Adios al pura sangre troyano

Adios al pura sangre troyano
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Este 31 de enero aumenta substancialmente la anchura del Canal de La Mancha. A medianoche, el caballo de Troya “made in the UK”, un pura sangre, asentado en Bruselas desde 1973, se subirá al último vagón del tren que, a través del “Chunnel”, enlaza Calais con Dover. Igual se sube a un ferry nocturno, pero, para el caso, el Reino Unido deja la Unión Europea.

¿Fue alguna vez un miembro sincero? Hay quienes piensan que sí, que sus pegas fueron un ejercicio sincero, necesario y conveniente de realismo. Una postura sostenible porque nadie puede negar la calidad de sus funcionarios comunitarios y las numerosas aportaciones realistas del RU a la UE. El caballo no siempre relinchó en contra.

Otros consideran, también, que el RU ingresó en la Unión por no quedar aislado frente a unos continentales que se unían. Para las Islas, el peligro siempre vino históricamente del continente. Por eso lo han preferido dividido y han combatido las hegemonías continentales: el Imperio español, el napoleónico o el nazi.

La UE es el concepto imperial europeo de los siglos XX y XXI. Siguiendo el dicho de “if you can´t beat them, join them”, Albión se subió al carro europeo. ¿Quiso el RU utilizar su caballo para impedir pasar de una unión comercial?, ¿Quiso desmantelar un nuevo imperio europeo?, ¿Quiso modelar la UE a su imagen, semejanza e interés? No importa ya. De cara al futuro, el mal está hecho con su partida.

Deben, ahora, Bruselas y Londres, acordar un Tratado comercial que permita la mejor relación posible, evitando, no obstante, que el RU se convierta en un “Singapur pirata”. Michel Barnier volverá a ser un Lanzarote retando al rey Boris tras su mesa rectangular. El francés ya demostró su valía negociadora en beneficio de la UE. ¿Podrá resolverse todo en 11 meses como desea Johnson? Es un plazo demasiado corto. Mientras, el RU tendrá que cumplir transitoriamente las reglas europeas. Sin acuerdo, tendríamos un final abrupto. Un escenario improbable. Von der Layen

En materia de seguridad y defensa, Londres seguirá en el seno de la OTAN, revalorizándola ya que será otro aliado importante desvinculado de la UE. Ello no impedirá que continúe su relación especial con otros países, como Francia o Alemania, al amparo de acuerdos bilaterales de defensa. Si la Unión fuese capaz de desarrollar una defensa creíble (Von der Leyen en Davos), esos acuerdos tendrían mayor amplitud donde expresarse. El alejamiento del continente implica una menor distancia de los EEUU. Serán más fundamentales aún para el RU, pero en la relación especial que tienen, Londres, “descomunitarizada”, será más débil.

El RU no se hundirá. Veremos si fuera de la UE prospera mejor o peor que en la Unión. Su entidad le permite una experiencia acorde con su carácter insular. No será un mal ejemplo porque sólo Alemania y Francia podrían permitirse este lujo y no ocurrirá porque su pertenencia a la UE es una de las claves de bóveda de la Unión y de la paz europea. Eso sí, locos “exiteros”, los hay en todas partes …

Entre las eventuales complicaciones figura la posibilidad de que en Escocia prevalezcan los independentistas (por europeístas) y en Irlanda del Norte, los unionistas con Dublín. Son acontecimientos que seguir cuidadosamente porque son bombas de relojería. El eventual desmembramiento del RU animaría a otros en la UE salvo que ésta se niegue a recoger trozos de otros países. Haría bien.

Para España, pensando en Gibraltar, hay mejoras porque en el seno de la Unión nadie podrá pretextar ya que no desea inmiscuirse en un diferendo entre dos miembros. España podrá condicionar toda relación de la UE con el RU que afecte al Peñón, lo que no implica su retorno. Esa es otra cuestión, bilateral entre Madrid y Londres sin perjuicio de que el sentido común dicte contar con los llanitos. Por ello, los acuerdos para normalizar y mejorar la vida a cada lado de la verja son convenientes.

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