Grecia y Turquía vuelven al choque

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— P U B L I C I D A D —

La OTAN no debería presentar la más mínima fisura ahora que ha reencontrado su razón de ser y que se alza como el dique de contención ante el imperialismo putinesco. Pero, desgraciadamente no es así. Dos de sus miembros, Turquía y Grecia vuelven a chocar y a provocar nuevas tensiones en el Mediterráneo oriental, a las puertas mismas de ese mar Negro que Rusia intenta hacer completa y exclusivamente suyo.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha decidido romper unilateralmente el acuerdo suscrito por ambos países en 2010, por el que se abrían vías de cooperación para el desarrollo entre ambos, sustitutivas de la tradicional hostilidad que mutuamente se profesan. Erdogan ha contemplado con desagrado la gira del primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, por Estados Unidos, y en especial su discurso ante el Congreso norteamericano del pasado mes de mayo, que a juicio de Ankara, no fue precisamente conciliador. El motivo de su disgusto sería que Erdogan interpretó el discurso de Mitsotakis como un llamamiento a que el Congreso no autorizara la venta a Turquía de un contingente de al menos una decena de aviones F-16, que Erdogan había solicitado a Washington con carácter de urgencia.

En su gira por Estados Unidos, el griego Mitsotakis ha aludido en repetidas ocasiones a la situación en Oriente Medio y en el norte de África para justificar la instalación en sus islas del mar Egeo de nuevos contingentes militares dotados de renovado armamento. Según Erdogan, tal rearme de las islas griegas viola los citados acuerdos greco-turcos de cooperación, motivo por el que ha decidido romperlos.

La reacción del presidente turco va incluso más allá, por cuanto ha ordenado a su ministro de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, el cuestionamiento de la soberanía misma de Grecia sobre tales islas si ésta no detenía inmediatamente el envío de tropas. Erdogan hizo tales revelaciones ante su propio grupo parlamentario, el islamista Justicia y Desarrollo (AKP). Según la declaración oficial, facilitada por la agencia Anatolia, el presidente turco habría dicho textualmente que “Grecia ha violado el estatus de las islas del Egeo y debe proceder a desarmarlas. En otro caso, se abrirá un debate sobre su soberanía”.

Una declaración rechazada casi instantáneamente por el presidente francés Emmanuel Macron, en su calidad de actual presidente de turno de la Unión Europea. También por el canciller alemán, Olaf Scholz, que ha pedido contención a Ankara, especialmente “en las actuales circunstancias, cuando es más necesario que nunca que los aliados de la OTAN se muestren firmemente unidos y se abstengan de toda provocación entre ellos”.

Las relaciones entre ambos países se habían deteriorado seriamente en el último año, especialmente desde que Atenas denunciara el pasado noviembre la actuación de la Guardia Costera turca por empujar un bote lleno de migrantes hacia las costas griegas. Un episodio entre muchos otros, registrados desde el Acuerdo entre la Unión Europea y Turquía de marzo de 2016, a través del cual Ankara se comprometía a detener el flujo de migrantes y solicitantes de asilo en dirección a territorio europeo, especialmente hacia Bulgaria y Grecia. A cambio de miles de millones de euros, el régimen de Erdogan detuvo el enorme flujo de migrantes aunque, según Atenas, Turquía ha presionado a la UE facilitando no pocos intentos de cruce al territorio europeo, en violación de dicho acuerdo de 2016.   

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