa entre la regida por el marxismo y la libre y democrática.

Eso no le podía convenir a Rusia, derrotada con Gorbachov por implosión interna, desnortada con Yeltsin y tiranizada con Putin. Sin democracia es un inmenso gulag nacionalista bendecido por el Patriarca de Moscú donde el comunismo se ha pasado al fascismo.

Puede que sea más llevadero para los rusos que el comunismo de los Emperadores rojos. Basta cerrar el pico y seguir las indicaciones del semáforo político. Así se puede ir el domingo con los niños al parque. Pasaba en España en tiempos de Franco. Con el marxismo hay que ser más proactivo.

Sin embargo, al que rechace el culto nacionalista y revanchista de Putin y su círculo próximo de funcionarios, militares y vigilantes de la vida ajena cualquier cosa le puede pasar, desde rechazos sociales hasta ser asesinado refinadamente con plutonio sin olvidar la cárcel. Algunos, como Navalny, el opositor más reciente y conocido, lo han probado casi todo.

En estas circunstancias han ocurrido recientemente dos cosas sorprendentes. La primera es que el Papa ha cancelado un próximo encuentro suyo con el Patriarca de Moscú en Jerusalén. Hubiera sido el segundo entre Francisco y Cirilo que se vieron hace unos años en Cuba. Se podría entender esta cancelación si fuese para censurar el apoyo de Cirilo a Putin, aunque podría haber sido un intento de llegar a través del Patriarca hasta el amo del Kremlin y dulcificar su corazón lleno de ira hacia Ucrania y los occidentales.

Esta cancelación ha ido acompañada de la supresión de un viaje a Kyiv donde Francisco habría apoyado a los que sufren, a las víctimas, a los desheredados de Putin. Suena a negación petrina más que a equilibrio jesuítico.

Lo otro sorprendente por su publicidad, no por su intencionalidad, es que un general ruso ha señalado que el objetivo de Putin es dejar a Ucrania sin acceso al mar y llegar por su costa hasta Transnistria, un territorio prorruso secesionista de Moldavia y que casi nadie reconoce.

Al principio Rusia invadió Ucrania sin explicitar sus objetivos militares. Al fracasar frente a su capital se replegó y por vez primera confesó un objetivo: controlar todo el Donbas. Ahora confiesa una ambición militar mayor para ahogar al pueblo odiado.

Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero donde se pare Putin, o le paren, se situará el último mojón del nuevo telón de acero, más al Este que el de Stalin. Ahora, los países Bálticos y desde Polonia hasta Rumania, sin olvidar la Alemania oriental, quedan libres gracias a su pertenencia a la OTAN.

De esta guerra ya está sacando lecciones el Pentágono, viendo como hoy en día plataformas imponentes y costosas en tierra, mar y aire, como tanques y blindados; cruceros y portaaviones; y bombarderos se han vuelto vulnerables a armamentos muchísimo más baratos como armas anticarro, antiaéreas y enjambres de drones para usos variados

¿Estarán sacando las mismas conclusiones en Defensa en Madrid? Ahora que van a doblar su presupuesto, contra la voluntad de la extrema izquierda, sería hora de saber en que emplearán nuestro dinero. ¿Frente a Marruecos harían falta carros de combate y portaaviones? Los combates de Ucrania más bien confirman obsolescencias que algunos ya apuntaban.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.