Miss Universo en Israel

Miss Universo Israel
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— P U B L I C I D A D —

Hostigado o vilipendiado por numerosas organizaciones feministas radicales, el concurso anual para designar a la mujer más guapa del mundo añade en su 70ª edición no pocas controversias, al tiempo, o tal vez por ello, en  que se convierte también en una poderosa arma de diplomacia y relaciones públicas. 

Israel, y la localidad balnearia de Eilat, son el escenario este próximo domingo de esa elección, a la que concurren 82 candidatas. Un escaparate no solo de la belleza femenina sino también, a su través, de la variación que ha experimentado la geopolítica en los últimos años. 

Lo primero a resaltar es que ello sucede en Israel, hasta hace muy poco el país considerado el enclave punta de lanza de la civilización occidental en una región hostil. Sucede, además, cuando parece resurgir la pandemia por el coronavirus a causa de ómicron. Son dos circunstancias en las que Israel no obstante ha visto sendas oportunidades: la de demostrar su capacidad de trocar viejas hostilidades en alianzas de cooperación, y la de exhibir sus logros en la lucha contra la pandemia; no en vano es el país puntero a nivel mundial tanto en la aplicación de medidas paliativas como en la vacunación masiva de la población. 

Miss Universo Israel

El reciente restablecimiento de relaciones entre Israel y Marruecos ha abierto así las puertas a que una representante del reino alauí vuelva a concursar por el título de Miss Universo, lo que no sucedía desde hacía 43 años. Será Kawtar Benhalima Benjelloum la encargada de llevar no sólo la bandera de su país sino también la de responder a cuestiones que poco o nada tienen ya que ver con el estereotipo de mujeres bellas pero muy limitadas o tontas directamente de los muy viejos tiempos. 

A punto ha estado también Emiratos Árabes Unidos de concurrir por vez primera a este certamen. De hecho, el entusiasmo que despertaba obtener su representación se tradujo en la aspiración de 12.000 mujeres emiratíes a las pruebas eliminatorias, de las que ya habían sido preseleccionadas 300, antes de que la delegación del concurso en Dubái anunciara la cancelación del proceso de selección el pasado 7 de noviembre, alegando “falta material de tiempo para realizar todas las pruebas exigidas”. 

En todos los casos, además de hacer ostensible la belleza exterior, las candidatas han de superar exhaustivas entrevistas sobre las cuestiones más candentes de la actualidad, incluidas por supuesto las de carácter político. En el elenco de participantes de este año el nivel intelectual ha elevado notablemente el listón, si este se mide por su formación universitaria y los títulos académicos adicionales o equivalentes que ostenta la práctica totalidad de las 82 concursantes. 

Críticos y detractores

Las controversias y las fuertes críticas, tanto al concurso en sí como al escenario de su celebración, han arreciado, la mayoría pretextando la situación por la que atraviesa el pueblo palestino. Pero, como ya sucediera hace algo más de dos años, con ocasión de la celebración en Israel del Festival de Eurovisión 2019, su actual Gobierno, encabezado por Neftalí Bennett, ha considerado conveniente no desaprovechar la ocasión de mostrar la potencia de un Israel en completa transformación a los 140 países que ya han contratado la retransmisión en directo o en diferido de Miss Universo 2021. Ya a lo largo de la presente semana, las concursantes han posado y se han exhibido en lugares tan emblemáticos como el Mar Muerto, aprovechando para enarbolar sus cualidades de ser probablemente el más antiguo spa del planeta y el efecto purificador en la piel de la exfoliación en las aguas más saladas del mundo. 

Los detractores del concurso Miss Universo han cargado las tintas en la supuesta “cosificación” de la mujer, y remarcando el  hecho de que Donald Trump fuera el propietario de los derechos de la marca. Una verdad a medias, ya que el expresidente de Estados Unidos fue efectivamente el dueño de la sociedad organizadora del concurso durante veinte años, pero de la que vendió la totalidad de las acciones en 2015, apenas un año antes de tomar posesión de la Casa Blanca. 

En lo que no ha cambiado mucho el concurso, lanzado en 1952 por una marca californiana de trajes de baño, es en el favor que dan las apuestas, también en esta edición en Israel, a las representantes de Iberoamérica. Las abanderadas de Paraguay, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Costa Rica, Colombia o Venezuela copan los primeros puestos para suceder a la actual reina, la mexicana Andrea Reza. España compite con la vasca Sárah Loinaz Marjaní, que también exhibe raíces marroquíes, mientras que los anfitriones lo harán en la persona de Noa Cochva.   

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