
Con esta sencillla y contundente frase, el nuevo presidente de EE.UU. ha marcado una hoja de ruta política que, como era de esperar, ha producido una conmoción mundial, entre todos los papanatas que venía haciendo la “ola” al partido demócrata americano (nada que ver con la realidad) y los bobalicones ignorantes que estaban revestidos de monaguillos del llamado Nuevo Orden Mundial (“expresionismo onírico-patético-infantiloide”que se alimenta de las ubres del Estado, aprovechando el despiste de los ciudadanos”).
Durante muchos años, unas élites empresariales, mediáticas, pretendidamente “culturales”, invadieron por medio de organizaciones de todo tipo a las sociedades, aprovechando su preparada pasividad intelectual y someterlos a todo un catálogo de “guerra cultural” consistente en modelar las mentes con todo tipo de subterfugios surrealistas, nacidos de los conocidos “party,s”y reuniones sociales de la nueva y falsa “izquierda exquisita” (Tom Wolf). Un modelo que, como es lógico, arrastró a sus filas a todo tipo de “vividores”. Desde supuestos “artistas” a “lobbistas” y mercaderes de guerras.
En la película “Bienvenido Mr. Chance” queda claro que el poder real sólo necesita las marionetas que bailen al son que le ordenen, con sus encefalogramas lo más planos posible. Y el mundo se llenó de ellas. Personajes patéticos explotados en su infantilismo ignorante como la niña Greta, eran puestos como modelos de unas generaciones criadas en el adoctrinamiento espurio de “géneros”, mentiras históricas y, sobre todo, culpables por haber nacido. Las terribles consecuencias de todo ello son indudables y es de esperar que la Justicia actúe a pesar de los “indultos”.
Tal como le espetó la presidenta de la Comisión Europea a un ministro Bolaños empeñado en revestir el muñeco de la “amnistía” como reconciliación social: lo importante son los principios, no su utilización para fines particulares. Una muy importante reflexión para quienes pretenden ponerlos a su servicio propio.
El presidente Trump toma posesión de una nación (antes poderosa) rendida ante los caprichos y arbitrariedades que los poderes del mundo han impuesto a los demás, donde se ha cuestionado la primacía de explotación de recursos y talento, en aras de un devenir cósmico sólo presente en las mentes de la nueva iglesia de la “calentología”.
Por eso es importante la “revolución del sentido común” en unas almas alienadas entre la estupidez y la maldad, que vienen rindiendo reverencia a las tonterías que el “progreso” (mal entendido) les ponga por delante y vuelvan a poner en el centro de la política a las personas, sus sueños, sus ambiciones legítiimas…. pero también su hambre, su pobreza, su desesperanza.
Y eso queda recogido en el anuncio de primeras medidas de la nueva administración estadounidense:
- Acabar con el tráfico de seres humanos, que ha generado no sólo beneficios a las mafias esclavistas, sino también a quienes los han explotado como mano de obra barata y delincuentes. Algo que Europa debe ya establecer.
- Acabar con las falsas previsiones de falta de energía que han empobrecido a la mayor parte de los países del mundo y apostar por la economía real que permita la creación de bienes y de empleo.
- Acabar con las falsas teorías climáticas y ambientales denunciadas por la Ciencia de verdad, que están destruyendo naciones y sociedades. Entre ellas los coches eléctricos deficientes en su concepción y en su desarrollo, cuya incidencia real en el medio ambiente es mucho más grave que el CO2.
- Acabar con la ingeniería social dogmática en el ámbito de las ciencias naturales y la biología, que está afectando a la salud mental de la población.
- Eficacia gubernamental y real del sistema público de servicios a los ciudadanos. Adelgazamiento burocrático y administrativo.
- Establecimiento de medidas de protección de la economía de EE.UU. frente a sus rivales hegemónicos.
- Apostar por la paz frente a los conflictos inducidos por EE.UU. (donde luego queda fuera).
- Quitar el poder a las élites para devolverlo a los ciudadanos.
- Hacer de EE.UU. una nación fuerte, soberana e independiente.
- Libertad de expresión. Fin de la censura.
Son una ligera muestra de los propósitos de la nueva presidencia que vienen a poner negro sobre blanco, sin subterfugios ni marrullerías, las intenciones que han apoyado la reelección de un presidente singular frente a lo “políticamente correcto” que ha contaminado la mayor parte de la Política y la Democracia en todo Occidente.
Esto va a exigir un reposicionamiento inmediato de los acostumbrados a “mamar” del Estado en cualquiera de sus formas. Pero también de los gobiernos-títeres, cipayos de ideologías perversas en el mundo occidental.
También de organismos supranacionales hábilmente engrasados para estar al servicio de las oligarquías mundiales, incluyendo las muchas “agencias” de todo tipo de las que viven (y muy bien) una pléyade de personajes y cargos, a base de deuda pública, impuestos y fiscalidad asfixiante.
También del mundo de la información donde, los medios al servicios de los gobiernos, han prostituido la búsqueda de la verdad por la propaganda del régimen.
Hay un cambio de paradigma político inevitable a nivel mundial. Y no, no tiene nada que ver con nuestros “genios” de “izquierdas” y “derechas”, tan socorridos en el mundo informativo. Empezaremos a madurar sin duda. Llega la racionalidad y el sentido común a un mundo de locos. ¡Ojalá funcione!













