El sombrero de Melania

El sombrero de Melania
Miguel Manrique
Por
— P U B L I C I D A D —

Donald Trump empieza mal su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos, pese al montón de decretos firmados nada más tomó posesión.

Y lo hizo al darle “un no beso” a su esposa Melania; apellido de soltera, Knavs. La primera dama lució para la ocasión todo un tejadillo —acaso por la amenaza de lluvia— bajo el cual habría que meterse para besarla. Su marido no tuvo el detalle de agacharse, tal vez por no permitírselo sus cuantos años o por no ser apropiado en semejante acto. Como quiera que sea, el “no beso” presidencial puede servir de metáfora a todo lo que el capitalista salvaje dice que va a hacer. También como confirmación de lo que no hizo en su primer mandato: acabar el muro con México; ponerle aranceles a cuanto producto chino entrara en los 50 Estados de la Unión; quitarle la ayuda de 50 millones de dólares que Washington da todos los años a los palestinos como ayuda directa, y todo para que éstos no siguieran practicando el terrorismo. El que tan caro les cuesta a ellos mismos. Y más “medidas”, por el estilo.

El sombrero de la señora Trump podrá presentarse también como premonición metafórica, plasmándose en los más elementales principios de Derecho Internacional Público. Por ejemplo, las ganas de “adquirir” Groenlandia. Esta islota es territorio nacional de Dinamarca, una más de de las 193 naciones que componen la ONU. Además es miembro de la OTAN, organización cuyos principales artífices son los Estados Unidos. Pero, es que en esta provincia danesa viven personas; seres humanos, a los que no se les puede “adquirir” por dinero, como si fueran ganado.

El que el Canal de Panamá sea propiedad de este país centroamericano es fruto de los Tratados Torrijos-Carter del año 1977, en el que la titularidad de la Vía interoceánica dejaba de ser estadounidense, a partir del año 99.

Muchas disciplinas jurídicas más podrían interponerse entre los caprichos del multimillonario neoyorquino, como el Derecho Internacional Humanitario, o la simple lógica de las cosas. Todo podrá quedarse en los meros deseos, bravuconadas, astracanadas, rabietas de niño viejo, y quedarse ahí: en un límite en el que la simple madurez, la sensatez más elemental y la legalidad no sólo internacional, sino la ¡estadounidense! sirvan de Sombrero de Melania. Beso en el aire y nada más.

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