Biden contra Sanders

Biden contra Sanders
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Bernie Sanders, Senador por Vermont, el más a la izquierda entre los demócratas que quieren enfrentarse a Donald Trump el próximo mes de noviembre, ya no les encabeza después del “Super Tuesday” del pasado martes con sus primarias en 14 Estados. Éstas auparon a Joe Biden como nuevo favorito en una batalla que ya solo enfrenta a estos dos políticos septuagenarios. Las siguientes primarias serán este próximo martes en varios Estados. Las de Michigan, territorio industrializado, pueden ser decisivas. Sanders hizo temblar hace cuatro años a Hillary Clinton que, no se olvide, ganó a Trump por tres millones de votos en el recuento popular, si bien perdió el del Colegio Electoral, una peculiaridad americana.

Joe Biden convendría a los aliados europeos de EEUU. Algo importante. Fue el Vicepresidente de Barack Obama. Con él, los EEUU volverían al multilateralismo internacional, se olvidarían de bastantes barreras aduaneras, retomarían un liderazgo occidental sensato y serían más favorables a la Unión Europea, sin abogar por su fracaso o disolución ni privilegiar excesivamente al Reino Unido. En definitiva, un atlantismo constructivo, respetuoso del europeísmo.

Sanders entusiasma a jóvenes e hispanos. No obstante, provoca en otras categorías de electores más recelos que comparten también los dirigentes del partido demócrata por entender que el conjunto del electorado estadounidense no respondería positivamente ante un candidato “revolucionario”, que se autoproclama “socialista” y que propone una sanidad pública para  todos en un país donde dominan las aseguradoras privadas. En Europa no es así, aunque en Suiza la sanidad también se cubre esencialmente con seguros privados. Sin embargo, la etiqueta de Sanders como “radical” es fruto no solo de esos posicionamientos más a la izquierda que la corriente central del partido demócrata, del que no es miembro, y sin desmerecer el “Obamacare” (arrinconado por Trump) del anterior Presidente, sino también por posicionamientos en el pasado difíciles de entender en EEUU favorables a Rusia, Cuba y Nicaragua.

En 1972 los demócratas ya presentaron un candidato presidencial muy izquierdista, George McGovern, que obtuvo un desastroso resultado frente al republicano Richard Nixon que se presentaba a la reelección. Nixon obtuvo 520 votos electorales y el 61% del voto popular frente a 17 electores y un 37% para McGovern. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero si Sanders parece demasiado radical es posible que los americanos se queden con lo malo conocido.

Con los resultados del Supermartes, Biden subraya que le apoya en gran medida un electorado obrero, afroamericano, de clases medias suburbanitas, femenino y empresarial, así como muchos defraudados por Trump y quienes no quisieron votar a Clinton por considerarla una mujer orgullosa y que han comprobado su error de haber abierto el campo a Trump. Biden tiene una buena posibilidad de derrotar a Trump, sobre todo si, además, consiguiese atraer también en noviembre el voto hispano y el inferior a los 30 años. Hasta “el primer martes después del primer lunes de noviembre”, la fórmula constitucional para convocar las elecciones en EEUU, las espadas seguirán en alto. Es difícil que un Presidente, que tiene los resortes del poder, pierda una reelección, pero ocurre. Los últimos: Gerald Ford, Jimmy Carter y George Bush (padre), que no renovaron sus mandatos.

El centrismo de Biden es también importante para otras elecciones que la presidencial. En noviembre, como cada dos años, se renovará toda la Cámara baja, un tercio del Senado, once Gobernadores de Estados y los de dos “territorios” (Samoa y Puerto Rico), sin hablar de miles de otros cargos estatales y locales. Bastantes políticos demócratas temen que, con Sanders de abanderado, perderían muchos cargos electos y su actual mayoría en la Cámara Baja, sin poder recuperar el Senado. De aquí a julio (convención demócrata) y noviembre (elección presidencial) queda mucho tiempo durante el cual Trump intentará ensuciar a Biden, tentación en la que Sanders acaba de caer tras el “Super-Tuesday” con propaganda “negativa”. Muchos recomiendan a Biden no seguir esa senda descalificadora. Veremos … Queda, sin embargo, la incógnita de las repercusiones políticas del coronavirus.

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