Descontrol de armamentos

Descontrol de armamentos
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Antes de la Caída del Muro de Berlín, en 1989, la Guerra fría tuvo varias etapas con mayores y menores tensiones. Sin embargo, la coexistencia se hizo paulatinamente más amable prevaleciendo la distensión entre los dos bloques. Florecieron tratados y acuerdos en materia de desarme, control de armamentos y medidas de confianza. Los desarmes totales no siempre son posibles ni incrementan forzosamente la seguridad. Desarmes parciales y control de armamentos son, también, aconsejables. Las medidas de confianza permiten establecer reglas que facilitan la lectura de las intenciones del adversario, estabilizando una relación armada pero pacífica, evitando interpretaciones indebidas por errores o accidentes.

Tras la Guerra Fría hubo cierta perdida de interés por estos acuerdos. La primera fase “unipolar” del mundo no incitaba a los EEUU a progresar mucho en una materia en la que Moscú, sin embargo, mantenía la paridad nuclear estratégica con Washington consagrada en Tratados sucesivos. En materia convencional, el legítimo engrosamiento de la Alianza Atlántica con los antiguos aliados forzosos de Moscú dificultó el mantenimiento del FACE que tenía realmente por referencia esencial a la OTAN y al Pacto de Varsovia de la Guerra Fría. 

Preocupó que la explosión de la URSS y de la propia Rusia consagrase una diseminación del arsenal nuclear soviético en tres nuevos Estados independientes: Bielorrusia, Ucrania y Kazajistán. Esos arsenales fueron “repatriados” a Rusia, adhiriéndose los tres países al TNP y obteniendo garantías internacionales respecto a su integridad territorial que en el caso ucraniano han sido violadas por Rusia.

 “El TNP es un pilar esencial de la paz y seguridad internacionales, y el corazón del régimen de desarme nuclear y no proliferación”, según Antonio Guterres, Secretario General de la ONU. En marzo de este año el Tratado celebró sus 50 años de vigencia. Limita la posesión de armamento nuclear a cinco Estados (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia) sin perjuicio de que cuatro más lo hayan conseguido fuera del Tratado (Israel, Corea del Norte, India y Pakistán). El TNP se revisa cada cinco años en una conferencia de sus 190 Estados parte. Suelen tener dificultades para acordar un documento final porque muchos acusan a las potencias nucleares de no cumplir su compromiso de suprimir ese armamento. Los nucleares argumentan sus reducciones. Siendo realistas, sin TNP, el mundo sería más inseguro.

La Conferencia de Revisión de 2020 fue pospuesta por culpa del COVID-19. Cuando pueda celebrarse, algunos acontecimientos complicarán su desarrollo como la denuncia americana del acuerdo INF entre Washington y Moscú que proscribía los misiles de alcance medio. Washington afirma que los rusos lo han violado con un nuevo misil de esa categoría. Se junta el hecho de que Beijing no está constreñido por ningún acuerdo en esta materia.

Hay que sumar que Trump abandonó el acuerdo alcanzado en su día con Irán restringiendo su acceso al armamento nuclear, para disgusto de las demás partes del mismo, Rusia, China, Francia, Alemania, Reino Unido y la UE. Trump asimismo arrumba el menos conocido Tratado “Open Skies” que permite la libre observación con aeronaves de los territorios de los países miembros. Washington señala incumplimientos rusos. Esta decisión ha sido criticada por los principales Aliados europeos, entre ellos España.

Finalmente, está la cuestión del Nuevo START, un acuerdo que limita los despliegues de ojivas nucleares estratégicas americanas y rusas a 1.550 cada uno. Caducará en enero de 2021. No se han iniciado aún negociaciones para renovarlo otros cinco años a lo que Moscú dice no oponerse. En EEUU barajan la posibilidad de una extensión del Tratado durante seis meses para ganar tiempo. El Tratado caduca prácticamente al mismo tiempo que la toma de posesión en Washington de una nueva Administración, aunque fuese la actual. Los americanos quisieran ampliar su contenido e incorporar a China. Beijing dispone de muchas menos ojivas. El incentivo para los chinos de someterse a limitaciones es bajo salvo que rusos y americanos rebajaran mucho sus propios arsenales estratégicos. Francia y RU están en la misma situación. Naturalmente, estos acuerdos requieren verificaciones intrusivas, una dificultad imprescindible.

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