Islandia abre la vía para reducir la jornada laboral

Islandia reduce jornada laboral
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.
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Trabajar menos, rendir más y cobrar lo mismo ¿es posible? Pues, parece que sí. Esos eran al menos los objetivos de un experimento realizado en Islandia entre 2015 y 2019, y cuyos resultados minuciosamente analizados acaban de ser dados a conocer.

El Gobierno de Reikiavik impulsó este ensayo, que involucró a 2.500 trabajadores de diferentes sectores, es decir el 1% de la población laboral, encargo que fue gestionado por los ayuntamientos con el apoyo de la BSRB, la confederación de los mayores sindicatos del país. 

Los resultados han sido publicados ahora por la Asociación para una Democracia Sostenible (ALDA), un ‘think tank’ que trabaja tanto en Islandia como en el Reino Unido, y cuya conclusión es que el “experimento ha sido un éxito mucho mayor de lo esperado”. 

Durante los cuatro años de la prueba, los trabajadores redujeron su jornada laboral semanal de las 40 horas habituales a 35, repartidas en los cuatro primeros días de la semana, y aumentando a tres días el fin de semana festivo. Los propios trabajadores afectados  señalan haberse sentido “mucho más satisfechos” tanto con respecto al desempeño de sus tareas laborales como  a “un ambiente mucho más relajado en la empresa”, en donde, a juicio en este caso de los directivos, se ha observado un incuestionable desarrollo del espíritu de equipo y el orgullo de pertenencia a la empresa. 

Como era de esperar, la práctica totalidad de los trabajadores-cobaya del experimento ha mostrado su satisfacción por la repercusión que esa reducción de la jornada laboral semanal ha tenido en su vida familiar, la dedicación a los amigos y actividades de ocio, y todo ello con una sensible mejora en el talante y humor de sus protagonistas. 

Las consecuencias de la publicación de tal estudio no se han hecho esperar: un 86% de la población laboral de Islandia reclama la incorporación de esa jornada de cuatro días lo antes posible a los convenios. Para las actividades o sectores que alegan precisar de más tiempo para evaluar  la incidencia que tal medida tendría en la cuenta de resultados, los trabajadores exigen que acepten al menos que la instaurarán a medio plazo. 

Uno de los investigadores de  ALDA, Gudmundur D. Haraldsson, en declaraciones a la cadena paneuropea de televisión Euronews, señalaba que “la experiencia de Islandia demuestra no solo que es posible trabajar menos con igual rendimiento en los tiempos actuales, sino que también será posible hacerlo en el futuro incluso empleando menos tiempo de trabajo todavía”. Haraldsson estima que la medida  podría implantarse más fácilmente en el sector público, donde además el rendimiento podría multiplicarse mediante el manejo generalizado de una tecnología avanzada. Hacia una implantación armonizada en toda la UE 

Diversos gobiernos europeos se han interesado ya por conocer a fondo los resultados de este estudio, que podría desembocar en un futuro no muy lejano en una armonización de la semana laboral de cuatro días en toda la Unión Europea. 

España es uno de los países interesados. Entre los proyectos presentados para canalizar los fondos europeos hay uno que pretende realizar una experiencia piloto de tres años de duración. Se invertirían en él 50 millones de euros del Fondo Europeo para la Recuperación, destinados a compensar a las 200 medianas empresas que tomarían parte en la experiencia. 

Existen no obstante ya empresas pioneras que han iniciado este tipo de ensayos. Por ejemplo, Software Delsol, radicada en Andalucía, ha invertido 400.000 euros en 2020 para reducir las horas de trabajo de sus 190 empleados. La empresa señala que en ese periodo de tiempo el absentismo laboral se redujo un 28%, las ventas se han incrementado en un 20% y ni un solo trabajador ha dejado la empresa desde que se puso en marcha el nuevo sistema. 

Tanto en Islandia, como en el Reino Unido y por supuesto en no pocos círculos empresariales de los países de la UE también se han producido las consiguientes críticas, la más común de ellas que un panorama como el actual, con la economía fuertemente zarandeada por la pandemia del coronavirus, no es el mejor escenario para estos experimentos. 

Solo el tiempo terminará dando la razón a unos u a otros. Pero, parece razonable esperar que la jornada de trabajo, sin detrimento de la productividad, vaya cediendo espacio a las otras actividades que conforman el desarrollo humano.  

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