
—Algún día hijo mío, todo esto que contemplan tus ojos, tampoco será tuyo y, como sigan así las cosas, tendrás que pagar si quieres seguir contemplándolo.
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de éstas y de nuestra política de cookies. ACEPTAR