Caridad propia

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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Biden ha señalado que los afganos tendrán que defenderse ellos mismos de los talibanes. No obstante, su ejército es incapaz, el solo, de pararlos. A pesar de la ayuda y del apoyo estadounidense, nunca ha estado en condiciones de controlar militarmente su propio país. De ello se quejan los americanos que lo han adoctrinado militarmente y entrenado, algo que también han hecho, en menor medida, otros países que participaron en la operación de luchar contra el terrorismo amparado por los talibanes y en el intento de democratizar una sociedad poco preparada a ello.

Biden ha dejado en evidencia que los EEUU se han hartado de pelear por otros. Eso es posible cuando sus intereses lo aconsejan, pero, asimismo, tiene un límite, como también les ha ocurrido a otros, a Rusia, pe, en el mismo caso afgano.

Es difícil no recordar el final de la guerra del Vietnam con un ejército de Vietnam del Sur en desbandada tras el avance final de las tropas de la comunista Hanoi. Tampoco fueron capaces los militares del Vietnam sureño de valerse por sí mismos. Solo cabe desear que cuando los talibanes conquisten Kabul no veamos de nuevo la dramática evacuación de los últimos de Saigón desde la azotea de la Embajada americana.

Una lección, la de que hay un límite a la paciencia de Washington, que los europeos debieran de considerar. La UE necesitaría una defensa propia, pero a pesar de los pasos que se dan en esa dirección, una defensa europea que ampare verdaderamente una autonomía estratégica sigue siendo una utopía. Necesaria, pero utopía, porque sin un poder centralizado, federal, poco se podrá hacer que sea verdaderamente relevante.

Afortunadamente, la OTAN es una realidad. Lo ha subrayado, la ministra de Defensa, Robles, cuando, contestando a unas preguntas sobre la defensa de Ceuta y Melilla, ha recordado nuestra pertenencia a la Alianza. Formalmente estas dos ciudades no están en los límites indicados en su Tratado, pero están pegadas a los mismos y España las amparará mejor siendo parte de este.

Pero, tanto si se pertenece a la Alianza como a la UE, hay que hacer un esfuerzo en Defensa y los europeos van, salvo excepciones, como caracoles. España presume de participar en muchas operaciones si bien poco invertimos en nuestras FAS y los medios que necesitan lo que, a la larga, hará incluso difícil participar en operación alguna.

La caridad bien entendida empieza por uno mismo. Eso nos recuerdan los americanos ya desde la época de Clinton. Los europeos prefieren ponerse tapones en los oídos y vivir de gorra bajo la protección americana. Europa no es Afganistán, pero al Este tiene a un vecino peligroso, retorcido y muy armado. Debe prevalecer la diplomacia, pero bien dotada, detrás, de legiones visibles en el horizonte, como hacían, con éxito, los romanos.

Lo mismo respecto del Mediterráneo, cuyas orillas son inestables, así como el Sahel y el centro de África. España ya consiguió introducir un mayor interés por el viejo Mare Nostrum en el Concepto Estratégico de la OTAN aprobado hace diez años en Lisboa. Ahora tocará aprobar otro más al día en la Cumbre de Madrid, el año que viene, en el que parece que puede prevalecer una visión de 360 grados, no limitada, pues, esencialmente, al continente europeo.

Es un camino de doble filo pues los europeos no son tan globales como los EEUU, el aliado principal. El Mediterráneo y Africa nos interesan pues afectan a nuestra seguridad tanto como el Este de Europa. Habrá que medir bien esos 360 grados si bien desde la sede de la Alianza en Bruselas, debido a la globalización, no se puede ya ver a Beijing solo en postales turísticas. China, ahora, expandirá su influencia en Afganistán. Tanto en Santa Cruz como en Castellana serán capaces, conjuntamente, de esa medición.

En la Cumbre madrileña se elegirá un nuevo Secretario General. Más bien, una Secretaria General. Parece que se quiere poner por vez primera a una mujer a la cabeza de la OTAN (Miguel Gonzalez en El País). Circularían los nombres de seis mujeres. Por ahora …  Desde Solana ha habido cuatro Secretarios Generales: un británico, un neerlandés, un danés y un noruego. Los países del Este reclaman ahora protagonismo con tres antiguas Presidentas. Reino Unido, Italia y Alemania tienen, asimismo, posibles candidatas. ¿Tendría España una? Hacen falta conocimientos estratégicos, experiencia política así como dominio del inglés y del francés, los dos idiomas oficiales de la Alianza.

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